La estrategia para alcanzar una correcta influencia social debe ser debe ser creativa.
La creatividad es una capacidad que nos capacita para generar ideas, salvaguardas o soluciones eficaces. Es la capacidad de generar respuestas u oportunidades.
La creatividad nos otorga alas, nos da ventaja. Y es, junto con el talento, el único elemento ilimitado en toda organización.
Una persona con una estrategia creativa es alguien capaz de hacer que las cosas pasen ya sea en su vida personal o en la profesional. Es capaz de tener una visión y reajustarla desarrollando su capacidad de reacción y su disponibilidad al trabajo.
Teniendo en cuenta que la creatividad es de esos extraños elementos que son más fáciles de detectar que de definir, tomemos como referencia lo que Lilian Dabdoub explicaba haciendo una estupenda analogía sobre cómo debería ser un alguien creativo para la sociedad: «Cuando observamos un surfista, podemos admirar su destreza para sortear las olas ajustando la inclinación de su cuerpo y su habilidad para flexionar las piernas de forma singular dependiendo del tamaño de cada ola, para lograr como resultado deslizarse con una suavidad y elegancia que al observador puede parecer una ejecución sencilla. Sin embargo, la mente y el cuerpo del surfista no sólo están coordinándose con la ola que está debajo de su tabla, sino que también se anticipan a los cambios en altura y rapidez de las olas que vendrán y de todas las condiciones del clima. Así, su capacidad para enfrentar las olas y aprovecharlas a su favor para deslizarse con su tabla es resultado de una combinación de actitudes, habilidades y conductas».
Esa visión es la que deberíamos esperar de toda estrategia que pretenda una influencia real. Esa capacidad de prepararse para cualquier escenario, esa habilidad para reaccionar en décimas de segundo. De crear nuevas posturas, de compensar los pesos, de inventarse cada solución como si de una nueva ola se tratase.
Sin embargo, es obvio que debemos tender a generar equipos creativos, ya que un proyecto con una sola mente creativa, por muy brillante que sea, siempre estará desperdiciando el auténtico potencial existente. Es por eso y teniendo en cuenta que nuestra estrategia tiene una gran influencia en la percepción que de las personas que la rodean acerca del espíritu de la organización, y que su conducta y actitudes establecen una pauta que favorece u obstaculiza la generación de conductas y actitudes favorables para la creatividad.
¿Cómo desarrollamos la creatividad?
1. Goza de tiempo para el desarrollo creativo.
2. Desafía los procesos.
3. Realiza tormentas de ideas con niños o personas mayores.
4. Sitúa el proyecto en otra situación (¿y si lo hiciesen los romanos? ¿Y unos marcianos?).
5. Disfruta tus zapatillas (ver lengüetazo XVIII).
6. Descubre técnicas avanzadas (Ishikawa, mapas mentales, asociación de ideas).
7. Diviértete creando y no juzgues.
8. Faculta a otros para actuar.
La creatividad es fundamental en cualquier planteamiento estratégico para resurgir y destacar entre la competencia. Es vital para potenciar las ideas brillantes y es la única herramienta eficaz para encontrar una solución original. Pero, ¿existe alguna manera de medir la creatividad?
Pues por suerte existe. Definida por varios autores, entre los que se encuentra Alfred Edward Taylor, de las variables más frecuentemente utilizadas para medir a creatividad destacan las siguientes:
Fluidez
Es la producción de ideas y asociaciones de ideas sobre un concepto determinado, objeto o situación.
Flexibilidad
Capacidad de rápida adaptación a situaciones novedosas y obstáculos imprevistos acudiendo a nuestras experiencias previas y adaptación de estas a un nuevo entorno.
Originalidad
Es la facilidad para ver las cosas de forma única y diferente.
Elaboración
Capacidad para construir algo partiendo de informaciones previas.
Sensibilidad
Es la captación de problemas y su enfoque a personas, situaciones o cosas externas al individuo.
Redefinición
Es entender de una manera genuina y novedosa ideas, objetos y conceptos, aprovechándolos para fines plenamente nuevos.
Abstracción
Se refiere a la capacidad de analizar los componentes de un proyecto y de comprender las relaciones entre esos componentes, es decir, extraer detalles de un todo ya elaborado.
Síntesis
Lo opuesto a la abstracción es la capacidad de combinar varios componentes para llegar a un todo creativo. Es un proceso que parte del análisis de los elementos de un problema creando definiciones novedosas y concluyentes en torno a la realidad del asunto estudiado. La síntesis concluye con explicaciones creativas acerca del funcionamiento de un sistema o problema, esto es porque origina su redefinición estableciendo, entre las partes de dicho sistema o problema, nuevas relaciones independientemente del ámbito de actuación.
Estos son los indicadores que debes seguir, pero los más rápidos a bloquear son las creencias negativas que circulan por la sociedad y que impiden el desarrollo de la creatividad. La creencia de que una organización puede y debe funcionar con precisión y ser estable. Aquella que nos habla de líderes capaces de visualizar siempre el mejor futuro. La de la soledad del directivo. La creencia que impide a una persona expresar sus emociones y ser onírico. La que sitúa al líder por encima de la organización o aquella en la que establecen la función principal del directivo en el control y no en la coordinación de talento.
Esas creencias deben ser erradicadas, fulminadas y enterradas en lo más profundo y rancio del mundo organizacional.
Así que se te acabaron las excusas. Ya conoces la importancia de potenciar la creatividad, cómo desarrollarla y cómo medirla. ¿A qué esperas para convertir tu estrategia en la influencia creativa que la sociedad necesita?
28 Junio 2010
El pasado martes en una entrevista realizada para un medio nacional en el que me preguntaban sobre la estrategia personal me sorprendió una pregunta:
“- Leyendo su trayectoria profesional, una persona puede pensar que usted ha dado muchos cambios de rumbo y que no se conforma con nada, sin embargo parece que últimamente está muy centrado en esta nueva etapa ¿Qué le hizo cambiar tanto y porqué ahora está más calmado?”
Sin duda es una de esas preguntas que no te esperas y que como siempre me suele pasar en esas ocasiones, mi lengua se adelantó a mi cerebro:
“- Como un gran filósofo irlandés dijo: Sería que aun no había encontrado lo que estaba buscando”
Tras las risas espontáneas, continuó:
“- ¿Y ya lo has encontrado?
- Creo que mi forma de ser me impide pararme, aun habiendo encontrado algo que me hace feliz. No es cuestión de ser inconformista, simplemente de intentar conocer nuevos matices, nuevas fórmulas que enriquezcan aquellas cosas que ahora tengo.”
Lo cierto es que es fascinante cuando una pregunta te hace reflexionar un momento y te sacude para darte cuenta de que quizá, ya hayas encontrado eso que estabas buscando. Eso que deseabas y que te hace feliz. Es un motivo de alegría y que debe hacerte sentir bien cuando te descubres llevando tres años dedicando tu vida a algo que te llena y te hace sentir bien contigo mismo. Algo que además hace grande tus encuentros con quien te rodea o se encuentra en tu camino. Algo que puede ayudar a que otras personas consigan sus metas y alcanzar sus estrellas. Realmente fascinante. Gracias Verónica por tu pregunta.
Pero creo que mi lengua no estaba equivocada cuando contestó. Pese a estar orgulloso y profundamente agradecido a quienes me permiten seguir realizando mi sueño, creo que mi mente no parará de buscar. Si bien es cierto que no creo de momento en grandes cambios de rumbo, sí estoy comprometido a variar los matices para intentar crear el producto o servicio perfecto. Puede ser perfeccionismo, inconformismo, exigencia, curiosidad o simplemente que tengo mucho tiempo para ello, pero me parece fundamental seguir aportando valor a lo que ya eres, puesto que desde mi humilde opinión, el día que no puedas enriquecer más tu situación, marca o producto, ésta comienza a escribir su fecha de caducidad.
Siempre hay algo que aprender, siempre hay alguien que te enseña o que te hace ver un nuevo punto de vista. Puedes estar de acuerdo o no con esa persona, pero la mera reflexión ya te está haciendo crecer. Cualquier persona te hace crecer, independientemente de sus estudios, posición social, edad, experiencia… Toda persona tiene algo que aportarte y tu deber es seguir enriqueciéndote y ofrecer cada día un mejor producto. Nadie debería sentarse en su sillón de gurú y pensar que ya está todo hecho ya que en su frente se dibujará una enorme fecha de caducidad. Al menos eso he aprendido de los más grandes, de los que estaban antes de que yo llegara a este mundo y de los que cuando mi tiempo pase, seguramente perdurarán. Debes seguir buscando porque cada matiz genera un producto distinto y quizá en esa nueva creación esté el éxito…
La entrevista terminó con un:
“- Entonces ¿se puede decir que sigue buscando?”
Creo que siempre se debe seguir buscando, apreciando lo que tenemos, pero deseando dotarle de nuevos matices. Eso es lo que nos enriquece, lo que nos hace más grandes. Sigue buscando, quizá pronto encuentres lo que estabas buscando.
(*) Gracias George por descubrirme el Bluegrass en Oh Brohter!
24 Junio 2010
Se entiende por hedonismo a la doctrina ética según la cual el único bien es el placer y el único mal el dolor. En consecuencia, sitúa en el placer la felicidad humana. El hedonismo no consiste en afirmar que el placer es un bien, ya que dicha afirmación ha sido admitida por otras muchas doctrinas éticas muy alejadas del hedonismo, sino en considerar que el placer es el único y supremo bien. El término hedonismo puede tomarse en dos sentidos, lato y estricto. En el primero, hedonismo sería una teoría ética de gran amplitud en la que la palabra placer tendría un significado muy extenso, abarcando tanto el placer como la utilidad; en este sentido se encuadraría dentro del hedonismo el utilitarismo. En un sentido más restringido, el hedonismo se diferencia del utilitarismo, fundamentalmente, porque el primero cifra el bien en el placer individual, mientras que el segundo afirma como bien sumo el placer, el bienestar y la utilidad sociales; el hedonismo tiene carácter individualista, el utilitarismo es de índole socialista (en el sentido etimológico de la palabra). Dentro del hedonismo en sentido estricto se pueden distinguir dos formas del mismo, de acuerdo con los dos significados que tiene el término placer. Éste designa, ya el placer sensible o inferior, ya el placer espiritual o superior. En consecuencia, habrá dos formas de hedonismo, llamadas hedonismo absoluto y hedonismo mitigado, o eudemonismo.
Si en la literatura universal existe un personaje que sirva de análisis crítico al hedonismo, ese es el retratado Dorian Gray, ahora llevada al cine con gran fidelidad a la obra, aunque con algunas licencias algo valientes. La historia cuenta la vida de un joven llamado Dorian Gray, retratado por el artista Basil Hallward, quien queda enormemente impresionado por la belleza física de Dorian y comienza a encapricharse con él, creyendo que esta belleza es la responsable de la nueva forma de su arte. Charlando en el jardín de Basil, Dorian conoce a Lord Henry Wotton, un amigo de Basil, y empieza a cautivarse por la visión del mundo de Lord Henry. Exponiendo un nuevo tipo de hedonismo, Lord Henry indica que “lo único que vale la pena en la vida es la belleza, y la satisfacción de los sentidos”. Al darse cuenta de que un día su belleza se desvanecerá, Dorian desea tener siempre la edad de cuando le pintó en el cuadro Basil. El deseo de Dorian se cumple, mientras él mantiene para siempre la misma apariencia del cuadro, la figura en él retratada envejece por él. Su búsqueda del placer lo lleva a una serie de actos de libertinaje y perversión; pero, el retrato sirve como un recordatorio de los efectos de cada uno de los actos cometidos sobre su alma, con cada pecado siendo expuesto como una desfiguración de su rostro o a través de un signo de envejecimiento. Aunque en la pelicula protagonizada por Ben Barnes, el puede ver las veces que quiera el retrato, y solo envejece si el lo destruye, en la novela, el enfrentamiento de Dorian a las consecuencias de su retrato conllevará su fin.
Debo reconocer que para un amante de los placeres como soy yo, la obra y ahora película, me parece excesivamente moralista. Castiga a los que viven e investigan sus placeres y les gira los acontecimientos como sentencias de compensación divina. A uno desfigurándole el rostro y el alma, y al otro, al castigo de ser objeto de sus propios pensamientos. Sin embargo, la esencia de la historia me sirve para provocar una gran reflexión sobre las organizaciones y el hedonismo latente.
Durante años, los profesionales y las organizaciones hemos volcado nuestras acciones hacia un hedonismo exacerbado, disfrutando de los placeres de un mercado boyante en el que se podía conseguir prácticamente todo lo que nos proponíamos. He conocido a personas que en esos años utilizaban prácticas poco éticas y nada profesionales en sus métodos internos y externos y sin embargo, sobrevivían y acumulaban riquezas, placeres y buenos momentos.
Pero nadie era consciente de lo que estaba pasando realmente. Ni los economistas que ahora intentan darnos lecciones, ni los políticos, ni los responsables de los organismos financieros. Nadie supo o quiso ver, que mientras que la sociedad practicaba ese hedonismo de Dorian Gray, nuestro alma o retrato se iba deteriorando, deformando y agrietando. Nadie se atrevió a levantar la sábana que lo tapaba para ver las consecuencias de nuestras acciones. Al fin y al cabo, había tanto que disfrutar…
Ahora la verdad nos ha capturado, por un giro del destino, ha sido nuestro propio retrato el que nos ha alcanzado y quien ha revelado las verdades y cicatrices de aquellos abusos. Hemos sido Dorian Gray y nuestro retrato nos ha acabado descubriendo y enseñando que todo tiene una consecuencia… Y ahora no podemos mirar hacia otro lado.
Y la reflexión o pregunta que debemos hacernos es ¿Acaso podemos ser éticos si no existen las consecuencias negativas? ¿Dónde quedan los valores organizacionales y personales cuando no existe un castigo por nuestras malas acciones? ¿Hemos aprendido la lección y vamos a construir un nuevo retrato o sencillamente vamos a restaurar el que tenemos para volver a disfrutar cuanto antes de los placeres perdidos? Es evidente que nuestro deseo de ser eternamente joven y gozar los placeres, ya nos han pasado factura, pero también lo es que hemos sido capaces ya en otras épocas de mirar a otro lado y huir de nuestro retrato.
Las organizaciones y las personas deberían poder mirarse al retrato de sus consecuencias frente a frente con libertad y tranquilidad. Sin embargo, eso jamás será posible si no lo realizamos forjando nuestras acciones en unos límites y valores claros. Al igual que Epicuro, introducía en el hedonismo una serie de variables o condicionantes, el Hedonismo se enmarcaba en una serie de verdades:
1.- Todos los seres humanos hemos nacido con la posibilidad de experimentar placer.
2.- El placer no es bueno, ni malo, simplemente existe.
3.- Lo bueno o lo malo del placer reside en cómo se busca y hasta dónde llega.
4.- Todos los extremos son inconvenientes, el exceso de placer se convierte en vicio.
5.- El placer no es solamente la gratificación sensual o sexual como piensan la mayoría de las personas.
6.- Hay placeres tan simples y deliciosos como comerse un pedazo de tarta, o mirar la última alineación planetaria.
7.- Existen placeres que a la postre traen infelicidad, insatisfacción o contratiempos, por ejemplo la popularidad o la fama.
8.- El mayor placer para el género humano debe girar entorno del servicio de los demás.
9.- Si aprendemos a distinguir verdaderamente lo que es placer, podremos vivir muchos momentos de felicidad.
10.- Hay que huir de los placeres innecesarios, pues el resultado obtenido es efímero y las consecuencias desagradables.
Si los hedonistas clásicos lo tenían claro, ¿no podremos hoy establecer algunos límites morales o de valor en nuestras organizaciones y desarrollos profesionales?
El retrato de Dorian Gray, del que se cumplen 120 años de existencia, es un reflejo de la situación que hemos vivido, de las personas que deciden llevar el placer al límite y de quienes están volcados en cuidar su imagen externa, sin desarrollar su ética y valores. Las organizaciones deben forjarse en acciones respetuosas y en el cuidado de su entorno, ya sea humano, organizacional o medioambiental. Los hedonistas deben (o debemos) comprender que las acciones llevan consecuencias y que todo lo que hacemos dejan cicatrices emocionales en quienes nos toleran, soportan e incluso disfrutan, deben (o debemos) saber establecer límites a nuestra búsqueda de sensaciones y sobre todo, deben (o debemos) buscar el equilibrio de nuestras intenciones y placeres. Nuestro retrato está ya pintado y espera nuestra decisión. En nuestra mano está poder mirarlo frente a frente y seguir admirando lo bellos que somos.
18 Junio 2010