Finales que son principios.
Posted by Rubén Turienzo on jul 27, 2010 in Blog, uncategorized | 0 comments
Creo sinceramente que estamos ante la mejor tercera parte de la historia. Y mira que a alguien que le gusta el cine, eso de los números en los títulos no suele ser un buen augurio, sin embargo, en mi opinión, junto con la segunda parte del Padrino, Regreso al futuro, Alien y Terminator, Toy Story 2 fue sin duda una una vuelta genial a la primera, mejorando desarrollando y creando un mejor universo. Ahora con la tercera parte he de decir que Pixar se ha superado y salí del cine con una sensación: Han cerrado un ciclo de una manera brillante.
Cuando la Disney y Pixar partieron caminos hace unos años y la reconciliación era inviable, el Estudio del ratón se guardó su venganza: hacer secuelas de ‘Toy Story’ por su cuenta (tenía los derechos) y ‘Toy Story 3′ era inminente. La trama giraba sobre Buzz y el anuncio de su compañía juguetera que la partida a la que pertenecía era defectuosa y debía ser devuelto a Taiwan. Cuando ambas majors arreglaron sus diferencias se acabó el proyecto y comenzaba el planteamiento puro y duro a manos de sus creadores de la verdadera secuela.
El guión de Michael Arndt (’Pequeña Miss Sunshine’) llegó tras todo un fin de semana de reuniones en una cabaña de California entre Lasseter, Stanton, Unkrich y otros más, donde nació el primer ‘Toy Story’ y donde salió la historia de ‘Toy Story 3′, con un borrador de Stanton y que Arndt ha terminado de plasmar en la pantalla.
El resultado es asombroso, y ‘Toy Story 3′ es otra genialidad de la Pixar, con una trama perfectamente hilada, heredera de sus antecesoras donde brilla el entretenimiento por un lado y la ternura de saber que todos los personajes presienten que es el capitulo final por otro.
¿Os acordáis de los intro de la saga de Bond?, esos segmentos independientes de la trama principal del film y que sirven a abrir con un gran ‘ohhhh’?. ‘Toy Story 3′ lo hace, y veréis qué uso le ha dado Andy a todos sus juguetes durante estos años. Quién es el cerdo Hamm, los monos, Buzz, Woody y Slinky el perro, así como su posición de buenos y malos en ese mundo imaginario. Sencillamente uno de las mejores arranques de la historia del cine, y no exagero.
A partir de ahí, lo que ya conocéis: Andy es mayor y se va a la Universidad. El problema surge cuando éste decide llevarse a Woody con él y su madre le dice que los juguetes que no quiera iran en bolsas de basura al contenedor y el resto al altillo de la casa. Cuando Andy mete al elenco principal en una de esas bolsas estalla la histeria aunque no ven, como lo hace Woody, que Andy abre la escalera del altillo para subirlos arriba…hasta que su hermana lo distrae y la madre confunde juguetes con basura… .
Ese el el punto de partida para una historia que se desarrollará cuando los juguetes provocan el acabar en una guardería que es manejada por el Oso Lots-o y que en apariencia es un paraiso, donde Woody es desterrado para que vuelva con Andy y que a medio camino el paraíso se convierte en una pesadilla…
Y como siempre referencias a la cinefilia con “La Gran Evasión”, “Misión Imposible”, “Matrix”, “la fuga de Alcatraz”, “Terminator”… pero todo tan sutil, que en ningún momento desentona o chirría… El guión, de auténtico Oscar, posee la conjunción perfecta entre la hilaridad absoluta (los chistes y guiños son constantes) y el paso a un más allá, en el que los personajes salen al exterior y se abren infinitas posibilidades que son aprevechadas de forma sobresaliente por el film. A ello hay que sumarle de nuevo la facilidad con la que la Pixar mezcla la más absoluta carcajada (la irrupción de los más pequeños en la guardería es desternillante) y el drama convencional (la historia de Lots-o o Big Baby), mientras que sin dejar respiro se desarrollan de forma definitiva las personalidades marcadas de los personajes que conocemos desde 1995 y se suceden una sorpresa detrás de otra que mantienen al espectador clavado en la silla.
Para rematar, los últimos 15 minutos del film serán lo que más recordéis de toda la trilogía para el resto de vuestras vidas. Puro arte visual y emoción en movimiento. Ya sabréis de lo que hablo. Ésta es la película que esperábamos y que vale de forma plena los euros que nos dejemos en taquilla. Los más pequeños se lo pasarán en grande y los mayores encontraremos más de un doble sentido en el guión que nos parecerá imposible que estemos ante un film infantil que da el broche final a un idilio que manteníamos desde hacía 15 años.
Y es ahí donde quiero comenzar mi reflexión, por el final. Ya que si bien es cierto que podríamos hablar de la importancia de la comunicación, de estar unidos, de ser conscientes, de los prejuicios (un clásico en la saga) o de los estilos de liderazgo, creo que empezaré por el final.
La película habla del final, de la toma de decisiones, de la importancia de pasar página y de ser consecuentes. Y lo hace con una maestría extraordinaria. Por que cerrar las cosas nunca ha sido sencillo. Aun tenemos en la cabeza el desastroso final de Lost, el avaricioso final de Matrix, el rebuscado final de Shrek o el de tantas y tantas sagas de la historia del cine… ¿Pero acaso no es así también en la realidad? Los cierres son siempre complicados.
Es necesario comprender y aceptar cuando finaliza una etapa de la vida ya que si persistes en conformarte y resguardarte en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido de la importancia que un día tuvo todo. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. Trabajo, relaciones, situaciones personales, viajes, decisiones… No pienses en los porqués y dale una oportunidad a los “para qués” de todo.
Toy Story 3 es una constante toma de decisión. Con todas sus consecuencias: Miedos, furias, desconfianzas, dudas de haber hecho lo correcto… Hasta que finalmente existe un momento en el que se toma la decisión de dejarse llevar, juntos…hasta el final. La escena más espectacular de la película (junto con el principio) es una oda a la toma de conciencia, a la sabiduría de ser plenamente responsables de lo que decidimos, del camino escogido, de la vida que queremos.
Y no, hoy podría poner varios ejemplos de procesos sobre como tomar decisiones complicadas (recopilar información, establecer variables, seleccionar opciones, elegir la opción con más trayectoria…) pero Pixar no se merece eso. Se merece que seamos conscientes del desgaste emocional que toda decisión conlleva y de que si bien es cierto que al final conseguiremos ser más libres en nuestra libertad, decididamente surcaremos un proceso desagradable al que debemos enfrentarnos.
Nunca olvides que el final se debe ver como una evolución necesaria hacia otra cosa mejor. Porque el pasado ya no volverá. Ya no. Pero quizá lo nuevo pueda ser mucho mejor…. Seguramente sea así.
Toy Story cierra magistralmente el ciclo, gira completamente la tuerca y consigue la excelencia en la nueva realidad creada y mi calificación de genialidad en la categoría fílmica.
Abre tu final, cierra tu principio. La evolución es la clave de la felicidad. La adaptación es la llave del equilibrio… Pero es tan complicado…




