El coach del Rey

Elvis Aaron Presley lo tuvo todo en la palma de su mano, pero no voy a hablar de su éxito. A pesar de su muerte, Elvis sigue vendiendo discos y actualmente ha superado la cifra de los 1000 millones de discos vendidos. Pero no voy hablar de eso tampoco.

No voy a hablar de su dura infancia en Tupelo, ni de sus primeras grabaciones en Sun Records. No escribiré sobre Heartbreak Hotel, con la que consiguió su primer número uno, ni de sus siguientes dieciocho temas que coronaron todas las listas. Ni de su servicio militar, ni de la creación del fenómeno “fan”, ni de sus innumerables apariciones en la televisión o en el cine.

Y no voy a hablar de ello porque está claro que Elvis es el Rey. Mucho se ha dicho o escrito acerca de ello así que no soy yo precisamente la fuente más informada para aportar nada de valor al respecto.

Sin embargo sí me gustaría escribir sobre una cosa. Elvis necesitaba un coach.

Evidentemente Elvis estaba en la cima, había conseguido modificar el mercado y liderarlo. Algo al alcance de muy pocos visionarios como IKEA, Microsoft o Cocacola. Reconoció sus virtudes, se preparó y desarrolló sus habilidades, vio un hueco en el mercado y con un estilo valiente se hizo con su público. Poco podía él soñar en que esa fisura en el mercado se convertiría finalmente en la gran industria musical que años después se convertiría.

Sin embargo, los reyes también caen y las empresas lo saben. Numerosas han sido las empresas a lo largo de los últimos años han muerto de éxito. Y la mayoría lo hacen por que se vuelven cómodas, por que no creen que haya llegado el momento del cambio, por que no han sabido evolucionar.

Cuentan que Elvis no entendía cómo podía triunfar la música Pop. Cuentan incluso que intentó en su famosa reunión con Nixon, prohibir la entrada a EEUU a los Beatles. No supo evolucionar. Millones de personas le aclamaban y aunque podía ser fiel a su estilo e innovar prefirió un estilo más conservador y duro. Esa evolución era posible, sólo hay que ver que la remezcla del tema “A Little Less Conversation” por JXL realizada en 2002 vendió más de diez millones de copias, sin embargo él no supo verlo.

Y ahí es donde se marca el punto de inflexión donde la entrada de un coach podía haber cambiado su destino. No le hacía falta habilidades ni presencia. Legiones de fans y fondo económico le sustentaban, sin embargo, necesitó a alguien que le reencuadrase, que le hiciese darse cuenta de la importancia de la adaptabilidad. Alguien con quien dejar fluir su estrategia, alguien que le hiciese de espejo. Como siempre digo, un coach no tiene la varita mágica para hacerte conseguir lo que quieras, pero sí te ayuda y espolea para que lo consigas como nunca otro profesional podría hacerlo.

ZARA lo hizo con la creación de nuevos productos, Microsoft se ha adentrado en la tecnología online e incluso en la batalla MP3. Kodak está fabricando cámaras de gran calidad abandonando el papel que tantas ganancias le brindó en el pasado… Evolucionaron.

Por desgracia Elvis no tuvo un coach y en los setenta, la opulencia, su codicia y su prepotencia le llevó a unos excesos que finalmente, el 16 de Agosto de 1977 alrededor del medio día, Elvis es encontrado inconsciente en el baño de su habitación, es trasladado urgentemente al hospital Baptist Memorial en Memphis, y poco tiempo después es declarado muerto.

Cientos son las empresas que han conseguido situarse y hacerse con el mercado y cientos son las que podrían desaparecer en los próximos años. La lección la aprendimos con el más grande y por eso, las empresas más innovadoras, las que apuestan por la calidad, el desarrollo y el futuro cuentas cada vez más con coaches para sus empleados.

Ahora mira tu modelo de vida y de negocio, ¿Dónde te encuentras? ¿Estás en Tupelo? ¿Has aparecido ya en el Show de Ed Sullivan? Si es así, felicidades. Pero acepta una recomendación si acabas de publicar el “Elvis is back” o estás disfrutando de inmejorables escenas en Hawai, busca un coach que te ayude a analizar tu situación real y ayúdate a conseguir nuevas metas, nuevas ilusiones. Eso podrá reorientarte, buscar nuevas fisuras en el mercado y seguramente, con trabajo y perseverancia, volverte a colocar en un liderazgo futuro que te habrás ganado a pulso.

www.rubenturienzo.com


Dejar un comentario 8 Enero 2008


Vacaciones y deseos para el 2008

Desde que comencé este blog me comprometí a escribir una entrada cada día laborable. Pues bien, ahora que me voy de vacaciones hasta el día de reyes, espero que las personas que habitualmente acuden al blog buscando un rato de asueto no crean que ha caído en el abandono. Se que podría seguir escribiendo desde la nieve pero creo que es importante que estos días los dedique a escribir otras cosas y sobre todo a desconectar, cargar las pilas para el año próximo y preparar mis líneas de actuación.

Este año quiero hacer un experimento. Por todo el mundo es sabido que habitualmente los deseos y propósitos de año nuevo se suelen incumpli en Febrero, sin embargo, yo voy a dejar constancia aquí de cuales son los mios. Espero que la gente que me quiere celebre mis éxitos si estos se producen y me animen y me guíen a continuar para conseguirlos.

Mis propósitos profesionales para este 2008:

- Publicar el libro “Los Tacones de Oz” y conseguir como prologuista a una persona de primer orden mediático.
- Publicar el libro “La gallina que cruzó la carretera 2″ (si no en ese formato, si al menos la esencia de la historia)
- Conseguir un mayor peso como formador, aumentando las horas lectivas en las escuelas de negocios Formaselect, ESADE y San Pablo CEU y en la Universidad Camilo Jose Cela.
- Estudiar un Master o comenzar una nueva carrera.
- Poder desarrollarme dentro de una organización que me de cierta estabilidad mientras desarrollo los puntos anteriores.

Si consigo esto mi año volverá a ser un éxito, como lo fue el 2007. Espero ponerme las pilas porque no va a ser fácil, pero estoy seguro de que trabajando lo conseguiré.

Por otro lado espero teneros cerca a todos y seguir contestando vuestras dudas o necesidades. Ya sabéis que me tenéis aquí para lo que queráis.

¡¡Un abrazo y Feliz año!!


Dejar un comentario 28 Diciembre 2007


La perseverancia de Íñigo Montoya

“Si te caes siete veces, levántate ocho”
Proverbio chino

La fortuna ajena no está bien vista. Quien está acostumbrado a trabajar durante años y nunca ser recompensado, suele criticar el trabajo de las personas que, en poco tiempo, comienzan a despuntar en su sector, además de pronosticarles una debacle segura y cercana. Cuando a un afortunado, como yo, alguien le pregunta con curiosidad cómo es posible conseguir tanto tan rápido, simplemente me viene una frase a la cabeza: «Me llamo Íñigo Montoya».

Aún recuerdo la primera vez que vi La princesa prometida. Una sorprendente historia de aventuras en la que un joven campesino lucha por conseguir el amor de la mujer de su vida: la asombrosa Buttercup. Para ello deberá contar con la inestimable colaboración de un grupo de personas que le ayudarán y acercarán a su objetivo. Una cinta que, sin duda, todo el mundo debería disfrutar al menos una vez en la vida.

Rememoro en mi cabeza las fantásticas luchas de espada, los estupendos acertijos o el gigante bonachón. Pero no hay duda de que existe un personaje que me marcó en la memoria una frase que ha sido una constante en mi vida, Íñigo Montoya. Desde el principio de la película empatizamos con él y queremos encontrar, descubrir y, por supuesto, poder ayudarle a cumplir su promesa. Encontrar al espadachín de seis dedos y decirle: «Hola, me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir».

Este personaje nos muestra una verdad universal. Hay que trabajar cada día para aproximarnos a nuestro objetivo. No sirve de nada creer en falsas confabulaciones o en complots astrales. Si realmente tenemos un objetivo y luchamos cada día para conseguirlo, nada ni nadie puede evitar que lo alcancemos.

El primer paso por tanto es saber cuál es nuestro objetivo. Nunca sabremos qué camino escoger si no sabemos hacia dónde vamos. Intentarlo es como enviar a Dorothy a darse un paseo por Oz sin saber que debe recorrer el camino de baldosas amarillas para llegar a la ciudad esmeralda. Este objetivo debe ser lo suficientemente claro como para poder resumirlo en una frase simple y comprensible. Debe ser algo alcanzable y tangible, ya que intentar conseguir algo inaccesible sólo conseguirá mermar nuestra confianza y que nos rindamos creyendo que no somos capaces de mejorar. Pero a la vez, nuestro nuevo objetivo debe suponer un reto para nosotros. Enfrentamos constantemente a nosotros y a nuestras situaciones es lo único que nos desarrolla y consigue sacarnos del estancamiento generalizado. Reta a tus habilidades y descubrirás realmente todo lo que guardas dentro.

Y es aquí, una vez comprendido nuestro objetivo y entendiendo el reto como elemento potenciador de nuestros actos, donde la perseverancia cobra sentido. Erin Brockovich luchaba por paliar una gran injusticia, Luck Skywalker por derrocar el Imperio y Billy Elliot por ser bailarín. Todos tienen un objetivo definido y luchaban cada día para alcanzarlo. Nadie nos acercará tanto a nuestro objetivo como nosotros mismos. Todo lo que hagas debe estar guiado por esa constancia y perseverancia. Toda acción debe estar enfocada a la consecución de ese objetivo. Siempre monitorizado bajo los valores más humanos y sociales, pero sin cejar en el empeño. Nuestro peor rival somos nosotros mismos, así que no te des esa satisfacción y esta vez no te excuses.

Al igual que a nuestro aventurero, a nosotros también nos saldrán obstáculos que tengamos que superar. Si todo fuese fácil de alcanzar, todo el mundo lo haría. Esa es la diferencia entre la gente común y las personas que consiguen sus metas. Los obstáculos sólo son nuevas oportunidades para demostrarnos lo que podemos conseguir. Escuchar mejor, estar más atentos, negociar más hábilmente o vigilar y bloquear reticencias a nuestras propuestas. Todas estas destrezas las desarrollamos cada vez que nos forzamos a usarlas. Así que cada obstáculo no sólo no nos impide alcanzar nuestro objetivo, si no que nos prepara más, potencia nuestras habilidades y en definitiva, nos hace mejores. Además, cada obstáculo superado se convierte en un pequeño éxito. Ese logro nos renueva las fuerzas y nos llena de confianza para volver de nuevo a nuestra carrera.

Ése es el secreto. Los afortunados alcanzamos nuestras metas porque, una vez bien definidas, trabajamos para conseguirlas. Un fuerte compromiso personal hace que nunca nos rindamos ni desistamos, pero todos podemos hacerlo. Todos llevamos dentro un Íñigo Montoya dispuesto a hacer lo necesario por conseguir su objetivo. Pule tu arma y practica su estoque porque pronto tú también encontrarás ese reto con seis dedos y tendrás que vencerlo. No hay duda de que podrás hacerlo, como yo, como Íñigo Montoya.

Rubén Turienzo
www.rubenturienzo.com


Dejar un comentario 27 Diciembre 2007



La grandeza de las cosas simples

Bienvenido y bienvenida a la grandeza de las cosas simples. Una línea de pensamiento basada en el discurso ilusionante, en la utilización de la creatividad y la diversión como método de desarrollo.
Utilizando las poderosas herramientas del marketing personal aplicadas al liderazgo social apostaremos por líderes y personas empáticas, frescas, valientes, originales, optimistas y resolutivas capaces de enfrentarse a las normas establecidas, desarrollar sus capacidades y optimizar las de sus equipos.

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