Sapiens y Valentis

Poco sabía la primera mujer que utilizó una pluma para defender a las mujeres, Christine de Pizan, quien en el siglo XV escribió la obra que tituló como Ciudad de Damas y la que publicó bajo el título Epître au Dieu d’Amour, acerca del Homo Sapiens Sapiens. Una curiosa especie animal que puebla la tierra desde hace aproximadamente 60.000 años y que tuvo que coexistir junto a los Neardentales durante miles de años. Sin embargo, mientras ella luchaba por la igualdad y derechos de las mujeres, ellos estaban ya allí.

Poco sabía Rosa Parks, cuando en 1995 se negó a ceder un asiento en un autobús a un hombre blanco, que se tiene la casi plena certeza de que el Hombre de Neandertal no es ancestro del ser humano actual, sino una especie de línea evolutiva paralela. O que el Homo Sapiens, gracias a su destreza y a su capacidad de raciocinio avanzado consiguió prevalecer en la carrera evolutiva. Sin embargo, mientras ella luchaba por la igualdad y los derechos de su raza, ellos estaban ya allí.

Poco sabía el joven de 14 años Grame Taylor al defender ante la junta escolar a su profesor en 2010, después de que éste hubiese sido expulsado tras recriminar y sancionar a dos compañeros del joven por sus comentarios homófobos, sobre la capacidad real de evolución del Homo Sapiens y sus relaciones con el Hombre de Neardental. De hecho, si existió algún mestizaje entre ambas especies, el aporte a la especie humana actual ha sido, en lo genético, inferior al 5%. Sin embargo, mientras luchaba por la igualdad y contra la homofobia, ellos estaban ya allí.

 

Siempre ha habido especies humanas y especies de humanos. Mientras unos buscan el progreso, otros adoran el status quo.

No sabían que durante 30.000 años una especie avanzada, revolucionaria tecnológicamente, inteligente, con nuevas formas de reunirse, comunicarse y relacionarse intentaba evolucionar y garantizar su supervivencia frente a una especie arcaica, con mayor fuerza bruta, con instintos muy primarios y belicistas y que obviamente no estaban preparados para el cambio.

No sabían que aun así, hubo mestizaje entre ambos homínidos y que pese a su final como especie, todos llevamos un 5% en nuestros genes de ese Neardental atrasado, tosco, bruto e incompetente. Un 5% del que no podemos renegar, huir, escapar o ignorar. Nos pertenece como esencia misma del ser humano.

No sabían que  además, la lucha por la igualdad, en cualquiera de sus formas, tiene sus primeros vestigios hace apenas 2.000 años y que incluso sus fuertes y mediáticas reivindicaciones, de Christine de Pizan, Rosa Parks o Grame Taylor, apenas tienen una antiguedad de unos años, unas décadas o unos pocos siglos. O lo que es lo mismo, un pestañeo histórico.

 

La inocencia no reside en las reivindicaciones sino en aspirar a un cambio mental en un tiempo limitado.

Sin embargo, ellos y tú, si crees y luchas por la igualdad, sabéis que existen dos especies en la actualidad, una avanzada mental y emocionalmente, centrada en la igualdad y equidad de todos y todas, que respetan las diferencias del individuo y luchan por el colectivo, frente a otra especia, bruta, arcaica, retrógrada que se esfuerza en alabar el individualismo por encima de todas las cosas y el inmovilismo social, intelectual y emocional.

Sin embargo, ellos y tú, si apuestas y te esfuerzas por la igualdad, sabéis que incluso nosotros tenemos un pequeño estigma hacia el racismo, la homofobia o el sexismo que forma parte de nuestro ADN cultural o educacional y que según sea la exposición negativa hacia dichas realidades aflora con mayor o menor agresividad. Es cierto que intentamos reprimirlo y luchar contra ello, pero todos sabemos que en nuestro profundo ser, ese 5% sigue latente.

Sin embargo, ellos y tú, si te unes y reivindicas a favor de la igualdad, sabes que el esfuerzo y el tiempo parecen no dar resultado porque aunque se producen muchos avances, las mentes de esa otra especie conservadora y hostil al cambio llevan el ritmo evolutivo y solo se modifican cada miles de años. Lástima que solo vivamos apenas 80.

 

La lucha por la equidad siempre se va a ver atacada por aquellos seres que adoran el individualismo y el utilizar a otros iguales en su propio beneficio.

El Homo Sapiens sabía que era superior mentalmente. Se sabía merecedor del éxito evolutivo… Pero sufrió y mucho.

El Homo Sapiens conocía sus capacidades y aptitudes. Se sabía aventajado evolutivamente hablando… Pero se vio impotente durante miles de años.

El Homo Sapiens era… Porque el Homo Sapiens ya es historia.

Hace siglos que una nueva especie habita la tierra. El Homo Valentis. Un homínido que es capaz de enfrentarse a lo establecido, de dudar de todo, de reivindicarlo todo. Al principio eran personas denominadas soñadores, locos e incluso eran castigados por sus pensamientos o acciones. Gentes que cuestionaban a las autoridades, el rol establecido y creían en un nuevo salto evolutivo. Christine de Pizan, Rosa Parks o Grame Taylor solo son algunos ejemplos. Pero hay cientos, miles. En los libros de la historia reciente y en las calles. Gentes como tú y como yo. Que sabemos que la diferenciación del individuo no está por encima de la equidad como sociedad. Que defendemos que las jerarquías solo deben ser un referente para que las ideas y los grupos trabajen por el progreso y no por el sometimiento. Que luchamos por que nos lideren las personas más capacitadas en cada momento y no dudamos en liderar nuestras parcelas de influencia cuando nos es requerido por el grupo.

Hace siglos que el Homo Valentis está conformado por hombres y mujeres que luchan contra esa rancia especie denominada Homo Sapiens que ha sido capaz de destruirse entre ellos, de crear una sociedad en la que el más fuerte o el que más tiene impone las reglas de un juego en el que solo ellos pueden ganar. Capaces de ridiculizar, maltratar o castigar a aquellos que no son iguales a ellos. Capaces en definitiva de traicionar aquello que les hizo superiores al hombre de Neardental; su capacidad de raciocinio.

Hace siglos que las mujeres y hombres de esta nueva especie saben que luchan contra miles de años de inmovilismo evolutivo, contra un 5% de su propio ADN y contra además, una especie capaz de aguantar la lucha con otra durante 30.000 años. Son duros, pero son el pasado.

El Homo Valentis sabe que es superior mentalmente, que tiene mayores capacidades, más avanzadas aptitudes y que es merecedor del éxito evolutivo. Por suerte, los ciclos históricos cada vez suceden con mayor celeridad y debemos confiar en que el siguiente salto evolutivo no tardará mucho en conquistar la mayoría. Mientras, sufrirá, será vilipendiado, ninguneado o incluso atacado con ganas… Pero un día, espero que no dentro de mucho, el Homo Valentis y todos y cada uno de los hombres y mujeres que conforman esta especie recoradarán a Chistine de Pizan, Rosa Parks o Grame Taylor y dirán; Ha merecido la pena.

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