El gran pez V

Cuarto paso: Integridad y Perseverancia

Ahora ya estás mucho más preparado para disfrutar de la historia magnífica sobre el arte de la influencia, ya que comienzas desde una posición nueva, desde la verdad del autoconocimiento, sabes quien eres, cómo te ven los demás y cómo quieres que te vean. Además, has identificado claramente cual es tu objetivo y cómo debes comenzar a caminar para conseguirlo.

Pero recuerda por último que debes ser íntegro con tu realidad y  perseverar ante los contratiempos.

Sé fiel a quien tú eres, no hace falta que te arrimes a otras barcas que sí que pescan, porque quizá no estéis buscando el mismo objetivo. Tampoco el cambiar de rumbo o buscar allí donde no haya otras barcas si recibes un pequeño revés o si te cuesta más de lo que habías pensado. Hay que trabajar cada día y perseverar. Algo básico para alcanzar el éxito.

O como le pasó a nuestro joven amigo, el doctor Lang…

“El último día de pesca, el doctor Lang decidió entender la situación, dejó todo el material innecesario en el coche y echando la barcaza al agua se dijo:

-       Hoy voy a disfrutar de un día de pesca.

Esa mañana su compañero de los anteriores días no apareció, así que Lang, decidió concentrarse más en los movimientos del agua, en los bancos de peces, en los sonidos que rodeaban el lago Puketoing, en los días anteriores no se había detenido en esos detalles, una verdadera lástima perderse tanta información…

Cuando de repente, un fuerte tirón acabó con su cuerpo dentro de las profundidades del lago. Perplejo al ver cómo el viejo James le arrastraba hacia las profundidades y cómo se alejaba de la superficie y de la barcaza, Lang decidió soltar su fabulosa caña anaranjada y comenzar a subir a la superficie ante el riesgo de morir ahogado.

Y fue entonces cuando sucedió algo maravilloso. Lang abrió los ojos cuando apenas quedaban un par de metros para llegar arriba y respirar y pudo observar cómo cara a cara se encontraba con la gran carpa que mirándole a los ojos le preguntó:

-       ¿A qué has venido?

Lang, no se lo podía creer, el pez le estaba hablando directamente, pero sin entender cómo ni por qué, sólo acertó a contestar algo asustado:

-       He venido a encontrar al gran pez…

El viejo James quedó unos segundos mirándole a la cara y parecía incluso que podía sonreír. Dio una vuelta sobre el cuerpo del joven doctor y entonces le dijo:

-       No lo entiendo, hasta ahora siempre había pensado que el pez más grande del lago era yo, sin embargo ahora te miro y compruebo que tú tienes más años que yo, que tú eres más grande y que tú por supuesto, eres más pesado que yo… Ahora tú eres el gran pez y espero que hayas conseguido encontrarte.”

“Enfréntate al espejo, recoge tus valores, mira a tu objetivo a la cara con integridad y perseverancia, y estarás preparado para disfrutar lo que habías venido a buscar”

Feliz fin de semana


Dejar un comentario 16 Octubre 2009


El gran pez IV

Tercer paso: Mira a tu objetivo a la cara

El conformismo nos acerca peligrosamente a la mediocridad.

Sé que muchas personas están satisfechas con lo que tienen, muchas incluso se sienten privilegiadas y se comparan con personas de otras latitudes… una lástima sin duda. ¿Porqué nos empeñamos en desaprovechar tanto potencial? ¿Acaso crees que te van a regalar tu felicidad? Que no luches no significa que estés en paz.

Es hora de que hagas un repaso mental y te marques un objetivo. Piensa qué deseas conseguir y prepárate para alcanzarlo, pero no pierdas el tiempo con absurdas complacencias ni con justificaciones sólo válidas para ti. Cada paso debe acercarte un poco más a tu objetivo y cada día debes andar un paso. Como bien podemos extraer de la maravillosa obra Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll:

“- ¿Podría decirme, por favor, qué camino he de seguir desde aquí?

- Eso depende en buena medida del lugar adonde quieras ir – dijo el gato

- No me importa mucho adónde … – dijo Alicia

- Entonces no importa por donde vayas – dijo el gato”

Necesitamos saber dónde queremos ir para saber cómo debemos llegar. Pero no de cualquier manera o hacia cualquier objetivo. Debes caminar con fuerza, de manera enérgica, pensando de una manera original y creativa, buscando nuevas fórmulas para alcanzar un objetivo que no dañe a nadie y que esté repleto de valores positivos. Un objetivo que te llene de felicidad y sobre todo, fiel a tu forma de ser, al tipo de pescador que eres.

Una fabulosa técnica es detenerte a contestar las siguientes preguntas:

1. ¿Qué es lo que quiero, realmente?.

Asegúrate que está definido en términos positivos. Piensa más en lo QUE QUIERES que en lo que no quieres.

2. ¿Qué veré y oiré cuando haya logrado el objetivo?.

Describe el objetivo con todos los detalles sensoriales, es decir, con todos los detalles de vista, oído, tacto, gusto y olfato.

3. ¿Puede ser iniciado y mantenido bajo mi responsabilidad?.

Cualquier objetivo debe ser iniciado, mantenido y promovido por ti, el objetivo escogido debe reflejar cosas en las que puedas influir personalmente.

4. ¿Tiene el objetivo la dimensión adecuada?.

Si es muy grande, pregúntate ¿Qué es lo que me impide alcanzarlo? y convierte los problemas en pequeños objetivos, hazlos lo bastante pequeños y alcanzables. Si es muy pequeño para motivarte, pregúntate, ¿Es parte de un objetivo superior?. ¿Por qué es importante para mi lograr este objetivo?

5. ¿Cómo sabré cuando logre el objetivo? Piensa en la evidencia tangible que te permitirá saber que has logrado lo que querías.

6. ¿Dónde, cuándo, con quién lo quiero? ¿En que contexto?

Imagínate el objetivo de la manera más especifica posible.

7. ¿Qué te impide lograr el objetivo deseado?.

Identifica las creencias limitantes y diferéncialas de los hechos reales.

8. ¿Qué recursos tengo ya, para obtener mi objetivo?

¿Qué recursos necesitas con el fin de lograr tu objetivo?

9. ¿Cómo puedo empezar a lograr mi objetivo y cómo puedo mantenerlo?

Tras estas preguntas el paso más importante es actuar. Todo camino comienza con el primer paso.


Dejar un comentario 15 Octubre 2009


El gran pez III

Segundo paso: Recogiendo valores

Nos hemos aproximado un poco más a nuestra personalidad. Y ha llegado la hora de analizar cuales son los valores fundamentales y los pilares sobre los que sustentamos nuestra personalidad.

Te recomiendo que hagas un listado y escojas sólo cinco valores o principios básicos. Contrástalos con los que proyectas y nunca elijas alguno “porque sería bueno ser así”. Céntrate en los que tienes ya y podrás potenciarlos hasta perfeccionarlos, pero nunca impongas o persigas un valor que no sea realmente tuyo.

La creación de tus valores va en perfecta consonancia con quien eres realmente, no con quien te gustaría ser. Te convertirás en quien tú quieras si consigues potenciar los valores escogidos entre los que ya formen tu personalidad y sobre los que puedas trabajar.

Recuerda que esta decisión nunca puede ser externa, si no que necesitarás un tiempo para reflexionar sobre ti y sobre cómo eres.

Para ayudarte, te escribo varios términos o valores que pueden ayudarte en tu selección, aunque evidentemente ya tendrás un buen material, gracias al obtenido en el primer paso.

Proactividad, objetividad, coherencia, sacrificio, desprendimiento, magnanimidad, sensibilidad, optimismo, crítica constructiva, flexibilidad, comunicación, amor, sobriedad, servicial, liderazgo, voluntad, superación, serenidad, autoestima, paciencia, compromiso, laboriosidad, sencillez, responsabilidad, amistad, libertad, respeto, tolerancia, carácter, alegría, comprensión, autenticidad, confianza, sinceridad, lealtad, generosidad, dar y darse, felicidad, perseverancia, valentía, empatía, sociabilidad…

Así podríamos pasarnos horas escribiendo, pero como pequeña ayuda creo que ya puede servir de  complemento a lo que ya habíais escrito en el primer ejercicio.

Ahora comprueba y selecciona tus cinco virtudes fundamentales y haz lo mismo con tus cinco debilidades básicas o elementos a mejorar. Te servirá preguntarte a qué no puedes renunciar en tu vida, qué crees que es básico que la gente perciba de ti o incluso, cómo debería ser una sociedad mejor y en qué podrías tú mejorarla.

Muchas serán las dudas de si lo que queremos hacer o si nuestro reflejo e interior están alineados y con eso descubrir si nuestro auténtico perfil está definido, así que ha llegado la hora de ponerse a prueba.

Una vez escogido tu listado, vuelve a pedir opinión a las personas que te ayudaron en el primer paso y aunque algunas añadirían o eliminarían alguno, busca el consenso global. No te justifiques ante tu selección y recibe con un simple “gracias” cada opinión externa. Una buena lección de humildad la que estamos sufriendo ¿no?

El resultado será algo como esto:

Valores positivos

“Influyente, generoso, buen comunicador, creativo y optimista”

Valores a  mejorar

“Controlador, sobreprotector, testarudo, hermético y autosuficiencia”

Un consejo si me lo permites, no desperdicies tu tiempo corrigiendo los elementos a mejorar, si no potenciando los valores positivos. Eso te convertirá en una persona brillante, y por tanto, te acercará  a tu plenitud. Si realmente te esfuerzas por tus valores, ellos brillarán hasta el punto de cegar tus debilidades.

Llegados a este punto, déjame que te felicite de nuevo, porque estás mucho más cerca de saber qué pescador eres.


Dejar un comentario 14 Octubre 2009



La grandeza de las cosas simples

Bienvenido y bienvenida a la grandeza de las cosas simples. Una línea de pensamiento basada en el discurso ilusionante, en la utilización de la creatividad y la diversión como método de desarrollo.
Utilizando las poderosas herramientas del marketing personal aplicadas al liderazgo social apostaremos por líderes y personas empáticas, frescas, valientes, originales, optimistas y resolutivas capaces de enfrentarse a las normas establecidas, desarrollar sus capacidades y optimizar las de sus equipos.

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