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Muchas gracias a todos y a todas por acompañarme hoy en este este día tan importante para mí.
Hoy presento mi quinto libro y aunque la hora no es la más apropiada, ya que compartimos programación con la inauguración del propio salón “mi empresa”, os agradezco de nuevo el estar acompañándome en este instante.
“Cualquier momento es una oportunidad para cambiar tu vida. Para acabar con una vida no hace falta morirse” Una frase que podría haber firmado Nietzche, Kant o el mísmísimo Aristóteles… y sin embargo es de Metallica. Una frase que tiene mucho que ver con la filosofía de este libro.
Hace 5 años yo cambié de vida, o mejor dicho, mataron mi anterior vida. Me dedicaba al mundo inmobiliario o más bien a la tramitación de hipotecas, ya que lo que tenía era una financiera. Hasta que mi socio decidió que era mejor “matarme”, ya que traerme todos los meses el dinero a casa mientras estaba convalenciente de un accidente, era demasiado trabajo para alguien que creyó que podía conseguir todo en soledad. Quiso todo e hizo todo lo posible por obtenerlo. Esa es la influencia mal entendida.
Si bien es cierto que le odié en su momento, hoy le estoy agradecido. Agradecido por la gran lección que aprendí en su momento. Porque mientras mi cartera aumentaba, mi barriga también y descubrí que es fácil acomodarse y dejar de salir a ver qué está pasando en el mundo, qué se puede descubrir, qué se puede experimentar…
En ese momento, en el que alguien decidió por mí matar mi anterior vida, no me di cuenta, pero dicen los Aerosmith “es hora de levantar la cabeza y saber qué quieres”. Y así lo hice. Estudié un máster en coaching y otro en psicología y me di cuenta de que como dijeron los Pearl Jam “No puedo comprar lo que quiero porque es gratis”… Una gran reflexión que nos da la clave. Si preguntamos a las personas que nos rodean sobre lo que quieren conseguir en su vida, la mayoría nos dirá que ser feliz y cuando intentamos profundizar en dicha felicidad nos encontramos que tras unos matices profesionales, todo se va resumiendo en “tranquilidad”, “compañía” y esos elementos, que por suerte, son gratuitos. Si son gratuitos, todo el mundo puede permitírselos.
Por lo tanto sólo debemos saber cómo acercarnos a esa felicidad y cómo conseguir, gracias a una influencia social efectiva que nuestro camino a recorrer, hasta conseguir dicho éxito, nos sea más llevadero y favorable. Hace 5 años que me dedico a esto y cada día soy más feliz. De hecho, ahora soy muchísimo más feliz que antes porque me he dado cuenta que aunque tengas bienes materiales que te hagan creer que eres feliz, si te esfuerzas en que tu producto sea algo de lo que sentirnos orgullosos y orgullosas y trabajas duro, no sólo serás mucho más feliz, si no que además, también te acercarás a tu satisfacción económica, la que sea. “Ama aquello que hagas y no te conformes con menos de lo que mereces” Coldplay.
Este libro esta construido sobre tres soportes. Por un lado, una gran dosis de mensajes positivos y de acción… Creo que es el primer libro con baterías integradas por que es leerlo y cargarse de energía. Creo que ya ha llegado la hora de salir de nuestro aletargamiento y dejar de excusarse en la crisis. Eso ya no vale para el 2010. Un año que ha empezado con mucha fuerza y que cualquier profesional sabe que se está volviendo a conseguir que las organizaciones vuelvan a hacer circular sus peticiones. Pero no van a venir a casa a buscarte, debes salir tú a conseguirlo.
Pero no nos podemos quedar simplemente con los mensajes. Las estanterías de cualquier librería están repletas de libros que tienen grandes mensajes. “Saca la lengua” necesitaba explicar herramientas concretas para el correcto desarrollo de la influencia social. De mi experiencia en el trabajo con políticos he creado una fórmula para que cualquier persona pueda escribir un discurso o mensaje que enganche con ilusión. En mis trabajos con ONGs, descubrí que uno de los grandes problemas de las personas es el no saber hacia donde tirar o qué paso dar. Para ello desarrolle la cadena de Kövard. De mis años de trabajo como coach, implementé un nuevo sistema basado en el método GROW de Whitmore en el que se optimiza el tiempo y se centra mejor el objetivo, lo llamé el método MEJORA (en castellano suena mucho mejor)… Además otro de los problemas es que una vez que hemos diseñado el qué voy a decir, normalmente nos bloqueamos en el “a quién” se lo voy a decir. Observando me di cuenta de que si extraíamos las fases de una campaña de márketing convencional y eliminamos las acciones por personas, tenemos una nueva herramienta (El plan estratégico social) Es decir, cuando sales por la noche y entras en un bar a tomarte algo una azafata te da un ticket y con ello un regalo de una marca, eso es el márketing directo, introducirse en el espacio de quien toma la decisión (consumidor). Pues si cambiamos la acción, por la persona, nos damos cuenta que el márketing directo respondería a la pregunta ¿Quién tiene directamente la decisión de contar conmigo?… Herramientas claras, potentes, depuradas y aptas para cualquier persona. Lo importante es acercar las herramientas y hacerlas universales. Por eso este libro es como un manual de uso.
Pero quería ir más allá y escribí además los 18 lengüetazos. 18 elementos que en mi opinión son clave para nuestro desarrollo y que fijándome en las grandes compañías y sus procesos de éxito descubrí y seleccioné a quienes los respetaban… La alegría en estudio mariscal, la brillantez de Starbucks, el discurso de apple… Casos de éxito que nos sirven como ejemplo. Que nos ayudarán a darle una mejor forma a nuestra influencia social.
¿Cual es para mí el gran secreto? Innovar hacia la simpleza. Apple no tiene el mejor reproductor de mp3. Todos sabemos que el ipod no es ni de cerca el mejor. Pero innovó hacia lo simple, le puso una ruedecita para el control y un botón interno y funcionó, ahora le copian el resto de marcas. Recuerdo cuando empezaron a llegar las primeras noticias del iphone, unos amigos míos me decían que eso no funcionaría con todos los dedos en la pantalla y que ellos necesitaban un móvil duro y no uno de “señorito”. Pues bien, ahora les ven trabajando en la obra con su teléfono con pantalla táctil. Menús simples e intuitivos y una respuesta al toque perfecta. Innovar hacia lo simple, algo que será la clave de nuestro logro.
Me gustaría compartir con vosotros un video que hice en el día de ayer y que a modo de ejemplo resume el carácter de energía y optimismo bien entendido que rezuma el libro, espero que os guste.
SACA LA LENGUA (VIDEO PRESENTACIÓN)
Los Ramones hicieron grande el grito “Eh, Oh, let´s go” y ese es sin duda el espíritu. Todo esto que ha salido en el video está extraído directamente del libro. Pero como digo, no nos podemos quedar en frases bonitas… Hay que ponerse a trabajar.
Creo que el liderazgo ha vivido una evolución similar a la que el hombre ha levado a cabo para defenderse del frío. Al principio sólo los jefes podían llevar las mejores pieles, es decir, sólo algunos iluminados estaban preparados para dirigir y liderar las masas. Luego llegó las hogueras en las que el propietario de ese fuego tenía el poder, es decir, los poderosos ocupaban el rol del liderazgo… Y así hasta llegar a la calefacción central en la que tienes calor sí o sí. Eso ha pasado en nuestras organizaciones, te imponían líderes sí o sí, pero se ocupaban poco de crear un buen liderazgo, ignorando el daño que eso podía hacer… como el consumo excesivo de la calefacción central.
Yo creo que debemos volver al brasero. Un elemento simple que servía para generar el encuentro, que era la excusa para hacer otras cosas y así entiendo yo el liderazgo y la influencia social. La excusa para llegar más lejos en nuestro bien estar. Sabemos donde está, pero lo uso cuando quiera, sólo tengo que mover las brasas. Alrededor del brasero se comía, se hablaba, se jugaba… ¿Acaso no es lo que nos hacía ser grandes? Este libro tiene esencia de brasero.
Existe un estudio del MIT que dice que cuando alguien mientras trabaja saca la lengua, está realizando miles de conexiones cerebrales. Otra óptica nos muestra que sacar la lengua es símbolo de esfuerzo y una tercera es una cuestión de irreverencia o de actitud. Cuando vas a un concierto sacas la lengua indicando que vas a pasártelo bien o incluso como en la canción de Queen “que nadie te parará”. Eso es lo que quiero provocar con este libro, un cambio de actitud y un cómo llevarlo a cabo, tanto con herramientas, como con ejemplos de éxito. Y como a la pregunta que se hacían The Clash a si debo quedarme o debo irme ya la han contestado desde mi editorial y me indican que os diga que estaré firmando libros a partir de las 11:00 en la librería del salón, ha llegado el momento de irse.
Poco más puedo añadir… Una evidente inspiración han sido los Rolling Stone, y me gustaría terminar con una frase suya “Sé que serás una estrella que vas a iluminar en el cielo de otra persona” Deseo humildemente que con mi libro se genere una chispa que provoque un cambio para que iluminéis en el cielo de quien vosotros queráis.
Y no olvidéis sacar la lengua:
Para generar conexiones cerebrales.
Para mostrar el esfuerzo.
O sencillamente porque queréis pasarlo bien y cambiar la actitud.
Espero que disfrutéis mucho de la lectura y os lo paséis igual que yo a la hora de escribirlo. Llevo 5 años sacando la lengua y espero poder hacerlo durante muchoa años más… es adictivo.
Muchísimas gracias por acompañarme y mucha suerte.
10 Marzo 2010
Estrategia KISS (Keep it simple, stupid)
Lengüetazo XI (extraído del libro “Saca la lengua” 1/3)
La estrategia para alcanzar una correcta influencia social debe ser simple.
Un buen amigo ingeniero informático hablaba sin parar sobre este principio, nombrado con el acrónimo en inglés KISS, Keep it simple, stupid, lo que en una traducción literal sería: «Manténgalo simple, estúpido».
Se refería al desarrollo de aplicaciones informáticas e insistía en que éstas debían ser lo más sencillas posible, y que además, en términos coloquiales, debían ser a prueba de tontos. Queriendo significar, sin ningún sentido peyorativo, que cualquiera debería ser capaz de usarlas.
Recuerdo que entonces utilizaba el ejemplo del desarrollo del procesador de texto. Señalaba que era fácil de usar, porque se había logrado una transición suave y natural al ordenador de la funcionalidad ya existente en la máquina de escribir. El principio KISS aplica igualmente a cualquier desarrollo tecnológico.
Son memorables las historias sobre las dificultades que tenemos usando cuanta parafernalia electrónica inunda hoy día nuestros hogares. ¿Cuántos saben utilizar la funcionalidad completa de cualquiera de estos aparatos? Yo seguro que no.
Pero el concepto que hay detrás de este principio también se puede trasladar al mundo estratégico y de influencia social. ¿Qué tan simples y fáciles de utilizar son realmente los procesos que soportan nuestros proyectos? La famosa reingeniería de procesos, bajo la forma de diversos ropajes, ha tocado en múltiples ocasiones las puertas organizacionales. ¿La hemos realmente aprovechado? Sí, de manera muy especial, los procesos deberían ser los primeros en cumplir con el principio KISS.
El contar con procesos simples y entendibles, además de facilitar y hacer ágil y eficiente el diario quehacer de un proyecto, resulta ser una condición sine qua non para que a la hora de soportarlos con aplicaciones informáticas estas a su vez puedan cumplir con el mismo principio.
En todos los ámbitos, la simplificación de procesos complejos parece ser el camino. Basta con observar la página de Google: cero diseño, cero colores, un solo logo, un rectángulo para poner lo que se quiera buscar. Probablemente, en cualquier país ese diseñador de Google suspendería cualquier curso de diseño web, pero ¿acaso no ha conseguido y con creces lo que cualquier marca querría? Posicionamiento, reconocimiento.
Pero no sólo los procesos deben ser simples y preparados para el entendimiento de cualquier persona.
¿Y cómo desarrollo el concepto KISS?
1. Encuentra la raíz.
2. Elimina lo superfluo.
3. Utiliza los 2.0 (leer lengüetazo XVI).
4. Que lo entienda todo el mundo.
5. Vive el día de hoy (no el de ayer ni el de mañana).
6. Revisa, evalúa y vuelve a simplificar.
El concepto KISS debería ser asimilado por todo lo que nos envuelve y conseguiríamos un ahorro eficaz de energía, una mayor transparencia y una mayor optimización. Además, si todo el mundo entiende lo que estamos transmitiendo, nuestro público será más fiel y no generaremos incertidumbres.
La filosofía KISS genera productos contundentes y muy recordables. Como el mensaje «busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo» o la filosofía «si no queda satisfecho le devolvemos el dinero». No hay mayor simplicidad. No hay mayor contundencia.
Pero para conocer mejor el principio KISS debemos remontarnos a quien, a mi modo de ver, es su verdadero creador y fuente de inspiración: el fraile franciscano del siglo XIV Guillermo de Ockham.
El principio de la Navaja de Ockham, que así se llamaba su teoría, se utiliza fundamentalmente como complemento de las leyes de la lógica, con el fin de evitar el pensamiento mágico. Según este principio, siempre que se encuentren varias explicaciones a un fenómeno, se debe escoger la más sencilla que lo explique por completo.
Por ejemplo, para explicar la caída de una manzana al suelo, podríamos plantear las siguientes explicaciones:
1. Unos duendes traviesos invisibles e indetectables la han movido hasta el suelo, movidos por el afán de molestar.
2. La madurez propia de la fruta ha debilitado el rabito por el que está unida al árbol y, debido al peso excesivo, la gravedad ha propiciado su caída.
3. Una tormenta a su paso tiró la manzana.
Todas estas alternativas explican igualmente el fenómeno desde el punto de vista lógico y experimental, pero el criterio de Ockham nos obliga a escoger la segunda como la más probable, ya que las demás nos obligarían a asumir una serie de postulados mucho más complicados.
La vida sería mucho más sencilla si siguiéramos más este concepto. Como decía Albert Einstein, «todo debe ser lo más simple posible, pero no más simple».
Así que el principio KISS, hágalo simple y a prueba de tontos, predicado y practicado en nuestra estrategia para alcanzar una correcta influencia social o en la comunicación interna y externa de nuestros equipos, nos sitúa en un escenario de rapidez de movimiento, de eficacia en los procesos y en el calado del mensaje y en una herramienta fundamental para convertirnos en grandes comunicadores.
Hagamos la vida más simple, menos superflua y excesiva. ¿Para qué necesitamos reuniones de tres horas cuando podemos sintetizarlo todo en una? ¿Para qué dar una explicación con un lenguaje exquisito y técnico si podemos caer en el error de hacerlo incomprensible? ¿Por qué hacer grandes campañas publicitarias en las que al cliente no le quede claro ni siquiera el producto que vendemos? ¿Es que no podemos hacerlo mejor? Seguro que sí.
Piensa en los procesos y procedimientos de tu día a día. Piensa en tus campañas publicitarias o en tu forma de venderte. Entra en tu web y revisa qué ves. ¿Sigues el principio KISS? Pues ponte a trabajar.
¿Ha quedado la explicación lo suficientemente clara y simple? Seguro que hasta un estúpido como yo la entendería.
5 Marzo 2010
Cuentan que en un pueblo del sur de la península se estaban preparando para la conquista del nuevo mundo, cuando un joven armador, que había ilusionado a todo un pueblo, con sueños de grandeza y tesoros de la aún desconocida tierra, supo que en el norte existía un ingeniero que había descubierto una fórmula infalible para que los cascos de los barcos fuesen más poderosos, más flexibles y más rápidos.
El joven armador, enarbolando la bandera del progreso, habló de cohesión, de libertad, de esperanza y de éxitos al ingeniero, que sorprendido por la valentía de éste, decidió explicarle su fórmula a la gente de su pueblo sureño. Sin embargo, le pidió que como profesional que era y aunque le hiciese un descuento, debía cobrarle por sus servicios. El armador le dijo que sí, pero que fuese flexible en los pagos, ya que como nueva aventura su pueblo estaba en proceso de crecimiento.
El ingeniero viajó al sur y cumplió su parte. Contó todos y cada uno de los detalles de su fórmula y vio como algunos de los marineros que habían pagado por verle al armador y se agolpaban en la plaza del pueblo para escuchar, comenzaron a tener éxito con sus embarcaciones particulares.
Tal fue la repercusión, que el armador solicitó al ingeniero que formase a los marinos del pueblo de al lado para que ellos pudiesen forjar una gran alianza marina y conquistar los mares del nuevo mundo. El propietario de la fórmula, que aun no había cobrado por los servicios, decidió colaborar en dicha empresa y aunque el armador aun no le había pagado, creía en el sueño colectivo y en el espíritu del progreso y sabía que aportaba su granito de arena mientras esperaba el pago.
Con la fórmula en sus manos, los marinos sureños remataban sus embarcaciones con éxito y algunos incluso eran nombrados grandes marinos por la corona. Mientras que el joven armador decidió salir al mar con un gran navío en propiedad con el que alcanzar el progreso deseado y encontrar los tesoros del nuevo mundo prometidos.
El barco funcionaba y vio como cientos de aliados iban surgiendo desde todas partes de la península. La fórmula había conseguido que el mensaje de progreso y cambio se hiciese poderosa y consistente, e incluso evitó que algunos temerosos de los sueños del armador desanimasen al resto de la población.
El ingeniero, satisfecho por su trabajo, había ofrecido todo lo que sabía y nadie podía dudar de su profesionalidad y eficacia. Sin embargo, cuando se dirigió a cobrar el monto acordado, de nuevo el armador no quiso pagarle. “No he encontrado el nuevo mundo y obligarnos ahora a este pago es impedir que el progreso llegue. El tiempo nos dará la razón. Sólo te pido más tiempo” alegaba. A lo que el ingeniero contestaba que su fórmula ya era conocida y que era momento de cumplir el acuerdo pactado, pero que entendía el contratiempo y que podría esperar. Al fin y al cabo, ¿quién era él para impedir el progreso?
Y esperó… Días, semanas y meses pasaron mientras el armador se negaba siempre al pago mientras reclamaba “No he encontrado el nuevo mundo y obligarnos ahora a este pago es impedir que el progreso llegue. El tiempo nos dará la razón. Sólo te pido más tiempo”
Un día, cuando se cumplía más de un año desde que los barcos comenzaron a navegar, el ingeniero no podía aguantar más el peso que la deuda le había generado y sentando en una mesa al falso vendedor de progreso que estaba beneficiándose de las propiedades de su fórmula, le exigió el pago… Pero lo único que se encontró es de nuevo con la famosa sentencia “No he encontrado el nuevo mundo y obligarnos ahora a este pago es impedir que el progreso llegue. El tiempo nos dará la razón. Sólo te pido más tiempo”
El ingeniero, se detuvo miró al armador con la tranquilidad que ofrece el conocer la fórmula y respondió… “Hay tres verdades inexorables respecto al tiempo, al progreso y al humo. El tiempo no favorece a quienes no cargan sus bodegas de alimento. El progreso no navega con quien no sabe encontrar lo que busca. Y la tercera y más importante, nunca el humo sostuvo un barco.”
Nadie sabe aun si consiguió cobrar su deuda… pero el ingeniero nunca perdió su esencia.
Todo el mundo sabe que el progreso llegó… pero el armador siempre se lo perdía por envolverlo todo con su humo.
2 Marzo 2010
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