Surfeando estrategia IV

Estamos frente al agua, nuestra tabla bajo el brazo y las ganas de surfear inundan nuestra mente. Hemos conseguido entrar y hemos llegado a nuestro punto de espera, pero ahora queda lo más importante, hoy nos pondremos de pie en la tabla.

En las tres entradas anteriores ( III y III), hemos visto cómo:

- Todo el mundo puede surfear.

- Nadie puede surfear por ti.

- Hay que elegir la tabla correcta.

- Prepara el neopreno.

- Observa la marea.

- La seguridad de la compañía.

- Nadar es fundamental.

- Elimina la resistencia inicial.

- Busca la zona de confort

Décima lección: espera la ola adecuada

Nos estamos acostumbrando al medio  y por lo tanto, estamos notando como nuestro cuerpo baila con el mar mientras a nuestra espalda las olas van llegando. Podemos ver con claridad la playa, a la gente que disfruta de los rayos del sol, las gaviotas surcando el cielo y saludando a los surfistas y como no, a otras personas que aguardan con sus tablas también a su ola. Es importante que cuando nos sintamos preparados, escojamos una ola que nos vaya a dar un recorrido largo, ya que olas con la cresta de espuma, que su velocidad es alta y que por lo tanto, el tiempo de fluidez escaso, no nos servirán para entrar en calor o disfrutar realmente de nuestra cabalgada. Debemos por tanto dejar pasar otras olas y esperar la nuestra, ya sea buscando una ola óptima y que se ajuste a nuestras posibilidades, como respetando que alguien esté ya subido a ella y dominándola.

En la estrategia personal o incluso en nuestra influencia social, necesitaremos también hacernos con nuestro entorno, comprobar que dominamos el espacio, el medio y las funciones o servicios que voy a ofrecer. Pero también debo esperar y no actuar en cualquier cliente, empresa o persona, ya que eso me podría llevar a tener una mirada cortoplacista y buenos resultados pero de poca intensidad. También debemos controlar nuestras posibilidades y no intentar crear una estrategia alrededor de una oferta que no podamos después dar servicio o incluso que en el proceso, una vez creada la necesidad, nos dejen fuera. Por último, tenemos que observar y analizar si alguien ya está dominando esa oferta con ese cliente u oportunidad, ya que si esto está sucediendo, debemos replantearnos nuestras capacidades y el entrar en una molesta batalla comercial. Siempre llegan más olas importantes, sólo debes elegir bien la tuya.

Undécima lección: adáptate a la ola

La parte fundamental para poder ser capaces de surfear es la adaptación de nuestra velocidad y posición a la de la ola. Debemos situar nuestra tabla por debajo del cuerpo, alinaernos para coger impulso y remar fuertemente con los brazos para adaptar nuestra velocidad e impulsarnos y aprovechar la energía de dicha ola. Si no nos impulsamos con fuerza, nos quedaremos atrás y si lo hacemos demasiado fuerte, la ola no nos arrastrará y deberemos dejarla pasar. Aun no se trata de ponerse sobre la tabla erguidos, simplemente de saber deslizarse sobre ella y comprender nuestra capacidad de adaptación a cada ola, ya que sus velocidades varían.

En nuestra estrategia e influencia es fundamental el correcto alineamiento entre nuestro objetivo, nuestros intereses y servicios, habilidades y las necesidades de la organización o persona a la que vamos a ofrecérselos. Debemos comprender y respetar la velocidad de la organización, los tiempos, las costumbres internas y adaptarnos a ello para poder poco a poco deslizarnos y remontar la ola. Ajústate a ofrecer lo que tu objetivo necesita, ni más, ni menos. Adaptarnos a la realidad del cliente y de su estrategia es fundamental para que nuestra pieza encaje a la perfección y podamos caminar juntos. Y recuerda algo fundamental: el esfuerzo inicial siempre es tuyo. Al subir a una ola debemos remar nosotros, la ola no tiene porqué cambiar su velocidad, ni su dirección.

Duodécima lección: domina el proceso

Sólo cuando has sido capaz de escoger bien tu ola y de adaptarte a la perfección a ella, puedes intentar el siguiente paso. Con un movimiento rápido y certero, aprovecharás la inercia generada para saltar sobre la tabla con ambos pies y gestionando correctamente el equilibrio, ir poco a poco enderezándote en la tabla. Sin olvidar que las piernas deben estar siempre flexibles para responder a cualquier improvisación o cambio de la ola y sin perder nunca nuestro destino y horizonte, deberemos disfrutar de cada centímetro deslizado y sentir las sensaciones que en ese momento viviremos, entre ellas poder ver el mar como nunca antes lo habíamos visto.

Es fundamental que no intentemos dominar nuestras primeras intervenciones en el mercado como si de expertos se tratasen o el revolcón estará seguro. Necesitamos conseguir primero la estabilidad y velocidad óptima, fruto de nuestro impulso anterior y recorrer durante un tiempo el camino con la máxima seguridad , confianza y eficacia. Sólo cuando esto lo hayamos conseguido, podremos intentar dar un paso más y ganar en nuestro control del escenario. Debemos convertirnos en expertos, dominando dicho proceso con nuestras organizaciones o personas objetivo, pero a su vez, relajándonos y siendo flexibles para adaptarnos a posibles cambios que éstos puedan sufrir. Este es el momento de disfrutar de cada intervención, de toda la preparación y de la estrategia marcada.

Ya hemos sido capaces de ponernos de pie en la tabla y deslizarnos con ella, sin embargo, aun nos queda un largo recorrido para dominar a la perfección en este arte. Controlar el imprevisto, generar cambios internos o modular la perseverancia serán los pasos definitivos para convertirnos en grandes surferos y surferas de la estrategia e influencia. ¿Seguimos fluyendo?

surfeando estrategia :)

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