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La política está en nuestras vidas, es un hecho. Lo que podemos o no podemos hacer lo rigen los políticos. Tienen en su mano incentivar o castigar ciertas actitudes o acciones y por supuesto, tienen la obligación de acercar, comunicar y regir con transparencia y por el bien comunitario.
En la situación actual por la que estamos atravesando, hay ciertas actitudes, argumentarios y formas de entender el “juego” político que me dejan perplejo y asustado. Ahora es tiempo de preguntarse desde unas filas el por qué de la falta de ilusión de la ciudadanía y desde las filas enfrentadas, el porqué no son capaces de comunicar con credibilidad y solvencia. Un partido y otro siempre mirándose el ombligo y dando por buena una situación dramática que es, desde mi humilde opinión, mala para ambos. Mala, en definitiva, para todos y todas.
Porque no se trata de un partido de fútbol en el que tras el pitido final se mira al marcador y se festeja o no el resultado. Tras el pitido final, es cuando toca sudar la camiseta. Toca ponerse a trabajar. ¿Qué imagen se transmite si nuestros políticos siguen proyectando ese espíritu de dejadez y de aletargamiento social?
Creo que nos merecemos una reflexión global. Creo que nos merecemos una nueva política.
Pero son muchas las personas que critican, patalean y ponen el grito en el cielo contra los políticos y políticas de este país sin aportar su visión. Esa no es mi intención. Mi intención, para empezar la semana, es decir abiertamente los diez puntos fundamentales que yo intentaría seguir si fuese político. Seguro que muchas personas estarán a favor, otras en contra y algunas pensarán que es una utopía… Esto es la política.
1. Siempre trabajaría por un objetivo claro y bien comunicado. De esa manera toda persona estaría informada de mis intenciones reales y por lo tanto, podrían escoger entre apoyarme o no. Siendo realistas, seguramente ilusionando, pero NUNCA mintiendo. La realidad de nuestro objetivo debería ser, sin duda, una de nuestras mayores fortalezas. No se trata de llegar al poder, se trata de conseguir un objetivo positivo para todos y todas. Haría de la transparencia informativa mi marco básico.
2. Nunca aceptaría ir en una lista integrada por personas que no tengan las manos limpias. Ya está bien de esta permisividad partidista de protegerse y de hacer del corporativismo político un refugio para la mentira, el robo o la corrupción. Ni una sola manzana podrida en mi cesto. Si en el derecho penal existe la figura del cómplice, en política lo son todas aquellas personas que conocen un hecho delictivo y lo ocultan para no perder un rédito electoral.
3. Nunca aceptaría la mediocridad. Ni listas, ni familias, ni cuotas. No hay excusa para introducir a personas mediocres dentro de una lista electoral o un equipo de trabajo. Cada puesto, cada responsabilidad, debe estar ocupada por una persona capaz, hábil y efectiva. El dinero público es demasiado valioso para ser gestionado por personas que hacen de la mediocridad bandera.
4. No basaría nunca ni mi campaña electoral, ni mi política, en el miedo. Hay mucho por hacer, muchas ideas por alcanzar y muchos derechos sociales por conquistar. Ilusión, optimismo, trabajo, planes de acción… ¿Porqué seguir transmitiendo odio y rencor? Debemos seguir trabajando en positivo para obtener un cambio constante y progresista, no insultar, denigrar o amedrentar a la ciudadanía. Si seguimos llenando nuestro discurso con esas ideas, estaremos incentivando a que se pierda la confianza en la política.
5. Daría siempre la cara. Grandes despachos en grandes edificios y coches con las lunas tintadas. Eso es lo que percibe quien nos ha votado y quien no. Siempre la culpa es de otra persona, siempre hay un estudio que nos apoya, siempre hay una razón superior que nadie entiende. Es hora de dar la cara, de comunicar, de explicar la situación concreta y dar soluciones. No podemos seguir escondiendo nuestras vergüenzas o errores. Si fuese político tendría claro que hay que tener coraje y afrontar los problemas dando la cara. Seguramente la ciudadanía me entendería…si me dignara a hablar con ella.
6. Viviría en el hoy. El pasado me serviría para reforzar mi trayectoria, pero nunca como arma arrojadiza. El futuro para diseñar los objetivos a conquistar, pero nunca como zanahoria. Es en el hoy en el día en el que me levantaría cada mañana. Trabajando por los problemas reales y gestionando la realidad presente. Ya está bien de anclarnos constantemente en el pasado o instalarnos en un futuro que nunca termina de llegar. Recuerdo pasado e ilusión futura sí, pero la acción centrada en el hoy.
7. Motivaría, desarrollaría y potenciaría a mi equipo de trabajo. Rodearse de mediocres no hace que parezcas brillante. Rodearte de personas brillantes sí puede hacer que tus carencias sean solventadas. Hay que crear más líderes y no más seguidores (Ralph Nader) Hay que trabajar para que siempre pueda haber sustitución a tu persona. No podemos perder tiempo, el cambio debe estar preparado.
8. Tendría clara mi fecha de salida. Todo proyecto tiene que estar establecido en el tiempo. Así lo he aprendido yo. Una fecha que te debe motivar para alcanzar todo lo propuesto. Si no hay fecha, todo se diluye en palabras vacías. El apego al sillón y la titulitis reinante debe terminarse de una vez. Yo sabría cual es mi contrato con la ciudadanía y como todo contrato… tiene un plazo de finalización fijado.
9. Trabajaría para todos y todas. Cuando una persona alcanza el poder no lo hace para sus votantes, lo hace para la sociedad. Tu perfil político, tus creencias y valores y tu proyecto han sido comunicados y elegidos y por lo tanto, ha llegado la hora de cumplirlos. Pero eso nunca puede suponer el destruir a quienes no te han votado. La responsabilidad del poder es fortalecer la sociedad, las instituciones y las relaciones y servicios sociales. Nosotros somos temporales, la sociedad no.
10. Trabajaría para formar a la sociedad. Hay que dar instrumentos y herramientas reales y no crear necesidades. Agilizar trámites burocráticos, atender a la ciudadanía, escuchar a la sociedad…
Podría seguir escribiendo toda la mañana, pero como todo el mundo sabe, aunque también trabaje con políticos nunca escribo en el blog para apoyar una idea u otra. Yo soy socialista, pero eso no conlleva que todo lo que haga el PSOE me guste. Yo soy progresista y eso no quiere decir que tenga que demonizar toda corriente ideológica que no sea la mía. Yo quiero una política seria, efectiva, resolutiva y unos políticos y políticas que hagan cada día de la sociedad en la que vivo y del mundo en general un lugar mejor para vivir.
Si yo fuese político trabajaría cada día para cumplir con todo este ideario… Si yo fuese político no permitiría que se siguiese vapuleando la imagen del cargo público… Si yo fuese político acercaría el lenguaje y los conceptos para que todos y todas lo comprendan…
No soy político y no está en mis planes serlo, porque si yo lo fuese trabajaría por recuperar la dignidad perdida. Sé que hay muchas personas dedicadas a la política que suscribirían todo lo anterior, sé que son una mayoría las que cada día hacen todo lo posible, sé incluso que muchas personas lloran de impotencia y de rabia cuando se enfrentan a estructuras o a ciertas actitudes… Quizá ha llegado el momento de reivindicar el cambio necesario, de luchar por enderezar algo que nunca se debió torcer… En mí encontraréis un aliado, porque por si no te habías dado cuenta ya somos seres políticos.
Feliz semana
14 Junio 2010
Ya nada puede impedir que el sol se haga con las riendas de la temporada. El mar se agita pensando en todo aquello que nos puede ofrecer y con la sabiduría de que algunas personas intentarán dominar sus movimientos, sus olas. El mar se prepara para el baile.
En las dos entradas anteriores ( I y II), hemos visto cómo:
- Todo el mundo puede surfear.
- Nadie puede surfear por ti.
- Hay que elegir la tabla correcta.
- Prepara el neopreno.
- Observa la marea.
- La seguridad de la compañía.
Han sido muchos los preparativos y parece que estamos preparados para dar el gran paso. Hoy nos meteremos en el agua.

Séptima lección: Nadar es fundamental
Algunas personas creerán que es algo obvio pero no lo debe ser tanto cuando cada año, decenas de surferos mueren al entrar en el agua sin saber nadar. Existe la falsa creencia de que como la tabla flota, siempre podrás aferrarte a ella. Nunca debes entrar al agua si no sabes nadar. Nadar es la habilidad básica para poder aprender a hacer surf. Otras habilidades serán necesarias como la forma física, equilibrio, concentración… pero nadar es imprescindible.
Ahora piensa ¿Cuál es la habilidad básica para que tu proyecto funcione? Pues debes identificar y dominar dicha técnica ya que eso será lo único que te salve si la situación se pone difícil. La única manera de mantenerse a flote será hacer gala de dicha habilidad y por lo tanto, refugiarnos en esa actividad, característica o competencia. Hemos tenido que esforzarnos y trabajar para depurar esa técnica. Pasar un mal rato, beber agua salada o incluso poder acabar en el hospital es fácilmente evitable si nos hemos preocupado de fortalecernos previamente con la habilidad fundamental. Si entras en el mar, debes saber nadar.
Octava lección: Elimina la resistencia inicial.
Una de las experiencias más desagradables del surf cuando se empieza es intentar entrar al agua con la tabla y colocarte en la zona de recepción de olas. Nadie se detiene a estudiar ni comprobar ese pequeño momento de dificultad que a algunas personas les lleva a no volver a intentarlo. Y es que como es lógico, no estamos accediendo al agua como antes lo habíamos hecho. Ahora llevamos una tabla de dos metros, que no es flexible, que no podemos hundir completamente y que nos dificulta mucho los movimientos. Es el primer instante para comprender que somos uno con la tabla. Debemos movernos con y por la tabla.
En la estrategia personal, debemos entender que el mercado intentará también agitarnos, movernos y zarandearnos para o bien sacarnos del escenario o bien situarnos donde él quiera y no donde nosotros elijamos. Cuando decidimos conseguir algo y sobre todo, cuando nos ponemos en marcha para llevarlo a cabo, debemos entender que nos hemos convertido en uno con nuestro proyecto. No podemos ir por libre, soltar lastre o independizarnos de nuestro proyecto. Si cuando yo estoy entrando al agua suelto la tabla para facilitar mi acceso a la zona de espuma, estoy convencido de que yo llegaré, pero lo haré sólo y sin el material necesario para poder surfear. Debemos encontrar la manera de ser uno. Para encontrar ese movimiento preciso que nos ayuda a superar sin problemas las primeras hostilidades del entorno.
En el surf lo haremos gracias al Duck-diving, que es mover la tabla y nuestro cuerpo a la vez para sumergirlo en el agua y que la ola pase por encima de nosotros. En la estrategia personal y en el caso concreto de cada persona, debería ser mover o justificar nuestras habilidades para no ofrecer ni encontrar resistencia al medio. Entiende la naturaleza del entorno y encuentra el movimiento menos agresivo para introducirte en él.
Novena lección: Busca la zona de confort.
Si ya hemos entrado al agua y superado las primeras olas que casi nos sacaban de nuevo a la playa, seguiremos nadando hasta la zona de espuma. Es increíble como tras el esfuerzo inicial ahora todo parece en calma, empezamos a sentir el movimiento del agua y apoyados sobre la tabla empezamos a sentirnos parte del medio. Es nuestra zona de espuma. Nuestra zona de tranquilidad. Es el lugar al que siempre podemos volver para relajarnos y coger fuerzas. El lugar desde el cual trazaremos el recorrido, esperaremos nuestras olas y planificaremos nuestra verdadera acción.
En la estrategia personal necesitaremos encontrar también nuestro sitio de confort, nuestra zona de espuma desde la cual podremos estudiar, planear y analizar cada una de nuestras intervenciones. Nuestra zona de confort interno serán nuestras habilidades y competencias desarrolladas, esas que conforman nuestra esencia personal y que nos diferencian del resto. La zona de confort externa será nuestro sector o campo en el que nos decidamos desarrollar. Si lo dominamos, sabemos que podremos estar tranquilos y que siempre podemos volver a ese punto. Porque ese punto ya no es la playa, ese punto está dentro del agua, a un paso de deslizare sobre las olas.
De momento sólo hemos encontrado un lugar en el medio, un lugar fundamental y necesario, pero evidentemente aun no hemos surfeado. Pero pronto lo haremos… Muy pronto.
surfeando
26 Mayo 2010
Tras estos primeros rayos de sol empiezo ya a dejar a un lado la tabla de snow, aunque este año las pistas están inmejorables y seguramente podremos subir hasta junio, y vuelvo a imaginar la playa, el surf y las olas para seguir acercando el maravilloso mundo surfero con el de la estrategia personal.
En la primera entrada descubrimos tres lecciones fundamentales:
- Todo el mundo puede surfear.
- Nadie puede surfear por ti.
- Hay que elegir la tabla correcta.
Teniendo en cuenta esas premisas, hoy nos seguiremos acercando al agua para descubrir tres nuevas lecciones que el surf nos acerca y nos ejemplifica respecto a la estrategia personal. Espero que guste tanto como la anterior entrada.

Cuarta lección: Prepara el neopreno
Si has observado a alguien haciendo surf, salvo en algunas latitudes concretas, lo habitual es que lleve neopreno. Al igual que la tabla, hay que saber escoger el grosor de neopreno que mejor se vaya a adaptar al agua en el que vas a sumergirte, pero sobre todo, debes aprender a ponerte y quitarte el neopreno si no quieres que la enseñanza te venga por una hipotermia. Es una acción incómoda y a todos nos gustaría saltar directamente con la tabla y el bañador al agua, pero protegerse es fundamental.
En la estrategia personal, debemos aprender que antes de dar el paso definitivo, deberíamos situarnos en el peor escenario posible y prepararnos para ello. No se trata de entrar en la paranoia constante, si no más bien en visualizar situaciones problemáticas y prepararnos para ello. Si no quiero pasar frío y enfermar, me pongo un neopreno, si no quiero pasar apuros económicos tendré que… si no quiero sentirme culpable tendré que…
Nada es más importante que sentirse preparado. Queda muchas sorpresas y seguro que el mar no nos lo pone fácil, pero yo al menos no iré a pecho descubierto ante los posibles conflictos.
Quinta lección: observa la marea
Algo fundamental para una persona que va a hacer surf es observar la marea, comprobar el recorrido de la ola, el viento, los cambios, las rocas… No podemos disfrutar de la experiencia si no sabemos exactamente los factores que la rodearán. Y mucho menos si debemos estar preocupados por todos esos factores mientras intentamos mantener el equilibrio. Debemos dar prioridad al análisis del escenario.
El paralelismo es obvio.
Si nos lanzásemos a crear, generar y vender nuestra propia estrategia personal sin observar exactamente la situación del mercado, nos encontraríamos por ejemplo que alguien a día de hoy abriese una inmobiliaria o un concesionario de coches. Debemos observa todos los factores que influirán en nuestro entorno una vez que nos hayamos lanzado a nuestra aventura. Conocer que elementos nos ayudarán, cuales podrían ser un problema, qué fisuras está dejando la competencia, que indicadores nos harán retroceder… El análisis del escenario nos permitirá dedicarnos al 100% a mantener el equilibrio de nuestra estrategia personal. No tengas demasiada prisa, aunque como bien dijo mi amigo Pau en su comentario, tampoco es cuestión de convertirse en un experto teórico. Ya queda menos para entrar en el agua.
Sexta lección: la seguridad de la compañía
Pocas veces se te ocurre entrar al agua sólo. Y no es que no puedas o que necesites obligatoriamente tener a alguien. Al igual que en el snow, la sensación de bajar deslizándote sólo por la montaña, sin ruidos externos es sencillamente espectacular. Sin embargo, la compañía te ayuda, te facilita y porque no decirlo, te completa la experiencia. Observando sus movimientos podemos prepararnos para los nuestros, ayudando en los fallos o errores que observan en nosotros nos potencian y catapultan a un estilo más depurado que conseguirá que disfrutemos aun más y alcancemos nuestro éxito.
Cuando nos planteamos convertirnos en la opción preferente y delante tenemos la posibilidad de todo un mercado, es importante contar con puntos de referencia que nos acompañen, ayuden y optimicen. Personas expertas en los sectores que vamos a abordar, amigos que entiendan nuestros escenarios emocionales, profesionales a quienes respetemos y porque no decirlo, algún coach, sherpa o persona especialista en estrategia personal. Si bien es cierto que nadie surfeará por nosotros, no es menos cierto que la supervisión y acompañamiento externo puede servirnos de estímulo y de catalizador para facilitarnos nuestra experiencia.
Tras estas primeras seis lecciones, ya estamos listos para entrar en el agua. ¿Encontraremos la gran ola?
La gran ola
25 Mayo 2010
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