Archivado en: Vivencias animadas
Este año vital ha sido muy positivo, así que quiero compartir con todos y todas uno de los mejores cortos de animación que conozco (quizá por su significado) Y es que en ocasiones perdemos la perspectiva de que todo lo que hacemos influye en los demás, aunque no nos demos cuenta, aunque el resto tampoco.
Toda acción nuestra produce una reacción igual o mayor en los demás. Y por tanto, teniendo en cuenta esa realidad, ¿Por qué no aprovechamos para influir positivamente en quienes nos rodean?
Nos llevará esfuerzo, un trabajo extra y muchos momentos de desasosiego. Pero… la recompensa en impagable.
3 Noviembre 2009
El Consejo General de colegios oficiales de psicólogos, define una obsesión del siguiente modo:
Las obsesiones son persistentes ideas, pensamientos, impulsos o imágenes que son experimentadas como intrusivas e inapropiadas y que causan marcada ansiedad o angustia. Las características de intrusión e inapropiedad de las obsesiones han sido descriptas como “ego distónicas”. Esto se refiere a la sensación del individuo de que el contenido de la obsesión le es extraño, no está dentro de su control y no es la clase de pensamiento que esperaría tener. De cualquier modo, el individuo es capaz de reconocer que las obsesiones son producto de su propia mente y que no son impuestas desde fuera (como en la inducción de pensamiento).
Las obsesiones más frecuentes son pensamientos repetidos sobre la contaminación (ejm. contaminarse al estrechar la mano) dudas repetidas (ejm. preguntarse si se ha realizado algún acto como dañar a alguien en un accidente de tráfico o haber dejado una puerta sin cerrar), la necesidad de disponer las cosas en un orden determinado (ejm. experimenta angustia intensa cuando los objetos están desordenados o asimétricos), impulsos agresivos u horrendos (ejm. herir al propio hijo o gritar una obscenidad en la iglesia) e imaginaciones sexuales (ejm. una imagen pornográfica recurrente). Los ppensamientos, impulsos o imágenes no son simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real (ejm. inquietudes normales de la vida como el dinero, trabajo o estudios) y es improbable que estén relacionados con problemas reales.
Sin embargo, en mi opinión, todos tenemos algo de obsesivos. Todos tenemos un pensamiento repetitivo que nos asalta la cabeza y en ocasiones nos lleva a cometer estupideces o actos negativos contraproducentes para nuestra vida profesional o personal.
Uno de los primeros pasos de la estrategia personal es averiguar qué creencias tiene el individuo o individua, ver que grado de “obsesión” tiene con esos pensamientos y que grado de realidad hay en ellos.
Pero no hablo de “costumbres”. Por ejemplo, a mí me gusta tomarme un helado cuando termino un proceso formativo, pero ¿Puedo no tomarlo? Evidentemente sí. Eso deja de ser una obsesión para convertirse en una costumbre. En cambio, en ocasiones y sin llegar a los grados B o C psicológicos, existen fases o etapas en las cuales no tomarse un helado me haría cabrearme con el mundo, cambiar mi actitud, sentir que me falta algo… Eso sería una obsesión, quizá en un grado menor, pero una obsesión.
Ahora piensa en tu vida y tus costumbres. ¿Existe algo que no puedas dejar de hacer o que si no haces cambia tu carácter? Quizá ese “algo” te retrasa en tu trabajo, es menos operativo o incluso agrede a otras personas, pero tú si no lo haces, no alcanzas la tranquilidad.
Debemos averiguar cual es nuestra obsesión reiterada y aprender a superarla. Debemos pedir ayuda profesional si no somos capaces de superarlo por nosotros mismos, pero sobre todo, debemos ver que más allá de dicha obsesión se encuentra nuestra meta y ésta sólo podremos conseguirla plenamente una vez superadas nuestras obsesiones.
Feliz fin de semana
9 Enero 2009
¿Qué pasaría si hiciésemos caso a aquellas personas que se empeñan en defender que nuestra vida está predestinada desde que nacemos?
¿Cuántas personas se empeñan en creer que no pueden alcanzar sus sueños escudándose en la falsa creencia de no poder hacer nada por cambiar?
¿Cuántas veces habrás oído aquello de trazar una línea recta profesional y te han proyectado que el cambiar de rumbo es una pérdida de tiempo?
Se acabó.
Alguna vez he contado que yo tuve la suerte de poder cambiar de rumbo hace unos años, cumplía 27, cuando ya parecía que estaba todo “encarrilado” y desde entonces soy más feliz.
Mi gran amigo Antonio Moya se armó de valor con 48 años y abandonó su satisfactoria carrera profesional en el mundo financiero para evolucionar al coaching. Ahora es sin duda un referente de felicidad. Es un maestro del apoyo y de la potenciación de las personas y sin embargo el mundo se lo estaba perdiendo.
Nadie pensaría que yo pudiese volver a la universidad a los 31 años ya que “no es lo normal”, nadie pensaría que Antonio pudiese cambiar de rumbo a los 48 años ya que “no es lo normal”, Cuando piensas en cambiar de rumbo no lo haces porque piensas “no es lo normal”. Sin embargo la universidad me está dando la posibilidad de conocer personas que sin duda me harán mejor individuo, estoy asimilando información que me ayudará a ser mucho mejor profesional y estoy disfrutando emocionalmente de cada momento, lo cual me hace más feliz. El maestro Antonio Moya es cada día más sabio, cada día más rico en emociones, en experiencias y en felicidad… Pero para muchas personas cambiar de dirección “no es lo normal”
¿Y qué si no lo es? La vida está hecha para dotar de felicidad a quienes se atreven, a quienes deciden girar sobre si mismos. A quienes no acatan las leyes del destino ni se conforman con el famoso “siempre se ha hecho así”.
Yo soy un cangrejo, Antonio es un cangrejo y seguramente tú también serás un cangrejo. Pero no como los cangrejos depresivos que no sólo no se plantean el salirse de sus trayectorias, si no que además se atreven a criticar a toda persona que lo hace. Somos cangrejos que decidimos cuando queremos cambiar de dirección. Somos cangrejos que hemos decidido nuestra trayectoria y somos dueños de nuestro destino.
Ahora mira tu caparazón y tu trayectoria y piensa ¿Vas a esperar a que te caiga un barco encima para empezar a cambiar?
Seguro que no.
Únete a la revolución de los cangrejos y toma las riendas de tu vida. Porque en ocasiones, para ser feliz, hay que dibujar una trayectoria distinta a la que estábamos predestinados.
23 Diciembre 2008
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