Cuando zero suma

Hoy me despierto con una triste noticia, la revista Zero hecha el cierre.

Siempre que cierra un medio de comunicación me invade un sentimiento de pena y un pensamiento que hoy quiero compartir en este soporte. ¿Hacia dónde va una sociedad que puede prescindir de la opinión de un sector de población? ¿En qué nos convertimos cuando deseamos que un medio de comunicación esté cerrado? ¿Realmente tenemos tan nula tolerancia?

Y no es por defender a la revista en cuestión, de la que quitando algún número suelto y el especial del número 100, tampoco es que yo haya aportado mucho para que siga abierta. Ni por excusar una segura mala gestión de las personas que llevaban la dirección del medio y que como reconocen en un editorial “No han sabido adaptarse a una situación de cambio”. Ni mucho menos por posicionarme en si la línea editorial de Zero gustaba sólo a un tipo de población muy concreto, fallando en su mensaje global: Zero es una revista de actualidad con perspectiva LGTB. Evidentemente, es el mercado quien al final manda y por eso no hablo del hecho en sí del cierre, sino de la actitud adoptada por un núcleo de población concreto.

Lo que me gustaría analizar es la actitud de muchas personas ante este suceso (ver comentarios en las noticias de los diarios digitales) Realmente asusta que esa sea la actitud de parte de un grupo que hace unos días defendía un manifiesto y se echaba las manos a la cabeza por la mala gestión de las leyes y libertades. Al fin y al cabo, algunos de los que se reunieron, ahora hablan como si hubiesen sido portavoces de toda la blogosfera… Pues señoras, señores, esta gente homófoba, radical, sectaria, maleducada y que claramente no apoya ningún tipo de libertad de expresión que no sea la suya propia, también forma parte de ese total.

Evidentemente con esto no quiero decir que culpe a quienes fueron llamados, ni tampoco quiero decir que no apoye dicho manifiesto. Simplemente quiero provocar una reflexión conjunta.

¿Dónde acaba la libertad de expresión y comienza el respeto por otras formas de pensar?

No me puedo creer que alguien prefiera omitir una forma de pensar de la sociedad simplemente porque no está de acuerdo con ella. No puedo creer en una sociedad que prefiere que un núcleo importante de la población vuelva a quedar marginada y sin visualización. Y no, no creo en quien bajo la bandera de la libertad de expresión y refugiado en el anonimato que Internet ofrece, insulta, amenaza, vilipendia y pronuncia discursos extremistas y nada tolerantes con otras ideologías, credos o preferencias sociales o sexuales.

La libertad de expresión no se basa en que el poder de la palabra se utilice para pronunciar más alto tu discurso, ni para enmudecer a otros discursos. La libertad de expresión debe ser el amparo de toda persona para poder pronunciar sus pensamientos con tolerancia y respeto por el resto. Con la seguridad de que ese discurso ayuda a la sociedad a crecer. Por que en definitiva, esa opinión suma.

Zero sumaba. Y estando más en sintonía o menos con su editorial, NADIE puede estar satisfecho al conocer que un medio de comunicación cierra. Porque eso nos resta como sociedad.

Hace unos días todos saltábamos al escuchar la posibilidad de que alguien pudiese cerrar una web sin mandato judicial… ¿No es hora de comenzar a tomar decisiones con los hoolingans, trolls y otras especies que plagan Internet sembrando de odio cada rincón y sin mostrar ningún tipo de respeto?

Respect

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