Y la estrella lo iluminó todo.
Parece mentira que hace casi dos años nos pusiéramos en marcha para conseguir crear un cortometraje de animación con un mensaje depurado, una alta calidad y una proyección universal. Muchas alegrías, pero también muchos momentos de estrés. Como cuando parte de la plantilla decidió abandonar el proyecto, cuando la empresa sufrió una reestructuración de dirección, o en el constante sentimiento de las cuentas al límite. Esa es la otra parte que nunca se cuenta y que por suerte, pronto se olvida. Para llegar a este éxito, todas las personas comprometidas hemos tenido que volcarnos en un proyecto con futuro incierto pero con una ilusión desbordante. Éramos conscientes de los problemas, pero dejábamos a un lado las justificaciones y buscábamos soluciones para solventarlos. La obra debía ser acabada. Pero no nos valía terminar de cualquier manera. Debía tener un mensaje depurado, una alta calidad y una proyección universal.
Si nunca te planteas metas importantes, nunca conseguirás logros que merezcan la pena.
Margarita brillará en los Goya 2010
La producción de Hampa Studio ha sido nominada a la categoría de “Mejor cortometraje de animación” para la ceremonia que se realizará el 14 de febrero.
El pasado sábado 9 de enero, Paz Vega y Javier Fesser, como representantes de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España presentaron el listado definitivo de las nominaciones para los XXIV premios Goya. Entre las producciones seleccionadas, Margarita, el primer cortometraje de la joven productora valenciana Hampa Studio, se alza con ilusión y esperanza con una de las plazas al premio al mejor cortometraje de animación.
Realizado en animación tradicional y basado en el genial poema de Rubén Darío “A Margarita Debayle”, la historia narra las aventuras de una joven princesa que desea capturar una estrella. Una oda a la valentía y a la necesidad de perseguir nuestros sueños. Sin duda, un mensaje positivo que ha cautivado a los miembros de la Academia que han querido transmitir con esta nominación un mensaje de fuerza y esperanza a una sociedad que debe alejar sus miedos y alcanzar sus objetivos.
Con este nuevo logro, Hampa Studio sigue cosechando éxitos con Margarita, tras conseguir proyectar su obra durante las pasadas navidades en varias localidades de territorio Palestino, realizar una gala para el beneficio de asociaciones de niños y niñas autistas, tener una sala exclusiva en la feria Expojove o emitir el pasado 6 de enero en todos los hospitales gracias a la colaboración de la Fundación Antena3.
Los premios Goya están formados por 28 categorías, incluidas las tres de cortometrajes, más el Goya de Honor, y se han presentado a esta 24 edición un total de 120 películas, españolas y extranjeras, rodadas en castellano o en cualquiera de los idiomas del Estado. La gala de entrega se realizará el próximo 14 de febrero. Una ceremonia que tiene su estrella asegurada: La estrella de Margarita.
Hoy es un día para sentirnos felices… hoy es un día para compartir nuestra felicidad.
Nunca olvides que si te lo propones, conseguirás brillar.
Margarita
11 Enero 2010
Nadie mejor que tú construye muros sólidos a tu alrededor. Eso es una evidencia que conoces y reconoces. Sin embargo no por cierta debe ser eterna: Atrévete a mirar por encima de tu muro y descubrirás un universo fabuloso del que enriquecerte y nutrirte.
Permitidme mirar una vez más a mi última experiencia con la Plataforma de Mujeres Artistas por la Paz. El magnífico viaje a tierras palestinas que se realizó en diciembre pasado y en el que se vivieron momentos maravillosos como los que conté hace unos días en este blog o los que llenan las mentes y corazones de las ciento treinta personas que formaban parte de tan rica expedición. Vitalidad, emociones, sentimientos ajenos y empatía. Risas, gargantas compungidas, piel erizada y abrazos. Miradas, descubrimientos, canciones y caricias. Bailes, gritos, esperanza y ánimos. Baterías para un año que será increíble. Experiencias para derribar muros que coartan las libertades y siegan las ilusiones. Muros impuestos. Muros levantados con miedos e incertidumbres. Muros autoimpuestos…
No quiero que nadie sienta no haber alcanzado su espacio. No deseo que exista una sola persona incapaz de conseguir su estrella. Esa estrella que siempre brilla detrás de su muro y que pocas personas se atreven a conseguir. Porque dentro de nuestros muros pensamos que estamos protegidos, pero somos prisioneros. Porque dentro de nuestros muros creemos que conocemos, pero nos volvemos ignorantes. Porque dentro de nuestros muros sabemos que tenemos el control, pero somos vulnerables. No hay nada dentro de nuestros muros que nos haga crecer. No hay muro que merezca permanecer en pie.
Paseando por Ramallah o por Bethelem compruebas el dolor creado por un muro… Pero ¿acaso no estás tú haciéndote el mismo daño cuando permites que tus inseguridades levanten muros en tu conducta?
Este 2010 es el año de desgarrar los muros. Es el año de crecer, de tomar el control, de conocernos y exponernos… De ponernos en pie y conseguir nuestras estrellas.
Pero no pienses que nadie llegará a derribar tu confort amurallado. Sólo tú tienes el poder de subirte a un taburete y mirar lo que sucede al otro lado. Sólo tú eres quien puedes agarrar el mazo de la valentía y golpear con fuerza los cimientos de mediocridad y de incertidumbre. Sólo en tu mano está la decisión de desnudarte frente a un espejo y reconocerte… sin desear que el vaho tape aquello que no quieres ver. Sin pensar que aquello que no ves, deja de existir o te deja de hacer daño.
¡Abramos el muro! Pero como es evidente, llevará esfuerzo, perseverancia y algunos momentos duros. Pero merece tanto la pena… Saber que has ganado tu libertad… La fórmula es sencilla (I-M) x (T+ S) / E – A
I = Inquietud por descubrir nuevas experiencias.
M= Miedos que te paralizan y que debes eliminar.
T= Tolerancia por otras formas de entender la vida.
S= Sinceridad con quienes te rodean y contigo mismo.
E= Estrés que te producirá cada incursión fuera del muro.
A= Ayuda que deberás pedir siempre que lo necesites.
Nunca des nada por sentado. No creas que tienes la razón absoluta. No temas lo desconocido. Atrévete a descubrir a sentir, a vivir… Pero sobre todo, a conocerte. Cada instante merece la pena ser disfrutado. No pienses en lo que te pierdes, piensa en lo que vas a vivir. No pienses en los riesgos, piensa en tu enriquecimiento. No pienses en lo que otras personas pueden hacerte, piensa en lo que tú puedes hacer en otras personas.
Tu influencia social no puede labrarse rodeada de muros asfixiantes. Llegó la hora de abrir esos muros y dejar pasar el sol. Yo estoy preparado para seguir derribando los pequeños muros que dentro de mí persisten. Cada día tengo menos miedo, menos inseguridad, menos cadenas emocionales. El sonido que produce cada muro al caerse, genera música para mi alma, que baila cada día más libre. Yo estoy comprometido con mi felicidad y quiero conseguir mi estrella. Yo derribaré mis muros… ¿Y tú? ¿Te atreves a abrir los tuyos?
Atrévete a descubrir a personas fabulosas y enamórate sanamente. Observa a quien te rodea y expresa tu respeto y admiración. Vive situaciones y comparte pensamientos con personas de otras culturas, edades o ideologías. Podrás descubrir a un cantante de rock que se le cae la baba cuando habla de su pequeña. Podrás enriquecerte de un grupo de bailarinas que flotan desde dentro, regalando su enorme sensibilidad en cada giro. Podrás reír a carcajadas junto a una cantante de hiphop, capaz de desearte la mejor vibra con pedazos de tierra santa. Podrás admirar el baile de una pareja de atletas y disfrutar del control de sus sonrientes cuerpos. Podrás enriquecerte de la grandeza de una actriz que aprende cada día a interpretarse con matices puros y cercanos. Podrás sentir la valentía de una cantante que ha dejado su pasado encerrado en una maleta y ha decidido forjar un enorme muñeco de nieve en otras latitudes. Podrás escuchar música que no escuchabas y realizar actos que no aprobabas. Podrás disfrutar de la vida interior de unas abogadas serias y comprometidas que dibujan una sonrisa aun siendo azotadas por la maldad. Podrás vivir la generosidad de una persona pública que se expone para cambiar el mundo…
Podrás conocer a un pueblo maravilloso.
Podrás conocerte a ti.
Es hora de derribar el muro. Vive y consigue tu estrella.
6 Enero 2010
Parece que es entonar una sentencia políticamente incorrecta decir, a día de hoy, que los hombres y las mujeres no son iguales. Políticas sociales y culturales intentan equiparar ambos sexos e implementar medidas que ayuden a la homogeneización por género, proyectando el posicionamiento y empoderamiento femenino, discriminando incluso en algunas ocasiones, al sexo masculino.
Enarbolaré entonces dicha bandera y dejaré clara la idea, por muy aspera o conflictiva que parezca; los hombres y las mujeres no son iguales y no lo han sido nunca.
Pero no son iguales por que exista una conciencia de desigualdad histórica entre los roles masculino y femenino, que perjudica claramente a la mujer.
Este hecho siempre propició que los roles de poder y jerarquía los poseyera el hombre y a él se le otorgara la autoridad económica para disfrutar de la oferta de ocio y cultural tradicional, desde el teatro griego al circo romano, desde la figura recolectora y familiar, hasta el derecho de sufragio. La mujer siempre ha estado marcada y a expensas de las decisiones masculinas.
Mientras el rol masculino decidía y disfrutaba de sus decisiones, el femenino acataba y sufría, en la mayoría de las ocasiones, las restricciones impuestas.
Los hombres y las mujeres no son iguales y no lo han sido nunca.
No diré que no son iguales por haber sido representadas en la iconografía pictórica de una manera diferente.
Desde la antigüedad hasta hace apenas unos años, la figura del hombre siempre ha sido representada con el deseo de poder o la autoridad misma, exponiendo escenas de sus conquistas o sus pertenencias, ya sean materiales o jerárquicas. La figura de la mujer en cambio, siempre se ha plasmado como fuente de inspiración o de deseo sexual.
Sin embargo, una diferencia básica diferencia ambas representaciones de deseo. Mientras el hombre es el responsable de su meta o deseo, la mujer es un vehículo para que el hombre alcance su meta o deseo.
Las mitologías clásicas ya lo reflejaban cuando las diosas ocupaban poderes menores o cuando Zeus ordenó a Hefesto crear la figura de Pandora y enviarla a la tierra como portadora de todos los males. Incluso en los relatos míticos, las mujeres servían para inspirar o dotar de belleza o inteligencia a los hombres, mientras que los dioses masculinos se valían por si mismos para alcanzar la gloria.
Esta tendencia se ha seguido reflejando en la producción pictórica durante siglos. Proyectando y generando una visión propia a las mujeres, que poco a poco se convertían en personas no dueñas de su destino, apariencia o deseo, si no propiedad de quienes las poseyeran.

Así, en la Venus de Urbino, Tiziano muestra a una bella joven que reposa sosteniendo en una mano un ramo de flores como símbolo de la frescura y la belleza. Con la otra mano, se cubre sugerente el pubis mientras sostiene una mirada dispuesta al espectador. Poco importa la escena trasera en la que dos jóvenes buscan sus ropajes, o el gran trabajo que realiza el maestro con la perspectiva de las baldosas del suelo. Sólo hay un elemento importante, la entrega y predisposición de la joven.
Y así eran reflejadas. Desnudas, sumisas, mirando al dueño del cuadro como si del suyo propio se tratase. Sin otra meta u objetivo que el complacer sexualmente a quien contemplaba la obra, demostrar que es éste el creador de su destino y ellas simplemente un vehículo hacia sus deseos. Imprimiendo una sumisión que refleje en su desnudez, el poder de quien se puede permitir mirar con su cuerpo vestido.
Incluso intentando desviar la atención con elementos vanidosos como los espejos, con los que se conseguía que al contemplar una obra con una mujer desnuda, el apego negativo del concepto del voyeur, quedara reducido al mínimo tras mostrar que era la mujer la que se quería mostrar desnuda frente a un espejo. Es la mujer quien quiere ser vista y el hombre, tradicionalmente consumidor y mecenas del arte, sólo un juguete en manos de la sugestión femenina.
La visión social de la vanidad femenina conlleva a generar en las mujeres una verdad absoluta que ha trascendido a comportamientos, razas y civilizaciones. La mujer actúa, se viste y sigue un patrón de comportamiento esperando el feedback del otro, la aprobación del otro, la aceptación del otro.
La vanidad femenina se basa en el placer de ésta por ser mirada, disfrutada, deseada…

Concepto reflejado en el arte con obras como la pintura Desnudo femenino ante el espejo de Toulouse Lautrec en la que posiblemente se retrata a una prostituta enfrentándose al espejo. La manzana de la sociedad decimonónica retratada como objeto de deseo mientras viste y ensalza su figura para ser más atractiva y deseada.
Los hombres y las mujeres no son iguales y no lo han sido nunca.
Pero tampoco diré que no son iguales por el tratamiento del desnudo y la sexualidad en la obra artística.
Es evidente que el desnudo del hombre es escaso en el arte y que cuando se produce es para resaltar su poder o en representación de divinidades masculinas, con la salvedad de los estudios de anatomía de Leonardo da Vinci.

Un ejemplo claro de esto es la famosa obra de Diego de Velázquez, donde Apolo se acerca a la fragua de Vulcano para contarle la infidelidad de su esposa, Venus, con Marte. Los cuerpos, poderosos, divinos y cargados de sorpresa e ira se petrifican al escuchar la noticia de la traición, como siempre femenina.
El tratamiento diferenciado y ejemplificador del cuerpo femenino es constatable en toda la iconografía artística. La mujer ha sido y seguirá siendo un objeto de deseo. Un reclamo a obtener y un elemento a poseer.
En las representaciones de los desnudos pictóricos, las mujeres siempre se mostrarán dispuestas con el espectador, mientras que los hombres se integran en la escena, así se suele encontrar cierta disonancia entre los cuerpos y rara vez existe una sincronía. Al menos en occidente, donde mientras obras como Diana y sus ninfas de Jacob Van Loo o las ilustraciones eróticas de Thomas Rowlandson, son un claro referente, en otras civilizaciones orientales, se puede disfrutar de una escena conjunta como pareja, como el archiconocido Kamasutra, o las imágenes de la Escena del rollo de Beigin de la Dinastia Qing.
Los hombres y las mujeres no son iguales y no lo han sido nunca.
Esta afirmación no se debe sostener nunca más por todos los anteriores datos, reflejos de una sociedad machista y en la que el hombre ha dominado las leyes y gestiones relativas a la ciudadanía.
Esta afirmación se debe sostener desde hoy y para siempre en la singularidad de géneros. En sus diferencias fisiológicas, emocionales y de comportamiento basadas en la genética e incluso en las tradiciones culturales y sociales.
Sólo alguien sin formación o información podría entonces defender que el hombre y la mujer son iguales, y no debemos pretenderlo.

Al igual que desde los últimos años del siglo XX, desde la introducción masiva de la mujer en la vida laboral, económica y política, la sociedad ha vivido un interesante cambio y en la obra pictórica y publicitaria se ha despojado al hombre de sus ropajes y de su halo eterno de poder y se ha acercado a la imagen de vehículo para que las nuevas consumidoras alcanzasen sus deseos, la mentalidad y el tratamiento político y social, debe seguir avanzando.
Pero no porque ambos géneros sean iguales, si no porque ambos sexos se merecen las mismas esperanzas, derechos y oportunidades.
Porque sólo la igualdad de esperanzas nos brindará la libertad, sólo la igualdad de derechos nos ofrecerá la justicia y únicamente la igualdad de oportunidades nos generará la riqueza que todos y todas merecemos.
Salgamos de los cuadros de Rubens, Lely o Bouguerau. Seamos lienzos libres para dibujar una nueva iconografía en la que hombres y mujeres luches juntos, con sus diferencias por un objetivo común, ser artífices de su destino, de su grandeza y de su felicidad.
Ha llegado la hora de una Influencia Social basada en la tolerancia, la empatía, la escucha o la gestión constructiva y positiva de conflictos ¿Estás preparado o preparada para llevarla a cabo?
5 Enero 2010