Tres objetivos que tú también querrás cumplir

Año nuevo, vida nueva… O no.

Lo cierto es que realmente cada año quien más, quien menos, intenta mejorar a través de objetivos, propósitos o retos, pero ya por estas fechas, la segunda semana de enero, algunos de ellos se han olvidado o incluso la mayoría, están siendo pospuestos “para el lunes”.

Sí, a mí también me pasa. Como a todo el mundo.

De ese listado completo de buenas intenciones que tenías claro que ibas a realizar hace sólo una semana, sólo permanecerá en apenas unos días, la propuesta inicial en tu mente y la frustración transformada en excusas hacia los demás. Algo que me recuerda a la cantidad de deportistas fabulosos que se ha perdido este país si no fuese por que siempre hay una lesión. Todos conocemos a alguno. Es el típico cuñado que era un jugador de fútbol brillante, un nadador, un corredor de maratones que pasaría a la historia… Si no fuese porque se lesionó, claro. Y yo me pregunto ¿Por qué no trabajaron la recuperación y volvieron a darlo todo?¿Por qué no buscaron otras alternativas para desarrollar su talento? Sencillamente porque la lesión es una excusa mucho más atractiva que la pereza, la apatía o el abandono personal que supone aceptar su propia ineficacia.

Pero este año va a ser diferente. Sencillamente porque tú quieres que lo sea. ¿Deseas con todas tus fuerzas que algo suceda en tu vida para que esos objetivos se lleven a cabo, pero no eres capaz de empezar? Tengo una noticia para ti; todo se reduce a la motivación.

Estar motivado es encontrar un motivo que realmente te guíe y te lance a alcanzar tu meta. Metas que por supuesto, deben cumplir elementos fundamentales como por ejemplo;

Estar enunciadas en positivo (cambiar “dejar de estar gordo” por “estar en mi peso ideal”),
Que estén en nuestro control (sustituir “que me suban el sueldo” por “asumir más responsabilidad y exigir lo que merezco”)
Concretar de manera específica (ajustar el “quiero escribir más en el blog” por “escribir una vez por semana un post en el blog”)
Que esté establecido en un marco temporal (añadir a “quiero correr la maratón por debajo de tres horas” algo que fije el cuándo, como por ejemplo “para la próxima maratón de Nueva York”)
Que tenga puntos de control revisables (si has dicho que quieres aprender italiano, establece un control mensual a través de una conversación con una persona nativa, o la lectura de un libro, que te sirva para comprobar la evolución)

Todos estos elementos son fundamentales y necesarios pero, en mi opinión, el elemento más revolucionario es el motivo por el que harás que algo suceda.

Encontrar el motivo es preguntarse con honestidad “¿Para qué?” quieres alcanzar ese objetivo. E incluso “¿Cómo va a cambiar tu vida tras ello?”. La respuesta a ambas preguntas debe ser positiva y verdaderamente estimulantes, ya que si no lo son, seguramente nada te incite a comenzar a trabajar por ese propósito, reto u objetivo. Y mucho menos si lo haces por que los demás (o la sociedad) te están obligando.

Responde el “para qué”, genera una proyección clara en tu mente, y encontrarás la llave que desbloquea tu apatía: La verdadera fórmula para estar motivado o motivada.

Y sí, es cierto que podría decir mucho más sobre los objetivos y los propósitos, como que es bueno compartirlos con la gente que te rodea para que esas personas puedan ayudarte, o que es importante estudiar y planificar los recursos que necesitarás; externos (tiempo, energía o dinero) e internos (amabilidad, sociabilidad, fuerza de voluntad, energía…). Pero este año me gustaría que te centrases sencillamente en aquellas cosas que verdaderamente te motivan y por ello he hecho una lista de mis tres propósitos de este año que estoy convencido de que tú también querrás cumplir.

SER MEJOR PERSONA

En ocasiones puedes creer que ya eres alguien fabuloso, fantástico, con buenos valores y lleno de virtudes. Y puede que sea cierto por lo que dicen de ti. Pero construir una mejor persona es algo que hay que hacerlo cada día. En mi caso, tengo detectados ciertos elementos que si bien es cierto no me han transformado en una mala persona, sí que pueden ser mejorables. Quiero ser aun mejor persona y para ello me he planteado cuatro retos en este año.

1. Dedicar más tiempo a un grupo menor de personas.

Es hora de simplificar la vida también en las relaciones sociales. Yo siempre me he considerado una persona más sociable que social, pero creo que en ocasiones, la cantidad de energía que dedico a toda mi red de contactos no sólo no es retroalimentada, sino que en ocasiones es ignorada por algunas personas. Así que mi decisión es dedicar tiempo a quienes realmente se lo merecen, esto es, a quienes me devuelven esa energía.

¿Para qué? Para canalizar mi energía a las personas que aportan en mi vida, sentirme más valorado y a su vez, para crear un tejido de relaciones verdaderamente poderoso.

2. Realizar una acción de campo con una ONG

Esto lo he hecho durante años. Formación para desempleados, ayuda contra la drogadicción, lucha contra la violencia de género o acciones por la igualdad. He estado en más de diez países colaborando y trabajando con ONGs de diferentes tipologías. Sin embargo y aunque no he perdido la costumbre de realizar pequeñas colaboraciones o incluso aportaciones económicas, hace ya tres años que no realizo una acción potente. Mi decisión; seleccionar un proyecto de impacto en territorio con alguna ONG que luche por la infancia y la inclusión social.

¿Para qué? Para sentirme útil en el mundo, para ayudar a personas a que tengan un futuro y para potenciar la rueda de la energía positiva por la que tanto apuesto en esta vida.

3. Incorporar hábitos saludables en mi vida

Cuidar la alimentación es imprescindible, así como realizar regularmente ejercicio físico. Si bien por diferentes circunstancias no lo he hecho bien estos años atrás, cualquier cosa a la que me agarre será una de esas excusas que tanto he criticado anteriormente. Así que este año buscaré a profesionales que me ayuden a cambiar radicalmente mi estilo de vida y mis hábitos alimenticios y deportivos.

¿Para qué? Para querer hay que quererse. Cuidar la mente es importante, pero sin duda hay que cuidar el cuerpo por dentro y por fuera para sentirse en plenitud. Estar sano y sentirse sano es motivo suficiente, aunque el camino más rápido sea el del esfuerzo del cambio de hábitos.

4. Sonreír más

No se puede decir precisamente que sea una persona que sonríe poco. Pero creo que este objetivo debería ser perpetuo. Sonreír más es cultivar el bienestar mental, potenciar los estímulos positivos que recibes y eliminar los elementos y personas tóxicas de tu vida. Así que mi objetivo es sembrar y cultivar más instantes de satisfacción a nivel personal y con quienes quiero para que la sonrisa sea aun más poderosa.

¿Para qué? Para llenar mi vida de momentos memorables, tomar conciencia del “qué” y sobre todo del “cómo” de mi vida, y para potenciar la química interna educando al cerebro en el optimismo.

Estoy convencido de que alcanzar cada uno de estos elementos me acercará a mi propósito de seguir convirtiéndome en una mejor persona.

SER MEJOR PAREJA

Ser mejor pareja es otro de esos elementos que toda persona debería trabajar. No porque tener pareja sea imprescindible para ser feliz, sino porque ya que quieres mantener la tuya o deseas tener una, sería absurdo no querer que funcione, sea radiante (como las llamé en mi libro Smile2) y un refugio para la hostilidad de la vida. En mi caso tengo una excelente mujer que me acompaña, pero no todo es siempre sencillo. Por eso, y buscando ser aun mejor pareja, me he propuesto cuatro retos para este año.

1. No querer llevar razón en las discusiones

A todos nos gusta llevar razón, pero más aun, demostrar que teníamos razón. Para ello somos capaces de obviar si el momento de reivindicación es oportuno, si tiene sentido o incluso si está siendo tóxico. Si lo piensas bien, llevar razón sólo te sirve para alimentar el ego a nivel momentáneo. Esto no significa convertirnos en personas sumisas o dirigidas, sino sencillamente, renunciar a generar conflicto cuando el único propósito es la lucha por la razón. Así que este año, trabajaré por entender más qué llevo a mi pareja a pensar, o construir en su mente, certezas diferentes a las mías.

¿Para qué? Para evitar luchas de ego, toxicidad o momentos que restan, pero a su vez, para generar empatía, complicidad y seguir conociendo a la persona con la que comparto mi vida.

2. Redescubrir a la persona que amo

Con el pasar del tiempo, ya sean semanas, meses o años, las personas vamos cambiando. Lo que te gustaba hace un tiempo, lo has acabado por aborrecer, como aquella comida, canción o hábito. A tu pareja también le pasa. Sin embargo, nos empeñamos en seguir juzgando y reclamando a la persona que una vez conocimos, cuando quizá aquel ser, ya nunca volverá a ser igual porque evidentemente ha ido cambiando. Mi reto por lo tanto es olvidar lo que sé y volver a preguntar de nuevo para saber cómo es (y no cómo era) mi pareja.

¿Para qué? Para no sentir frustración, para acercarme más, para poder alimentar sus estímulos positivos y generar conversaciones interesantes.

3. Viajar más por placer

Quienes trabajamos con una maleta bajo el brazo tenemos demasiado apego por nuestro sofá. Aun así, y aunque sea una persona que viajo mucho, reconozco que con mi pareja puedo y debo potenciar esas escapadas que aunque sean a la misma ciudad en la que vives serán siempre agradecidas. Este año, al menos reservaré doce fines de semana para potenciar este tipo de momentos.

¿Para qué? Para revitalizar continuamente la relación, para conocerse más, para crear conexiones, complicidad, generosidad e instantes memorables.

4. Compartir alguno de sus placeres

Compartir algo que a la otra persona le encante es fundamental. No importa lo que sea, un hobby, un hábito, una rutina… En mi caso hay algo que me puede ayudar a cumplir uno de los retos anteriores y de lo que siempre he renegado; La cocina. Mi pareja es una extraordinaria cocinera y lo cierto es que aunque yo me las apaño, este año quiero crear con ella un recetario de platos que nos guste preparar juntos.

¿Para qué? Para darle valor a sus motivaciones, apasionarme por su mundo e intereses y para construir admiración, risas o innovación en nuestras vidas.

Estoy convencido de que alcanzar el éxito en cada uno de estos retos me acercará a mi propósito de seguir convirtiéndome en una mejor pareja.

SER MEJOR PROFESIONAL

Considero que en pocos años he conseguido un gran posicionamiento y reconocimiento en mi sector. Recibir varios premios nacionales e internacionales, ser reclamado por multinacionales o convertirme en una referencia para terceros es sin duda algo de lo que me siento orgulloso. Pero aun queda mucho por hacer y soy sólo un aprendiz al que le queda mucho camino por delante. Construir un mejor profesional consiste en seguir aprendiendo, seguir desarrollándose y por supuesto, rodearse de personas y aprendizajes que te puedan ser útiles en tu mejora continua. Para todo ello, me he propuesto cuatro retos a superar en este año.

1. Leer más

En mi caso, este reto tiene una pequeña anotación, ya que actualmente leo una buena cantidad de libros al año. Sin embargo, debido a que soy un poco obseso de mi trabajo y siempre estoy investigando y descubriendo elementos publicados que tengan que ver con la comunicación, la influencia social, la consultoría política, o la psicología, este año me he propuesto leer doce libros que no estén relacionados con mi profesión (además de lo que siga haciendo por trabajo, claro).

¿Para qué? Deseo volver a dedicarle tiempo a mi desarrollo personal, a experimentar las historias, emociones y pasiones que otras personas han querido compartir con el mundo, vivir experiencias desde otros ojos y por supuesto, enriquecerme culturalmente. ¿Por qué están dentro del apartado profesional? Pues sencillamente porque para ser un gran profesional, hay que seguir desarrollando nuestro conocimiento transversal.

2. Asistir a más conferencias, ponencias o seminarios

Como en el caso anterior, a lo largo del año por motivos laborales asisto a decenas de conferencias de otras personas, normalmente antes de que me toque a mí, o después mientras espero que el acto concluya. Así que este año he decidido asistir a doce conferencias de personas a las que tenga ganas de escuchar y con quien quiera aprender. Sobre todo si eso supone salir de mi círculo de confort y mis creencias en el sector.

¿Para qué? Para aprender a través de otros, para conocer qué se está haciendo en el mercado, qué puedo desarrollar mejor, qué puedo disfrutar y sobre todo, qué puedo compartir.

3. Publicar los dos libros que faltan de la trilogía Nunca Jamás

Hace siete años que este proyecto me acompaña en la cabeza y ciertamente es algo que ocupa demasiado tiempo y energía en mi vida. Me apasiona el texto, me encanta la historia y me siento atrapado por ser la primera vez que puedo escribir novela. En octubre del año pasado publiqué “Los tacones de Dorothy” pero este sueño no puede quedar incompleto. Así que este año trabajaré para que en febrero finalmente vea la luz “La sombra de Wendy” y sobre todo, trabajaré intensamente para que en el último trimestre el año, salga la última parte; “El espejo de Alicia”.

¿Para qué? Para conseguir una transformación en mi escritura y dar el salto hacia la novela, que si bien en el primero aun tiene demasiadas connotaciones de empresa, todo va a verse resuelto en los próximos episodios. Para ganar en tiempo, en concentración y en satisfacción personal al sacar a la luz este proyecto que tanto me ha atrapado.

4. Asistir a un curso de especialización

Seguir aprendiendo es fundamental para ser un gran profesional. Y uno de los errores más habituales es creer que uno ya lo sabe todo ya sea porque los contratos siguen llegando, o que se lleve mucho tiempo siendo especialista en algo. Reconozco que como soy una persona curiosa, no dejo nunca de investigar, pero a veces es imprescindible asistir a un curso con verdaderos profesionales que te descubran un nuevo campo sobre el que poder trabajar. Ese es mi reto; realizar una formación presencial que me ayude a seguir ampliando mi conocimiento y la búsqueda de aplicaciones transversales.

¿Para qué? Para sumar conocimiento y herramientas, cambiar el chip y descubrir un nuevo campo sobre el que poder trabajar tras especializarme en ello y aplicar todo mi conocimiento actual.

Sin ninguna duda, alcanzar el éxito en cada uno de estos retos me acercará a mi propósito de seguir convirtiéndome en una mejor profesional.

Será muy duro. Porque sé que algunos de ellos conllevan un sobresfuerzo tremendo. Pero a su vez, ahora con la serenidad que da enero y sin las prisas del cambio de año, conozco los verdaderos motivos que se esconden tras cada uno de los retos. De cada uno de los tres propósitos u objetivos de este año; Ser mejor persona, pareja y profesional. Tres objetivos que todo el mundo debería querer perseguir. Tres objetivos que se alcanzan añadiendo unos retos claramente identificables y medibles, pero que seguramente serán diferentes en cada una de las personas que leas estas letras. Estos son los míos.

Aun así, existen unos trucos extras o recomendaciones para llegar al éxito y no me gustaría terminar este primer artículo del año sin compartirlos contigo. Son cuatro reflexiones que debes hacer y recordar a lo largo del proceso:

1. Realiza el nuevo hábito durante al menos 21 días seguidos

Existen muchos estudios que señalan que el cerebro luchará contra ti en esos primeros 21 días. Así que si quieres realizar un verdadero cambio, no te agotes si ese periodo se te hace duro o si incluso fallas, recuerda que debes convertir la rutina en un nuevo hábito. Para ello te servirá recordar la motivación fundamental… y darle duro al menos 21 días.

2. Si fallas hoy, no abandones o lo dejes “para el lunes”

Nos gusta fijarnos fechas icónicas, y por eso es habitual que si queríamos dejar de fumar y el jueves no resistimos la tentación, nos digamos a nosotros mismos que la semana siguiente lo conseguiremos. Eso genera hábitos de exceso ya que los días de espera a ese nuevo comienzo los llenamos atiborrándonos de tabaco. O azúcar, o dietas grasas… Si fallas un día, vuelve con más fuerza al día siguiente. No lo dejes para el lunes.

3. Hacer una parte del reto, es ya un éxito del mismo

Uno de mis trucos para conseguir objetivos es desgranarlos en cuatro partes, o cuatro retos. De ese modo asocio mentalmente que por cada uno que consiga, habré mejorado un 25% mi situación anterior. Por ejemplo, ya que deseo ser mejor profesional y para ello me he puesto cuatro retos, puede que alguno no lo consiga realizar con éxito, pero el resto que sí haya alcanzado me habrán aportado para ser un poco mejor.

4. Pon el foco en un objetivo y luego ve ampliando

Intentar hacer los doce retos que me he planteado desde el principio sólo me llevaría a un agotamiento y a la frustración de no ser capaz de conquistarlos. Por ello, debes centrarte en un objetivo y cuando lo tengas controlado o asimilado, realizar el siguiente. No te agobies abarcando demasiado. Otro truco es hacerlos trozos pequeños y espaciarlos a lo largo de todo el año, como por ejemplo, en el caso de mi objetivo de los libros, leer uno al mes.

Este va a ser un gran año. Tenemos claros los objetivos, la motivación necesaria y los trucos para no decaer. Sólo falta algo esencial… Comenzar el trabajo y realizar un seguimiento para asegurarnos que lo estamos haciendo bien y nos estamos acercando al resultado deseado.

Confía en tus posibilidades, plantéate retos asumible y ve paso a paso. El mío hoy mismo comienza en mi kilómetro cero, veremos cuánto hemos mejorado y hasta dónde hemos llegado dentro de 365 días. ¡Ánimo!