Surfeando estrategia

Antes de sacar la 4ª y 5ª parte esta semana, me gustaría recordar las tres primeras:

Me encanta el surf y aunque mi técnica no está tan perfeccionada como en el snowboard, este verano intentaré hacer una escapada para aprender un poco más y poder disfrutar encima de las olas. Al fin y al cabo, mi persistencia (o cabezonería) suele dar resultado. Tras el fabuloso viaje a Urdaibai en el que hicimos una parada en Mundaka, paraíso de la ola izquierda, y tras una conversación con mi amigo José Montoya-Hidalgo, he decidido escribir este post. Una entrada que relaciona el mundo del suf y el de la estrategia personal (seguramente alguno de aquí sacaría un libro completo, pero yo de momento lo dejaré en la entrada de hoy miércoles)

Estrategia surf

Cuando miras como cogen olas los surferos con experiencia parece fácil, pero quienes se han atrevido saben que si coger la primera ola requiere práctica y determinación, deslizarse sin complicaciones y sacar provecho de cualquier ola está sólo al alcance de unos pocos.

Primera lección: Todo el mundo puede surfear

Es evidente que si tu estado de forma física está en óptimas condiciones, te resultará más fácil moverte, compensar los pesos, mantener el equilibrio y aguantar una jornada dura en el mar. Pero eso no significa que no todo el mundo pueda conseguirlo, todo es cuestión de saber escoger la ola precisa, conocer nuestras posibilidades, practicar con mucha perseverancia y no venirnos abajo tras los primeros fracasos.

En la estrategia personal ocurre exactamente lo mismo, todo el mundo puede alcanzar lo que realmente se propone, siempre y cuando reconozca sus limitaciones, genere objetivos reales, elija bien su momento, se atreva con fuerza y perseverancia y no dude en intentarlo de nuevo si parece que a la primera no termina de salir correctamente.

Segunda lección: Nadie puede surfear por ti

Si la tabla de surf es una herramienta individual en la que una persona debe saber colocarse y deslizarse, la estrategia personal es exactamente igual. Todo depende de lo que tú hagas por y para ti. Nadie creará tu estrategia y si lo hace… te aseguro que no será todo lo potente que debería ser.

No obstante, al igual que en el surf existen monitores, profesores o sherpas, en la estrategia personal también existen personas que te puedes ayudar a diseñar, potenciar y optimizar todas las acciones que vayas a desarrollar. Sin olvidar nunca que esas personas y profesionales nunca se colocarán sobre tu tabla para llevarte, ese esfuerzo deberás hacerlo tú.

Otro punto distinto es el networking, que sin duda te facilitará tu estrategia personal. Como las charlas con otros surferos te ayuda a posicionarte, modular correctamente los movimientos, te contarán trucos o curiosidades que debes conocer para coger olas, conocer playas o incluso ayudarte a formar grupos de personas dispuestas a compartir un viaje… como en la vida organizacional ¿no?

Tercera lección: Eligiendo la tabla correcta

¿Imaginas tener un número de pie concreto y ponerte unos zapatos dos números más pequeños? Pues eso es lo mismo al elegir tu tabla de surf. Como referencia, una tabla de surf de estas características debe ser entre 20 y 50 cm más alta que la persona que la va a usar, de modo que basta con ponerse al lado para saber si es la tabla adecuada para ti. La tabla es fundamental para poder practicar surf con calidad. Sin tabla no hay estrategia personal.

Tus valores y habilidades son tu tabla de surf. Debes saber exactamente sobre lo que vas a ir subido en la gran ola del mercado para desarrollar tu estrategia personal. Es imprescindible conocerse a si mismo, conocer tus valores fundamentales y tu diferenciación. Conocer tus debilidades y sobre todo, tus fortalezas. Conocer si tu producto flotará o se hundirá, si es permeable y duradero o se irá deshaciendo al poco de meterlo en el agua. Como diría Andrés, esta es la parte fundamental, la parte de la Marca Personal, la parte de elegir con sabiduría la tabla sobre la que nos deslizaremos.

Tras estas tres primeras lecciones, ya estaríamos preparados para meternos en el agua, sin embargo hasta que podamos coger nuestra gran ola y disfrutarla plenamente aun nos queda mucho camino…

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(*) Después de todo, quizá no sea tan mala idea escribir sobre esto ¿no?  :)

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