Mar 02, 2017

La resiliencia de Leonardo

  • La resiliencia de Leonardo

Hoy he podido compartir una extraordinaria jornada enIVAFE, en la que Margarita y Hampa Studio han sido objeto de análisis y ejemplo para un selecto grupo de talentosas personas relacionadas con el tejido empresarial valenciano. Ha sido un placer escuchar a Ignacio Bernabé y a Roberto Luna y espero encontrarme en este camino pronto con ellos. En mi corta intervención, he recordado la aventura del maestro Leonardo da Vinci como repostero y su fracaso empresarial junto a Boticelli de la que alguna vez he hablado en esta web y camino a casa he recordado otra de las anécdotas de esta etapa del genio florentino, como puede ser la historia en la que Leonardo se convierte en jefe de fiestas para la celebración de efemérides.

En efecto, Leonardo en el año 1.490 se hace cargo de la celebración de la boda del sobrino de Ludovico el Moro, el duque Gian Galeazzo con Isabel de Aragón, para lo cual transforma el patio del palacio en una enorme selva del país de las hadas disfrazando a muchos servidores de bestias salvajes y a otros de aves que vuelan sobre los comensales amarrados con hilos invisibles, no tenemos constancia de que alguno cayera sobre nadie (en la actualidad algunos de los disfraces se conservan en la Colección Real de Windsor), todo fue un éxito y ahí de nuevo comienza su desgracia porque dos años más tarde le encomiendan algo suntuoso, la celebración de la boda de Ludovico con Beatrice d'Este y no se le ocurre algo mejor que la de hacer la fiesta dentro de una enorme tarta, en el patio del palacio, de 60 metros de longitud hecha con pasteles, bloques de polenta reforzadas con nueces y uvas pasas y donde los invitados se sentarían en mesas y sillas de pastel. Pero como siempre la falta de previsión del gran maestro no tiene en cuenta la atracción que tienen esos elementos para las ratas y las aves y la noche anterior miles de ellas llegan al banquete que se les ofrece y comienza la gran batalla, hombres contra animales, que termina con un amanecer nefasto donde montones de ratas muertas se mezclan con la estructura demolida y aves agonizantes, todo una gran ruina que hace que los comensales tengan que celebrar el evento en otro lugar; en la explanada frente a palacio, léase en mitad de la calle. Lo asombroso de esta historia es que Ludovico el Moro no lo mandase matar y sólo lo enviara a Santa María delle Grazie donde pintaría una de sus obras maestras La última cena; eso sí, después de hacer sufrir hasta casi la locura al prior y dejar vacías las despensas del priorato y esquilmadas sus bodegas, pero esto sería motivo de otro artículo.

Pero quiero prestar atención especial a este punto porque si tras su fracaso en el restaurante creó la famosa Gioconda y tras esta anécdota, La última cena... ¿Acaso Leonardo era un excelente ejemplo de persona resiliente o necesitaba de esos fracasos para encontrar un motivo para mostrar la genialidad?

Entiéndase por resiliencia, la capacidad de superación de la adversidad y salir reforzado de ella, término que merece un estudio propio y que es base central de mi próxima publicación con Pau Sala ("A toda vela" Lid editorial). Ahora bien, si bien es cierto que en ambos casos se mostró resiliente, en mi camino de vuelta desde Valencia en el coche me ha venido la duda a la cabeza y sinceramente, no sabía responder.

1º Conozco a muchas personas que andan por la vida provocando que les ocurran tremendos imprevistos, episodios inesperados o creando adversidades. Personas que acto seguido se superan y se desarrollan, pero... ¿Podría todo eso ser fingido? Evidentemente en el caso de Leonardo no, pero quizá algunas personas finjan sus adversidades para mostrarnos su lado resiliente o exitoso. Si hacen creer que sus problemas son ciertos y la sociedad les cree, aplaudirán con más fe los supuestos logros obtenidos. Sin embargo, como siempre indico, forjar una estrategia personal, marca propia o proceso de influencia social, basado en la mentira, sólo tendrá un recorrido cortoplacista y cargado siempre de la incertidumbre, ansiedad y miedo a ser descubiertos. No creo que sea buena opción.

2º Existen personas que necesitan mostrar su victimismo transmitiendo a su entorno los elementos negativos de sus vidas, y aunque suelen salir exitosos siempre encuentran un "pero". Estas personas suelen recibir de nosotros los halagos, ánimos y apoyos enfervorecidos cuando empatizamos con la superación llevada a cabo. Sin embargo, no es menos cierto que estas personas acaban agotándonos y siendo poco creíbles. A nadie le pueden estar siempre pasando cosas negativas. De la compasión pasamos al cansancio, del cansancio a la saturación, de la saturación al descreimiento y del descreimiento a la indiferencia. En el caso de Leonardo, tampoco creo que esta fuese su opción, ya que prácticamente ninguno de sus contratiempos han quedado reflejado en sus diarios, ya que él estaba ocupado en otros menesteres. Crear una estrategia con un marco similar a este, suele provocar el rechazo social, ya que los equipos y las personas no suelen hacer caso o seguir como líderes o referentes a personas pesimistas, grises o cenizas. No creo que sea buena opción.

3º Existen quienes para alcanzar grandes metas, se enfrentan siempre a la necesidad emocional de estar al límite. Son personas que satisfacen el imaginario colectivo de individuos capaces y resolutivos. No obstante, aquellas personas que necesitan estar siempre en el límite para generar sus mejores obras, y este podía ser el caso de Leonardo, suelen generar un feedback social (retroalimentación u opinión crítica) basado en la temeridad, en la inconsistencia, en la desorganización y en la falta de métodos eficaces. Es cierto que suelen brillar, pero siempre solemos pensar que estas personas son capaces de arruinar sus grandes obras en una prueba continua de intentar superarse. Aunque exista desarrollo real, tampoco creo que sea buena opción, ya que estamos desaprovechando gran parte de nuestro potencial enfrentándonos a las adversidades creadas o provocadas. Además, ¿qué pasaría con nuestros niveles de frustración si no lo consiguiéramos? ¿Y nuestra crítica interior? ¿Y el lastre emocional? Definitivamente, no es opción.

Por lo tanto, creo que cuando hablamos de resiliencia, debemos hacer un juicio de valor y saber si estamos en alguno de los grupos anteriores, porque en ningún caso deberíamos ser compensados por aquellos movimientos o logros. Debemos salir de nuestras zonas de costumbres y pensar si mis adversidades son inventadas, exageradas o provocadas para evitar dañar nuestra influencia social, y sobre todo, nuestro desarrollo personal y profesional.

Ya suficientes adversidades nos plantea la vida, como para caer en ello ¿no?. Como al gran Leonardo, de quien cuentan que en otra ocasión, ya que se le debe la invención del tenedor de tres dientes y su historia recuerda un poco a la necesidad de crear situaciones adversas para desarrollarse; primero inventó los espaguetis y como viera que no había forma de comerlos inventó el tenedor para poder tomarlos, la pena fue que como no se hizo popular hasta muchos años más tarde los italianos tuvieron que esperar antes de hacer popular este plato nacional. Cosas de la resiliencia, cosas del gran Leonardo y su amor por la cocina.