Surfeando estrategia II

Tras estos primeros rayos de sol empiezo ya a dejar a un lado la tabla de snow, aunque este año las pistas están inmejorables y seguramente podremos subir hasta junio, y vuelvo a imaginar la playa, el surf y las olas para seguir acercando el maravilloso mundo surfero con el de la estrategia personal.

En la primera entrada descubrimos tres lecciones fundamentales:

- Todo el mundo puede surfear.

- Nadie puede surfear por ti.

- Hay que elegir la tabla correcta.

Teniendo en cuenta esas premisas, hoy nos seguiremos acercando al agua para descubrir tres nuevas lecciones que el surf nos acerca y nos ejemplifica respecto a la estrategia personal. Espero que guste tanto como la anterior entrada.

Cuarta lección: Prepara el neopreno

Si has observado a alguien haciendo surf, salvo en algunas latitudes concretas, lo habitual es que lleve neopreno. Al igual que la tabla, hay que saber escoger el grosor de neopreno que mejor se vaya a adaptar al agua en el que vas a sumergirte, pero sobre todo, debes aprender a ponerte y quitarte el neopreno si no quieres que la enseñanza te venga por una hipotermia. Es una acción incómoda y a todos nos gustaría saltar directamente con la tabla y el bañador al agua, pero protegerse es fundamental.

En la estrategia personal, debemos aprender que antes de dar el paso definitivo, deberíamos situarnos en el peor escenario posible y prepararnos para ello. No se trata de entrar en la paranoia constante, si no más bien en visualizar situaciones problemáticas y prepararnos para ello. Si no quiero pasar frío y enfermar, me pongo un neopreno, si no quiero pasar apuros económicos tendré que… si no quiero sentirme culpable tendré que…

Nada es más importante que sentirse preparado. Queda muchas sorpresas y seguro que el mar no nos lo pone fácil, pero yo al menos no iré a pecho descubierto ante los posibles conflictos.

Quinta lección: observa la marea

Algo fundamental para una persona que va a hacer surf es observar la marea, comprobar el recorrido de la ola, el viento, los cambios, las rocas… No podemos disfrutar de la experiencia si no sabemos exactamente los factores que la rodearán. Y mucho menos si debemos estar preocupados por todos esos factores mientras intentamos mantener el equilibrio. Debemos dar prioridad al análisis del escenario.

El paralelismo es obvio.

Si nos lanzásemos a crear, generar y vender nuestra propia estrategia personal sin observar exactamente la situación del mercado, nos encontraríamos por ejemplo que alguien a día de hoy abriese una inmobiliaria o un concesionario de coches. Debemos observa todos los factores que influirán en nuestro entorno una vez que nos hayamos lanzado a nuestra aventura. Conocer que elementos nos ayudarán, cuales podrían ser un problema, qué fisuras está dejando la competencia, que indicadores nos harán retroceder… El análisis del escenario nos permitirá dedicarnos al 100% a mantener el equilibrio de nuestra estrategia personal. No tengas demasiada prisa, aunque como bien dijo mi amigo Pau en su comentario, tampoco es cuestión de convertirse en un experto teórico. Ya queda menos para entrar en el agua.

Sexta lección: la seguridad de la compañía

Pocas veces se te ocurre entrar al agua sólo. Y no es que no puedas o que necesites obligatoriamente tener a alguien. Al igual que en el snow, la sensación de bajar deslizándote sólo por la montaña, sin ruidos externos es sencillamente espectacular. Sin embargo, la compañía te ayuda, te facilita y porque no decirlo, te completa la experiencia. Observando sus movimientos podemos prepararnos para los nuestros, ayudando en los fallos o errores que observan en nosotros nos potencian y catapultan a un estilo más depurado que conseguirá que disfrutemos aun más y alcancemos nuestro éxito.

Cuando nos planteamos convertirnos en la opción preferente y delante tenemos la posibilidad de todo un mercado, es importante contar con puntos de referencia que nos acompañen, ayuden y optimicen. Personas expertas en los sectores que vamos a abordar, amigos que entiendan nuestros escenarios emocionales, profesionales a quienes respetemos y porque no decirlo, algún coach, sherpa o persona especialista en estrategia personal. Si bien es cierto que nadie surfeará por nosotros, no es menos cierto que la supervisión y acompañamiento externo puede servirnos de estímulo y de catalizador para facilitarnos nuestra experiencia.

Tras estas primeras seis lecciones, ya estamos listos para entrar en el agua. ¿Encontraremos la gran ola?

La gran ola

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