El gran pez V
Posted by Rubén Turienzo on oct 16, 2009 in Blog | 0 comments
Cuarto paso: Integridad y Perseverancia
Ahora ya estás mucho más preparado para disfrutar de la historia magnífica sobre el arte de la influencia, ya que comienzas desde una posición nueva, desde la verdad del autoconocimiento, sabes quien eres, cómo te ven los demás y cómo quieres que te vean. Además, has identificado claramente cual es tu objetivo y cómo debes comenzar a caminar para conseguirlo.
Pero recuerda por último que debes ser íntegro con tu realidad y perseverar ante los contratiempos.
Sé fiel a quien tú eres, no hace falta que te arrimes a otras barcas que sí que pescan, porque quizá no estéis buscando el mismo objetivo. Tampoco el cambiar de rumbo o buscar allí donde no haya otras barcas si recibes un pequeño revés o si te cuesta más de lo que habías pensado. Hay que trabajar cada día y perseverar. Algo básico para alcanzar el éxito.
O como le pasó a nuestro joven amigo, el doctor Lang…
“El último día de pesca, el doctor Lang decidió entender la situación, dejó todo el material innecesario en el coche y echando la barcaza al agua se dijo:
- Hoy voy a disfrutar de un día de pesca.
Esa mañana su compañero de los anteriores días no apareció, así que Lang, decidió concentrarse más en los movimientos del agua, en los bancos de peces, en los sonidos que rodeaban el lago Puketoing, en los días anteriores no se había detenido en esos detalles, una verdadera lástima perderse tanta información…
Cuando de repente, un fuerte tirón acabó con su cuerpo dentro de las profundidades del lago. Perplejo al ver cómo el viejo James le arrastraba hacia las profundidades y cómo se alejaba de la superficie y de la barcaza, Lang decidió soltar su fabulosa caña anaranjada y comenzar a subir a la superficie ante el riesgo de morir ahogado.
Y fue entonces cuando sucedió algo maravilloso. Lang abrió los ojos cuando apenas quedaban un par de metros para llegar arriba y respirar y pudo observar cómo cara a cara se encontraba con la gran carpa que mirándole a los ojos le preguntó:
- ¿A qué has venido?
Lang, no se lo podía creer, el pez le estaba hablando directamente, pero sin entender cómo ni por qué, sólo acertó a contestar algo asustado:
- He venido a encontrar al gran pez…
El viejo James quedó unos segundos mirándole a la cara y parecía incluso que podía sonreír. Dio una vuelta sobre el cuerpo del joven doctor y entonces le dijo:
- No lo entiendo, hasta ahora siempre había pensado que el pez más grande del lago era yo, sin embargo ahora te miro y compruebo que tú tienes más años que yo, que tú eres más grande y que tú por supuesto, eres más pesado que yo… Ahora tú eres el gran pez y espero que hayas conseguido encontrarte.”
“Enfréntate al espejo, recoge tus valores, mira a tu objetivo a la cara con integridad y perseverancia, y estarás preparado para disfrutar lo que habías venido a buscar”
Feliz fin de semana




