La influencia de un Dios Salvaje
Posted by Rubén Turienzo on dic 19, 2011 in Blog | 0 comments
Me encanta cuando los productores de Hollywood se dan de golpes contra la pared y piensan ¿Cómo no se me ha ocurrido a mí? ¿Cómo se ha podido hacer algo tan bueno con un presupuesto tan bajo? ¿Cómo sin efectos ni recursos mediocres de cine palomitero (que conste que me encanta comer palomitas en el cine) puedo mandar mensajes tan potentes y hacer una película de la que sentirme orgulloso? No sé si todo esto ha sucedido realmente, pero tras ver Un dios salvaje, espero que eso sea lo que pasase por la mente de muchas productoras de cine americano (y por supuesto, español)
El truco está en contar con una buena historia y un buen guión (sí, es posible hacerlo sin tener que tirar de remakes o secuelas, precuelas o repeticiones) y saber llevarlo a buen puerto con una dirección meticulosa y eficazmente sencilla, y dejando que un excelso reparto lleve la voz cantante, ya que cuando los ordenadores son quienes deben desatacar en una película, algo no se está haciendo correctamente (excluyendo la animación por supuesto)
En ‘Un dios salvaje’, Polanski nos invita a entrar en el hogar de los Longstreet para ser testigos del enfrentamiento (verbal) entre dos familias a causa de una pelea infantil entre sus respectivos hijos.Los dos críos han tenido una pequeña riña que han solucionado como muchos individuos de su edad, es decir, a golpes. Pero para ser más exactos, aquí estaríamos hablando de un solo golpe, la que el hijo de los Cowan le propina con un palo al hijo de los Longstreet. ¿Consecuencia? Un buen moratón y uno o dos dientes rotos.Los padres, como gente civilizada que son, se reúnen para resolver la disputa. Y aunque al principio todo es cortesía y buenos modales, poco a poco la reunión se irá ‘calentando’ y volviéndose más tensa.
Podría contar párrafos y párrafos sobre los personajes, el desarrollo, la interpretación (exquisita)… Pero prefiero que la veáis. Es mi película recomendada de estas navidades con mucha diferencia y de esas películas que huele a premios internacionales.
Ahora piensa en la influencia de esta película y en tres reflexiones sencillas
1. Muchas personas no pueden ser o decir lo que realmente pensamos o son. Esclavos de su propia imagen social no pueden expresarse o tomar decisiones que saben que son beneficiosas para su bienestar interior porque su máscara políticamente correcta se lo impide. Cuando no pueden ser ellos, definitivamente no son ellos .
2. La persona adulta tiene una serie de creencias que le impiden ver más allá y las transforma en violencia cuando se siente atacado en las mismas. No duda de utilizar el chantaje emocional, el victimismo, la ridiculización, las alianzas estratégicas y cualquier artimaña para salirse con la suya, mientras eso no suponga cambiar de creencia.
3. Vivimos en una esencia social que nos impide no confundir la tolerancia mutua con los resentimientos posteriores. Vivimos tolerando cosas durante todo el día cuando realmente estamos sin depurarlas sino fabricando en nuestra mente sacrificios y favores que pensamos cobrarnos en un futuro.
Quizá no haya que controlar las emociones, sino gestionarlas (si no queremos que eso sea un volcán)
Quizá haya que ser más viscerales y decir las cosas que sentimos (aunque con el respeto siempre de no dañar a quienes queremos)
Quizá haya que dejar de construir personajes sociales y dejar de buscar la aprobación masiva (o separar claramente el personaje público de la persona privada)
No sé… quizá…
Me encanta cuando una película me deja con tan buen sabor de boca




