Cuando ganas un Victory Award…
Posted by Rubén Turienzo on ene 25, 2012 in Blog | 7 comments
Cuando ganas un Victory Award te das cuenta de que los premios internacionales a los mejores consultores políticos no son una quimera o algo e inalcanzable para un joven profesional.
Cuando ganas un Victory Award asumes que los famosos “pulitzer” de la consultoría política siempre han estado concebidos y diseñados como altavoz de pequeñas personas que son grandes en sus aportaciones.
Cuando además, ganas en la categoría de ESTRATEGIA, tomas conciencia que no se trata de algo teórico que hayas escrito en el blog o que algo en alguno de tus libros haya impactado de manera eficaz en el jurado, sino que han sido tus resultados reales sobre el terreno con tus clientes los que te lo han permitido.
Cuando ganas un Victory Award y además, debes ir a recogerlo a la gala en la que se citan los mejores consultores del mundo el 22 de febrero en Washington, te sientes sobre todo, agradecido, abrumado y responsable.
Me siento agradecido a la organización que ha tenido la generosidad de considerar que estoy entre ese grupo selecto de profesionales merecedores de este galardón. Y mucho más de considerar que lo estoy por mi trabajo de campo y no teórico. Agradecido a los políticos a quienes he asesorado y han demostrado que las cosas pueden hacerse de otra manera; más sencilla, más directa, más sensata y más sana. Sin su trabajo esto no habría sido posible. Agradecido a los profesionales que me han enseñado, a los maestros y maestras que me han forjado y a quienes aun no he conocido; Gracias por vuestra infinita generosidad. Y Agradecido por supuesto a mi familia y personas cercanas, ya que son el equilibrio que soporta el personaje que todos ven y que como decía el estratega Maquiavelo, pocos sienten.
Me siento abrumado. No es fácil asimilar que alguien al otro lado del mundo te considere uno de los mejores estrategas políticos del mundo. La duda, la incertidumbre y el exceso de perfección que en ocasiones sufro se asoman a mi cabeza para decirme “quizá no te lo merezcas”, “quizá si hubiese sido dentro de unos años…” o incluso “quizá se hayan equivocado”. Es la forma amable y traicionera que nuestra cabeza nos dice que el premio nos sobrepasa. Me siento por lo tanto abrumado y no porque considere lo que mi cabeza intenta sembrar en mí, sino porque ganar un Victory Award significa que lo has conseguido, que no existen dudas sobre ti en el exterior de esa cabeza y que debes seguir esa línea de trabajo.
Y por supuesto me siento responsable. Ganar un Victory Award supone un hito, una conquista, pero también un compromiso. Un Victory Award en la categoría de Estrategia supone coraje, valentía, generosidad, sensatez, humildad y templanza. Es una gran etiqueta que no quieres despegar y para ello sabes que debes dar lo mejor de ti cada día. Demostrar al mundo político y a sus profesionales que no solo de estómagos agradecidos o servilismos se nutrirá su victoria, que existen profesionales preparados y capacitados y más cercanos de lo que se piensa. Pero profesionales que al fin y al cabo, deben demostrar cada día que han sido merecedores de esa distinción. No pienso ensombrecer el nombre de esta institución.
Cuando ganas un Victory Award son muchos los pensamientos que te vienen a la cabeza, entre ellos las felicitaciones a todos y cada uno de los ganadores, tanto en las categorías personales como por sus blogs. Pero defraudaría a quien me ha seleccionado como uno de los mejores estrategas si no hubiese un pensamiento que reinase… ¿Cómo voy a conseguir ganar el segundo?





Que el jurado de estos prestigiosos premios, coincida con la oponión de las personas y profesionales que te conocemos, solo quiere decir una cosa: que te lo mereces sin ningún “quizás” y con un gran FELICIDADES. No solo por el premio, sino por tu trabajo y tu talento.
Eso querrá decir que hemos seguido contando con el trabajo de un gran profesional.
Y si, esperamos que ganes el segundo
Felicidades Rubén. Quienes hemos pasado por tus manos sabemos que esto es merecido. Nunca te habré dado suficientemente las gracias por todo. Un saludo y un abrazo de esos que te gusta dar.
Ni que decir tiene que ahora me siento una privilegiada por poder decir que he pasado por el arte de un galardonado al Victory. ¿Recuerdas cuando me trababa cada tres palabras? Aun me acuerdo de tu paciencia. Mil gracias y enhorabuena, sin duda, lo mereces.
Muchas gracias Raquel, Seguiré entonces sembrando
Roger, fue fantástico volver a leerte! Espero que esté todo bien por aquellas tierras. Sé que tu puesto ahora necesita mucha influencia y carisma y Bruselas nunca fue un terreno fácil. Mucha suerte!
Sandra, claro que me acuerdo! “hola, me llamo sandra….” jajajaja Y mírate ahora!! El otro día te volví a ver por la tele y me acordaba del trabajo que hicimos con tu P.E.S. Gracias por demostrar que esto sirve
Grande amigo, muchas felicidades. De nuevo el reconocimiento al trabajo bien hecho y alos buenos resultados obtenidos.
Se os empiezan a acumular las celebraciones.