Cuando fuimos los mejores

11 Diciembre 2009

Que el coaching está de moda es una gran realidad. Que el coaching sea una moda, una gran falacia.

Hace cinco años ya que estudié mi Máster en Coaching y desde entonces me he dedicado a esta maravillosa profesión. Una profesión en la que creo firmemente porque he visto resultados asombrosos y en la que he compartido momentos mágicos que nunca olvidaré. Pero porqué no decirlo, una profesión de la que he vivido bastante bien. Fui valiente en su día y decidí no dedicarme a esto del coaching a tiempo parcial, como hizo la mayoría, y desde el inicio me organicé y me adentré en un sector que muy pocas personas ejecutaban y que prácticamente nadie conocía. Quizá por mi total implicación, por mi formación o por mi carácter perseverante, hoy soy reconocido en el sector. En el año 2007 publiqué un libro sobre coaching y cine y desarrollé mi propio modelo de gestión basado en el método GROW. El MEJORA, que así se llama, ha ido puliéndose y ha sido enseñado ya a cientos de personas.

Sin embargo en Enero de 2009, me di cuenta de una realidad, poco a poco el coaching se estaba pervirtiendo. Basado en el mero concepto de “entrenamiento”, o incluso “ayuda” o “asesor”, cada día es más común aquello de “pues X también es coach”. Es evidente que cuando preguntas a X por su formación en coaching descubres que es nula, de un mes o lo más extraño, formación a distancia. Cuando realicé mi Máster en psicología siempre me preguntaba… ¿Cómo alguien puede estudiar psicología o coaching a distancia? Está bien para adquirir conocimientos, pero en esta profesión es realmente necesario entender el comportamiento de las personas de una manera vivencial, si quieres dedicarte a ello. Pero eso es otro tema.

Es decir, miles de personas se han subido al carro del coaching sin formación, experiencia o interés real por el conocimiento de la herramienta. ¿Intrusismo? Creo que no llega ni siquiera a eso, ya que intrusismo es cuando alguien utiliza un conocimiento similar al de una profesión, y aun no teniendo la formación y titulación requerida, ejercen la misma. Por ejemplo, siempre pasó con los masajistas y los fisioterapeutas, entre los informáticos y los diseñadores gráficos, entre psicólogos y los terapeutas… Pero este no es exactamente el caso, ya que estas personas ni siquiera utilizan conocimientos ni herramientas de coaching. Simplemente utilizan la denominación “coach” para referirse a alguien que ayuda, asesora o entrena. Y ya está. No aportan nada al coaching, simplemente se aprovechan de una buena imagen generada y de una profesión con futuro.

Ahora bien, yo personalmente y como expliqué en Enero de este año, me he alejado un poco de la denominación coach y no porque reniegue o no crea en esta poderosa herramienta, sino para no dañarla, ya que como explicaba a principios de este año:

[...Esta situación no es nueva y que en realidad cada profesional adopta las enseñanzas del coaching para hacerlas propias. Entonces y siendo respetuosos con la profesión y los profesionales, ¿no sería más correcto denominar a cada variante o subproducto por su “apellido” para evitar enturbiar el significado global?

Imagina que a todos los mecánicos se les denominara igual y se les conociera como iguales, entonces nos encontraríamos ante una situación absurda como la del siguiente chiste:

” Un hombre va en coche cuando se le estropea al pasar por las cercanías de un pueblo. Tras intentar arrancarlo de todas las maneras posibles y desesperado decide ir al pueblo en busca de un mecánico. Tras largos minutos encuentra a una persona y le pregunta:

- Disculpe, ¿hay algún mecánico en el pueblo?

- Pues sólo tenemos uno – dice amable la persona – pero es mecánico de relojes.

- Bueno, supongo que al conocer el funcionamiento de las máquinas, me podrá ayudar.

Se dirigió hacia la casa que le habían indicado cuando tras llamar a la puerta, un amable anciano abrió y atendió a su demanda.

Mientras el conductor le iba contando el problema observaba como el mecánico manipulaba uno de los cientos de mecheros que se agolpaban en su taller.

Cuando de repente, el mecánico miró hacia el conductor y le preguntó:

- ¿Tenía gasolina?

- Sí por supuesto, fue lo primero que comprobé.

El mecánico miró sonriente al conductor y le dijo:

- Si no funciona y tiene gasolina, la respuesta es muy sencilla; ¡el problema está en la piedra! “

Llamando a las cosas por su nombre evitaremos situaciones embarazosas y posibles vicios o descréditos para el resto de una profesión que está abriendo camino.

Si no se nos ocurre ir al veterinario si estamos enfermos o al relojero para arreglar el coche ¿Por qué utilizamos la denominación “coach” a toda persona que se dedica a utilizar las herramientas (adquiridas o no) gracias al coaching? ¿No sería más correcto comenzar a trabajar en la diferenciación para ayudar a la sociedad en general y a nuestros clientes potenciales en particular a diferenciar, seleccionar y comprender mejor los servicios que cada profesional ofrece?...]

Un año después, mi pensamiento ha evolucionado y estoy satisfecho de cómo la Influencia Social ha gustado en el mercado y de cómo esta nueva denominación o “apellido” ha sabido hacerse un hueco basándose en mis conocimientos en coaching y psicología, pero también en mi experiencia en la comunicación eficaz y el márketing social.

No obstante creo que los profesionales del coaching, debemos hacer un esfuerzo por cuidar el nombre (que no la técnica que pienso que es magistral), ya que al final, si toda persona dedicada a ayudar, facilitar, enseñar, asesorar, generar estrategias, analizar entornos o desarrollar personas u organizaciones se autodenominan coach ¿No perderá el sentido el término y con esto la profesionalidad implícita? Porque si lo limitamos a una mera denominación de herramienta, sería normal también decir yo soy DISC, yo soy feedback o yo soy Word.

Hubo un tiempo en el que coaching significó formación específica, habilidad personal y experiencia. Hubo un tiempo en el que eso nos distinguía. Pasados los meses, estoy orgulloso de dedicarme a la Influencia Social, seguiré intentando que “coach” signifique algo más que un apodo lucrativo, pero para aquellas personas que me siguen preguntando como en un momento como el actual pueden hacerse un hueco o diferenciarse de tanto mercader, sólo les puedo contestar que todo es cuestión de lo que tú hagas en cada cosa en la que te involucres. Todo es cuestión de actitud.

Rock&roll actitud



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11 comentarios Dejar un comentario

  • 1. Sergio  |  11 Diciembre 2009 en 2:54 pm

    Uy, qué tono más defensivo… ¿de qué tienes miedo?, ya, ya, dirás que de nada, pero tus palabras las has escrito muy claritas y no suena a un ganar-ganar precisamente

  • 2. Rubén Turienzo  |  11 Diciembre 2009 en 3:00 pm

    Gracias Sergio por tu comentario, pero ¿miedo? No te entiendo…

    Tampoco sé a qué te refieres con lo de ganar-ganar, ya que en este caso sólo hago una descripción de una situación que todo el mundo puede observar. No es un ataque a aquellas personas profesionales, es una reflexión sobre el uso del término “coach”.

  • 3. Estela  |  11 Diciembre 2009 en 3:20 pm

    Como todos…me ha encantado el artículo, porque eso debería ser y de algún medio de prestigio.

    Ciertamente y como en algunas otras profesiones se confunde el medio y la finalidad, existe intrusismo de “X es couch” al igual que algunos psicólogos consideran que el “algún couch” es un intrusista de la propia psicologia.

    A mi parecer todo proviene del desconocimiento, de que en las sociedades cambiantes y cada una con su propia cultura, cualquier nueva aportación/importación, sea del tipo que sea, cuesta que se moldee y se adapte a las demandas de sus ciudadanos. Así que, a todos ¡tranquilidad! que el mercado siempre acaba, como mínimo, dando de comer!! :-)

    Por otra parte encuentro una similitud entre “couch” y “mecánico”…no sabes a ciencia cierta con la factura que vas a salir… :-P (jeje, esto es para provocar!!! )

    Besos

  • 4. Rubén Turienzo  |  11 Diciembre 2009 en 3:37 pm

    Gracias Estela,

    Como digo, no es cuestión de intrusismo. O al menos no es mi intención comentar que la gente se gane la vida. Ni siquiera me parece mal que lo hagan utilizando el método que crean oportuno, siempre que detrás exista respeto y valores hacia lo que venden.

    Evidentemente si no es profesional, el mercado finalmente no te acepta (aunque se pueda manchar mucho en el camino)

    Es cierto que muchos psicólogos se sienten mal con el intrusismo del coaching. Y les doy la razón. Muchas personas intentan ejercer de psicólogos y realizar procesos a quienes les iría mejor un tratamiento con otros profesionales. Supongo que eso va en la persona.

    Hoy, simplemente me he despertado pensando en esa cuestión… Si todo el mundo termina denominándose coach ¿No perdería el sentido el coaching como herramienta, estudio o profesión para ceder el poder a la función del profesional? ¿No se le daría más importancia al para qué que al qué? ¿Terminaremos diciendo coach de los buenos y coach de los otros? ¿O quizá el futuro del coaching va asociado al uso de un “apellido” forzoso (coach de jóvenes, de pymes, de comunicación…)?

    Y repito, que esta es mi visión. La visión de alguien que hace algunos años que se dedica a esto y que hace bastantes meses dejó de utilizar el término “coach” para no confundir a nadie.

    Respecto a lo de las facturas… jejeje Lo mejor es ir a un centro oficial, seguramente es más caro, pero cuentas con garantía.

  • 5. Juanjo López  |  11 Diciembre 2009 en 6:39 pm

    Rubén, cuando te leí por primera vez eso de “Influencia Social” pensé: “Seguro que cuando tenga que explicar qué es, alguien le habrá dicho ¡eso es como el coaching!”

    Un abrazo,

    PD: Sigue Influenciando Socialmente…

  • 6. Pilar ( de Albacete)  |  13 Diciembre 2009 en 10:54 am

    Estimado Ruben:
    no tengo la menor duda sobre tu capacidad y formación. Pero si entramos en el terreno del intrusismo es complicado. Cuando leo que tienes un Master en Psicologia, creo que eso no sustituye los conocimientos y el saber de Grado en Psicologia, igual que tener un master en Coaching no da garantia del Profesional.
    Pienso que lo importante es que el coach tenga una formación de grado en Filosofia, Sociología, Humanidades, Psicologia ect y como formación complementaría un master ó varios cursos en Coaching.
    No sé y ya te lo pregunto si para hecer el Master de Coach, el requisito es tener una formación de Grado. Sí es así me parece correcto pero si no lo es, creo es un gran error y efectivamente llevará a confusión.

    Lo importante es la utilización de la herramientas y yo en Psicologia utilizo dichas herramientas, es más las utilizo en mi trabajo de cada día con el alumnado cuando me plantean algunas dificultades ó con el Profesorado.

    Gracias
    Pilar

  • 7. Rubén Turienzo  |  13 Diciembre 2009 en 11:59 am

    Gracias Pilar,

    Bueno, en primer lugar, déjame que aclare algo porque parece que está llevando a confusión.

    Este post no es para justificar mi trabajo ni para decir “lo bueno” que soy yo. Ya que como digo en el propio texto, yo hace ya un año que me desvinculé del término de manera comercial.

    Este texto surge como respuesta a una noche entre amigos entre los que me encuentro a una persona que dice que es coach porque asesora y ayuda a que realizadores de cine sepan hacer su trabajo (es decir, un asesor o consultor) y a otra amiga que ahora ha decidido denominarse coach para su trabajo de entrenadora personal (gimnasio). En ningún momento escribo para justificarme yo, ya que por suerte, en estos momentos de dificultad económica, sería injusto quejarme de cómo me va.

    Respecto al tema del intrusismo repito que NO lo considero como tal, ya que no hablo del uso de las técnicas por otras especialidades (eso es intrusismo) sino más bien de la perversión de la denominación “coach” para todo.

    En cuanto a la formación, bueno, cada persona y cada centro busca su formación como puede y yo en ningún caso intento hacer valer más un Máster en psicología a un grado, pero evidentemente esas 700 horas de formación presencial en ello dan una visión que ayuda en el desempeño posterior. En la mayoría de los centros se requiere además tener Grado (como es mi caso) aunque difiero un poco de las opciones que planteas. ¿Cómo podrías ayudar a que una empresa rindiera más o desarrollase mejor a directivos económicos? y ojo que yo estudié una de humanidades ;)

    En definitiva, No hay intrusismo, sino uso incorrecto de la denominación. La formación no da garantía, pero sin duda es un buen comienzo. Y mi área se denomina Influencia Social para respetar la pureza de un término demasiado desgastado últimamente.

  • 8. Rubén Turienzo  |  13 Diciembre 2009 en 12:05 pm

    Gracias Juanjo,

    Influencia Social es la capacidad de desarrollar una estrategia personal eficaz para conseguir una proyección adecuada y convertirnos en la opción preferente.

    Se diferencia del coaching en que hay fases en las que sí se asesora al cliente y se le dan herramientas concretas para su uso posterior.

    Se diferencia del branding en que aquí no sólo nos centramos en los valores, imagen y actos, también se desarrolla la capacidad comunicativa basada en la persuasión y el uso y creación de redes sociales para potenciar nuestro objetivo.

    Por eso no es coaching, por eso no es branding… es Influencia Social.

    Suena bien ¿no?

  • 9. Juanjo López  |  13 Diciembre 2009 en 4:05 pm

    Suena de lujo!! :P

  • 10. Estela  |  14 Diciembre 2009 en 8:42 am

    Cuando se sabe de lo que se habla…suena fantástico!! ;-)

  • 11. Jonathan Duriez Sotelo  |  12 Febrero 2010 en 12:04 am

    En cierta forma hay razón en todo esto, así como no todos estamos para ser abogados o sicólogos, tampoco lo estamos para ser coach, sin embargo, creo que es o debería ser el objetivo del coaching, así cada cual podria autodirigirse hacía donde más nos convenga, no debemos caer por la fuerza de la vanidad y el egoismo… y también, dentro del marco de lo antes mencionado, creo que el coach es algo que de cierta manera, se trae en la sangre… saludos a todos y el que sepa hacerlo, que lo haga y lo enseñe; y el que tenga tienda… ps que la atienda.

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