Aprovecha las olas

Quería terminar con esta etapa surfera de una manera especial y tras explicar el proceso habitual de la construcción de una estrategia personal poderosa, básica para alcanzar nuestra influencia social y rememorar un clásico como fue “El gran miércoles”, creo que lo más lógico para cerrar el círculo es exponer un caso real. En muchas ocasiones me encuentro a personas que dicen que algunos de los paralelismos metáforas o parábolas utilizadas están demasiado “cogidas por los pelos”. Aunque podría ser así y sin querer faltarle el respeto a nadie, creo que estamos en una sociedad en la que se está perdiendo el espacio de reflexión. En una sociedad del fast-food y del thinking-fast, si no te lo dan todo masticado, no sirve. Para todas esas personas, aquí van varios casos de éxito de surferos o personas relacionadas con ese mundo que estando en la cima, decidieron aplicar sus conocimientos y el espíritu de las olas para reconvertir su carrera y con ello, provocar un éxito aun mayor.

El primero es Jack Johnson

Criado en la isla hawaiana de Oahu, Johnson prácticamente comenzó a practicar el surf antes que a andar. El menor de tres hermanos locos por las olas, y padre de un hijo, la mayoría de las lecciones que Johnson aprendió de la vida se desarrollaban en el agua. Con Pipeline en su jardín, Johnson comenzó a practicar el surf a la edad de doce años, a los diecisiete fue invitado a competir en el Pipe Masters, y un mes después sufrió un accidente de surf que le mantuvo alejado del agua durante tres meses. Aunque Johnson había empezado a tocar la guitarra cuando era un adolescente, fueron estos largos meses de reclusión obligatoria los que le permitieron afinar su destreza a la guitarra y encontrar sus influencias dentro de una amplia gama de músicos, desde Cat Stevens a Fugazi.

A los dieciocho años Johnson dejó las islas para estudiar cine en la Universidad de California en Santa Barbara. Tras graduarse en 1997, Johnson comenzó una aventura de un año alrededor del mundo con sus viejos amigos del surf, Chris y Emmett Malloy. El resultado fue la aclamada película de surf de 16 mm, Thicker Than Water, un homenaje a la belleza purista de las primeras películas de surf, la cual fue co-dirigida y filmada por el propio Johnson. Fue durante la preparación de la película cuando Johnson encontró su voz musical. Antes del lanzamiento de las canciones soul folk de Johnson en 1999, llenas de sabores de blues y hip hop, ya habían empezado a circular las grabaciones en directo por todas las esquinas de la comunidad surf mundial.

En esta época Johnson conoció a su compañero surfista, Garrett Dutton (alias G. Love) quien grabó “Rodeo Clowns” de Johnson para el disco G. Love & Special Sauce Philadelphonic también publicado en 1999. La grabación pronto llegó a las radios y la reputación de Johnson como músico traspasó las fronteras de la comunidad surf. A pesar de las ofertas de contratos, Johnson prefirió escaparse al Pacífico Sur a grabar su segunda película, The September Sessions. Cuando Thicker Than Water fue nominada Película del Año en la revista Surfer y su continuación, The September Sessions consigió el Adobe Highlight Award en el ESPN Film Festival, la cinta con las grabaciones en directo de Johnson cayó en las manos del músico Ben Harper y su manager/productor, J.P. Plunier fue quien ayudó a Johnson a hacer un disco.

En enero de 2001, el debut de Johnson, Brushfire Fairytales, se publicaba en Enjoy Records; un sello indie fundado por el veterano AR Andy Factor y por Plunier, los cuales produjeron el disco. Brushfire Fairytales fue un impresionante debut por numerosas razones: desde el inicio, “Inaudible Melodies”- que parece llevar la filosofía personal de Jack hacia un coro que canta “Calmaros/Vais demasiado deprisa” – hasta el himno “Flake,” Brushfire Fairytales consiguió que mucha gente de todo el país se interesara por Jack Johnson. Mientras abría la gira de cuatro meses de Ben Harper, por Estados Unidos y Australia, en 2001, Brushfire Fairytales empezó a expandirse como la pólvora entre el entusiasta público de Harper. Hacia el otoño, Johnson, junto con el batería, Adam Topol, y el bajista, Merlo Podlewski, ya tenían sus conciertos en clubs completamente sold out. En el transcurso de un año desde la publicación del álbum, habían vendido 100.000 copias, en Enero d 2003, consiguió el disco de platino.

A partir de ahí, los éxitos le han acompañado, sus ventas se cuentan por millones y los surferos de todo el mundo reconocen en él, la posibilidad de un cambio, de una reconversión, de un éxito sin renegar de sus valores.

El segundo caso es el de Tony Hawk

Hawk entró al mundo del skate gracias a su hermano Dani Hawks y a su amigo Kim Oky. El propio Hawk se describe en su biografía como “una pesadilla”. Era hiperactivo y muy exigente con él mismo. Sus padres, preocupados, hasta pidieron la ayuda de un psicólogo escolar, que les dijo que su hijo tenía la mente de un adulto atrapada en un cuerpo de un niño de ocho años. A los 9 años, su hermano le regaló un monopatín que le cambiaría la vida.

Tony iba a practicar todos los días con su padre a los skate parks cercanos. Más tarde, ambos fundaron la California Amateur League y la National Skateboard Association. Las cualidades de Tony con el monopatín eran innatas y a los 12 años ya tenía promotores que financiaban su carrera. Con 14 era profesional y a los 16 años Tony Hawk era el mejor skateboarder del mundo estando en el equipo de Bones Brigade.

En abril de 1990 se casa con Cindy Dunbar, su primera esposa y, dos años más tarde, nace su primer hijo, Riley, cuando contaba con 22 años. En ese mismo año, Tony funda la compañía Birdhouse junto a un ex-miembro del equipo Powell Peralta, Per Welinder. Dos años más tarde se divorcia de Cindy y Birdhouse no da señales de haber conseguido un buen arranque en el mercado. La familia Hawk se muda a Phoenix en 1996 donde se casa con Erin Lee. Allí, Birdhouse comenzaría a abrirse camino en el mundo de las compañías de skate gracias, en parte, a acuerdos con empresas del sector como Adio.

En 1998, funda Hawk Clothing, pero en 2001, esta compañía de ropa y calzado skate sería vendida a Quiksilver, multinacional australiana en la que Hawk es el líder indiscutible junto al rey del surf, el también estadounidense Kelly Slater. También fue uno de los primeros patinadores en tener su propio modelo de zapatos profesional, producidos por Airwalk (el primero fue Natas Kaupas en Etnies, el segundo Steve Caballero con Vans 1). 1999 sería un buen año para Tony Hawk. Nace su segundo hijo, Spencer, y firma un acuerdo con Activision para la creación de un videojuego, Tony Hawk’s Pro Skater para Nintendo 64, primera parte de las exitosas series de videojuegos inspiradas a partir de un sueño que tuvo Tony donde podía realizar saltos enormes y pruebas irreales. Tony Hawk Keegan, su tercer hijo nace el 18 de julio de 2001. Se divorció de su segunda esposa, Erin, en 2004 y en enero de 2006 se casa con Lhotse Merriam en la isla de Tavarua.

Tony Hawk, junto a Activision y Neversoft, crearon un videojuego de skate, y éste fue considerado uno de los mejores juegos de deporte para consolas. La primera entrega es “Tony Hawk’s Pro Skater” donde no solo Tony participaría sino otros grandes skaters como Kareem Campbell, Jamie Thomas, Rodney Mullen, Chad Muska, Elissa Steamer, Bucky Lasek, Bob Burnquist, Andrew Reynolds, Geoff Rowley o Rune Glifberg, entre otros. Gracias al éxito del videojuego, deciden sacar la segunda parte “Tony Hawk’s Pro Skater 2″ donde algunos de los personajes participarían y algunos nuevos como: Steve Caballero, Eric Koston o Rodney Mullen.

“Tony Hawk’s Pro Skater 3″ para PlayStation, PlayStation 2, Xbox y Gamecube, es la tercera parte de la saga del juego donde nuevos skaters aparecen como Bam Margera. Luego le sigue “Tony Hawk’s Pro Skater 4″ cuarta parte con un skater más: Mike Vallely. Más tarde, sale al mercado Tony Hawk’s Underground un juego completamente diferente a los anteriores, con libertad de movimientos como bajarse del monopatín, conducir coches y otros vehículos. Además, desaparece la saga Pro Skater para dar paso a la Underground. Su segunda parte es Tony Hawk’s Underground 2 que incluía el “World Destruction Tour” con nuevos skaters como Wee-Man y Ryan Sheckler. En 2005 aparece Tony Hawk’s American Wasteland y, al año siguiente, Tony Hawk’s Downhill Jam (para PSP, PlayStation 2, PlayStation 3, XBOX, XBOX 360 y Wii), luego aparece Tony Hawk’s Project 8 para las mismas consolas pero también para la wii. La penultima entrega es Tony Hawk’s Proving Ground (Xbox 360, PlayStation 3, PlayStation 2, Wii y Nintendo DS), lanzada en octubre de 2007. La ultima entrega fue lanzada el 2009 en noviembre titulada Tony Hawk Ride, el cual no fue desarrollado por Neversoft. Lo atractivo de este juego es que viene una tabla para simular los movimientos.

Tony Hawk es el referente global del skate profesional, independientemente de los nombres propios que puntualmente surgen en el sector. Ropa, patrocinios pero sobre todo, videojuegos. Descubrió su plano de competencia, aplicó su excelencia y a dejarse llevar por la tabla.  Un camino que siguieron otros en el mundo del surf, el skate o incluso del snowboard como Shaun White.

El tercer caso; los Beach Boys

Este para mí es un caso muy especial, ya que aunque todo el mundo les relaciona con el surf, no sólo no sabían practicarlo, si no que incluso uno de ellos desarrolló un terrorífico miedo al agua. Sin embargo, se valieron del poder de las olas y su filosofía para hacer grande su leyenda.

Durante la primera mitad de los años ’60, el único escollo que tuvieron los Beatles para ejercer un dominio total sobre la escena musical de Estados Unidos fueron los Beach Boys. La banda de los hermanos Brian, Dennis y Carl Wilson, con su primo Mike Love como cantante y un amigo llamado Al Jardine como guitarrista, cautivó a la nación con una receta aparentemente simple: temas que glorificaban el estilo de vida de su nativa California, con su sol omnipresente, la playa, el surf, las chicas bonitas y las picadas de autos. Pero los Beach Boys fueron mucho más que eso. El mayor de los Wilson, a la sazón principal cerebro creativo de la banda, tenía in mente proyectos mucho más ambiciosos para su grupo. Claro que, para llevarlos a cabo, debía variar la receta ganadora que les había hecho vender cientos de miles de discos.

Corría 1965 y Brian Wilson estaba inquieto. El autor de “Surfin USA”, “In my room”, “Fun fun fun” y “California girls”, entre tantos otros hits que habían llevado a los Beach Boys al tope de los rankings de discos más vendidos entre 1962 y 1965, se sentía insatisfecho. Brian estaba creciendo y creía necesario que los Beach Boys crecieran con él y encararan nuevos desafíos, tanto en la música como en la temática de sus letras. Un primer indicio lo dio el álbum “Today”, aparecido en marzo de 1965. Allí había un tema que planteaba esas cuestiones en forma notable: “When I grow up (to be a man)”. Mientras un coro recitaba los números correspondientes a los años de la adolescencia y la temprana juventud, la letra era una sucesión de incógnitas: “Cuando crezca y me haga hombre / ¿me gustarán las mismas cosas que me entusiasmaban cuando niño?… ¿buscaré las mismas cosas en una mujer que me gustaban en una chica? ¿me asentaré rápidamente o querré primero salir por el mundo?” Era sólo el comienzo: Brian, que ya no iba de gira con el grupo sino que permanecía en su casa dedicándose a componer, iba a darle un rumbo totalmente distinto a los Beach Boys a partir del álbum “Pet Sounds”, de 1966. Ese disco, un prodigio de voces, instrumentos, composición y arreglos inusuales, es hoy día ensalzado como el pico artístico de los Beach Boys, pero debemos poner las cosas en su justa perspectiva: cuando el disco apareció originalmente, fue recibido con incomprensión por sus compañeros de grupo, por la grabadora Capitol y, lo que es peor, por buena parte del público tradicional de los Beach Boys que, seguramente, esperaba más de lo mismo, es decir, temas que hablasen de cosas familiares, con finales siempre felices.

Jack Johnson supo reconducir su éxito y buscó una salida que perdurara su reinado en otro de sus talentos, la música, la cual había seguido desarrollando. Tony Hawk supo estar al lado de sus seguidores facilitando el acceso y el conocimiento a todo el mundo de su deporte y pasión, gracias a los videojuegos. Los Beach Boys reivindicaron una estética, una filosofía y unos valores aun cuando dejaron de ir a la playa, tomar olas o llevar camisas hawaianas.

Así que no seas obtuso, cuando en ocasiones tienes el pensamiento agotado, lo mejor es sacar provecho a lo que conoces y descubrir qué es lo que falta, como facilitar al resto, cómo aplicar un conocimiento añadido o como mantener tus valores. El resto es sencillo. Se trata de preparar tu tabla y elegir tus olas.

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