Una vida animada
Posted by Rubén Turienzo on oct 1, 2009 in Blog | 0 comments
Todo el mundo sabe que soy un amante de la animación. Me parece mágico que de un lápiz de grafito se puedan crear unos personajes y unas acciones y emociones tan reales como la vida. Pero si bien la animación era algo que hace años estaba reservado a llevar en Navidad a nuestra descendencia al cine, desde hace 10 años, con la revolución Toy Story, todo ha cambiado.
Y es que cada vez más personas se apuntan al maravilloso mundo de la animación.
La animación es un vehículo genial para transmitir historias cercanas en mundos inventados. Son las fábulas de la era de la imagen, en la que ya no hay trovadores o sabios en las escalinatas del Foro, sino una verdadera industria que se esfuerza por profesionalizarse a marchas forzadas. Un sector en el que el esfuerzo es titánico por los costes y las subvenciones nunca llegan al 10% del total.
Incluso parece que sería una “fabrica menor” de sueños, comparada con la factoría de ficción.
Pero la realidad es otra bien distinta. En la animación hay que crear la historia, los personajes, el físico de los mismos, el vestuario, sus características y su interpretación. En la animación hay que crear los lugares, el atrezzo, la decoración, la iluminación, el sonido, la interpretación… Y no puedes recurrir a que una película funcione al contar con un actor taquillero, ya que incluso cuando ponen sus voces, no son suficiente reclamo. Todo es más complicado en la animación. Si un cortometraje se puede fabricar con 40 euros (como algunos aseguran que ha costado su episodio piloto), en animación es materialmente imposible.
Y sin embargo, poco a poco, todo el mundo se va apuntando a tener una vida animada.
Por que la animación es atrevimiento, valor, esperanza, ilusión, creatividad, mensaje, fuerza, emoción… Nadie debería renunciar a mirar de nuevo a la animación y ver lo que te puede descubrir. Revisa tus valores y tus prejuicios. Acércate de nuevo, porque la evolución ha merecido la pena. Nacimos con Disney, crecimos con Pixar y nos haremos grandes con Punkcake studio, Hampa Studio, Gobelins, Kandor o Ilion… El momento real de la animación ha llegado. Yo quiero una vida animada. Yo te deseo una vida animada.




