
Hace treinta años los alienígenas contactaron por primera vez con el planeta Tierra.
La raza humana esperó un ataque hostil o un gran avance en la tecnología. No ocurrió ninguna de las dos cosas. Los alienígenas eran refugiados, los últimos sobrevivientes de su planeta de origen. Al tiempo que las naciones del mundo intentaban ponerse de acuerdo en lo que tenían que hacer con ellas, las criaturas fueron instaladas de forma temporal en el Distrito 9 de Sudáfrica.
Ahora, la paciencia en cuanto a la situación de los alienígenas se ha agotado. El control sobre los extraterrestres ha sido delegado en Multi-National United (MNU), una compañía privada que lo que le interesa no es el bienestar de los alienígenas sino las formidables ganancias que les podría reportar su impresionante armamento, en el caso de que pudieran hacerlo funcionar. Hasta el momento no lo han logrado; la activación de las armas requiere ADN alienígena.
La tensión entre los extraterrestres y los humanos llega a un punto crítico cuando un operario de campo, Wikus van der Merwe (Sharlto Copley), contrae un misterioso virus que empieza a transformar su ADN. Wikus de la noche a la mañana se convierte en el hombre más perseguido del mundo y, a la vez, el más valioso, poque es la clave para descubrir los secretos de la tecnología alienígena. Marginado y sin amigos, solo le queda un lugar en el que poder ocultarse: el Distrito 9.
Creo sinceramente que esta película va a ser una de las más opinadas en los próximos meses y si bien es cierto que la última media hora de película yo le hubiese dado otro enfoque completamente distinto, creo que el planteamiento sobre la gestión de lo desconocido es muy reseñable.
Porque en definitiva ¿Cómo actuamos con aquello que no conocemos? Otras razas, otras culturas, otros gustos… Si no piensas como la mayoría no eres normal y si no eres normal, debemos aislarte. Tu vida deja de ser tuya y comienza una época en la que otras personas mandan sobre tus decisiones.
Recuerdo las palabras del Reverendo Martin Niemöller en 1945 a propósito de los Nazis cuando salgo de la sala de ver esta película…
Primero vinieron a por los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista.
Después vinieron a por los judíos, y yo no hablé porque no era judío.
Después vinieron a por los católicos, y yo no hablé porque era protestante.
Después vinieron a por mí, y para entonces, ya no quedaba nadie que hablara por mí.
¿Cuántas veces han recurrido ya a ti y no has movido un dedo? ¿Cuántas veces has preferido encerrar un sentimiento, a una persona o una ideología? ¿Qué grado de demócrata eres? ¿Qué nivel de libertad?
Ya es hora de que te des cuenta: Tu silencio ayuda a la dictadura ideológica.
Pero claro, mientras sean extraterrestres…
21 Septiembre 2009

No es raro que en las organizaciones nos encontremos con unas personas que, aunque aparentemente están vivos, en realidad son almas en pena que llevan muertos mucho tiempo.
Son personas sin motivación, ni ilusión. Son personas que cada día se levantan con la agonía e insatisfacción reflejada en su cara al ir a trabajar. Si pudiésemos medir su rendimiento no superaría el 15% de sus capacidades. Además, se mueven lentamente, no suelen tener ideas propias y lo más preocupante, como en las viejas películas de zombies, van en busca de las personas “vivas” para transformarlas en muertos vivientes, quieren sus cerebros.
En este desánimo y apatía, cualquier atisbo de vivacidad es entendido como una auténtica provocación. Ya que las personas vivas demuestran por comparación, lo muertas que están las demás.
Pero siempre hay una solución.
En este caso, los resucitadores. Este rol lo desempeñan personas con una buena visión y con unas extraordinarias dotes de comunicación. Suelen ser motivadores y afectivos. Son capaces de bajar a los infiernos a recuperar esas almas en pena y devolverles la vida.
Si estás rodeado de muertos vivientes y quieres convertirte en resucitador recuerda varios elementos fundamentales:
1. Traza una visión
2. Desarrolla un discurso ilusionante
3. Genera éxitos a corto plazo
4. Comunícate y muéstrate cercano
5. Elimina las resistencias y los argumentarios negativos.
6. Dota de vida a los resucitados
Cuando entres o te encuentres en un cementerio no dudes en luchar y nunca olvides que todos los que están en las tumbas, en algún momento tuvieron vida. Espero que aproveches estas fechas que vienen para coger fuerzas para resucitar a muchos muertos vivientes, aunque lo consiguieras con uno sólo, ya merecería la pena.
Feliz fin de semana y no olvides ponerle una sonrisa a la vida.
18 Septiembre 2009

El otro día pude disfrutar de una charla en la que apareció este concepto, el sano orgullo.
Juan Carlos Cubeiro lo define como, estar orgullos por las cosas objetivas que hacemos. Por ejemplo, el propio Cubeiro dice que siente sano orgullo de ser el coach del mayor número de directivos de empresas en el IBEX 35, lo que sería falta de humildad sería si se definiera directamente como el mejor coach de España. Otro de los datos relevantes es que mientras que cuando España ganó la Eurocopa sólo se ha publicado un libro al respecto, de la victoria de Lewis Hamilton, ocho.
Y es que realmente somos así. No hablamos de nuestros éxitos por miedo a ser tachados de prepotentes o soberbios. Pero hay una diferencia clara: El sano orgullo se hace con datos reales y no con futuribles, exageraciones o intangibles. Los datos mandan.
De esta manera, yo podría decir que siento sano orgullo de haber escrito “Los tacones de Oz“, porque se ha publicado en más de 10 países y traducido a idiomas como el coreano. Nunca se me ocurría decir que soy el escritor de referencia. Ni siquiera diría que mis libros van a provocar un cambio de mentalidad. Simplemente animaría a disfrutarlos.
Soy el coach que ha trabajado la estrategia personal con mayor número de políticos españoles, casi 500, pero nunca diría que soy el mejor coach político de este país. Simplemente encontré mi grieta en el mercado y la supe utilizar.
Soy un joven conferenciante que he hablado para representantes de varios gobiernos, pero eso no me convierte en un referente para los gobiernos. Simplemente tuve la suerte de poder compartir esos momentos.
El sano orgullo nos hace reconocernos en nuestros éxitos tangibles. Nos facilita éxitos futuros, pero en ningún caso debe estar basado en la mentira o en la exageración.
Desde mi opinión, cuando generamos una estrategia personal, en el fondo estamos trabajando para que nuestras virtudes sean visibles, para que nuestros éxitos sean visibles. Aunque si bien es cierto que no debemos olvidar proyectarlos con el poder de la palabra, serán nuestros actos los que nos situen en el lugar que nos corresponde. Puedes decir que quieres conseguir algo, pero si realmente tus actos denotan otra cosa, no lo conseguirás. Puedes presumir de talento o contactos, pero al final las personas comprobarás que no era cierto lo que contabas. Por eso no me canso de decirlo: La estrategia personal se forja sobre la realidad de nuestras virtudes, la proyección de nuestros éxitos y la humildad de lo que aun nos queda por recorrer.
Y ya sé que muchas de las personas creerán aun así que nunca debemos contar nuestros éxitos (ni siquiera los tangibles) pero… ¿Acaso no será porque las comparaciones son odiosas? Hoy quiero invitarte a realizar una acción: ¿Y si sacas tu sano orgullo y me dices cuál es tu éxito tangible?
Yo mientras espero vuestros mensajes, seguiré alucinando con la edición en coreano de mi libro… Una idea puede llegar tan lejos…
16 Septiembre 2009