Sano orgullo

El otro día pude disfrutar de una charla en la que apareció este concepto, el sano orgullo.

Juan Carlos Cubeiro lo define como, estar orgullos por las cosas objetivas que hacemos. Por ejemplo, el propio Cubeiro dice que siente sano orgullo de ser el coach del mayor número de directivos de empresas en el IBEX 35, lo que sería falta de humildad sería si se definiera directamente como el mejor coach de España. Otro de los datos relevantes es que mientras que cuando España ganó la Eurocopa sólo se ha publicado un libro al respecto, de la victoria de Lewis Hamilton, ocho.

Y es que realmente somos así. No hablamos de nuestros éxitos por miedo a ser tachados de prepotentes o soberbios. Pero hay una diferencia clara: El sano orgullo se hace con datos reales y no con futuribles, exageraciones o intangibles. Los datos mandan.

De esta manera, yo podría decir que siento sano orgullo de haber escrito “Los tacones de Oz“, porque se ha publicado en más de 10 países y traducido a idiomas como el coreano. Nunca se me ocurría decir que soy el escritor de referencia. Ni siquiera diría que mis libros van a provocar un cambio de mentalidad. Simplemente animaría a disfrutarlos.

Soy el coach que ha trabajado la estrategia personal con mayor número de políticos españoles, casi 500, pero nunca diría que soy el mejor coach político de este país. Simplemente encontré mi grieta en el mercado y la supe utilizar.

Soy un joven conferenciante que he hablado para representantes de varios gobiernos, pero eso no me convierte en un referente para los gobiernos. Simplemente tuve la suerte de poder compartir esos momentos.

El sano orgullo nos hace reconocernos en nuestros éxitos tangibles. Nos facilita éxitos futuros, pero en ningún caso debe estar basado en la mentira o en la exageración.

Desde mi opinión, cuando generamos una estrategia personal, en el fondo estamos trabajando para que nuestras virtudes sean visibles, para que nuestros éxitos sean visibles. Aunque si bien es cierto que no debemos olvidar proyectarlos con el poder de la palabra, serán nuestros actos los que nos situen en el lugar que nos corresponde. Puedes decir que quieres conseguir algo, pero si realmente tus actos denotan otra cosa, no lo conseguirás. Puedes presumir de talento o contactos, pero al final las personas comprobarás que no era cierto lo que contabas. Por eso no me canso de decirlo: La estrategia personal se forja sobre la realidad de nuestras virtudes, la proyección de nuestros éxitos y la humildad de lo que aun nos queda por recorrer.

Y ya sé que muchas de las personas creerán aun así que nunca debemos contar nuestros éxitos (ni siquiera los tangibles) pero… ¿Acaso no será porque las comparaciones son odiosas? Hoy quiero invitarte a realizar una acción: ¿Y si sacas tu sano orgullo y me dices cuál es tu éxito tangible?

Yo mientras espero vuestros mensajes, seguiré alucinando con la edición en coreano de mi libro… Una idea puede llegar tan lejos…

Imagen de previsualización de YouTube
Compartelo
  • Twitter
  • Facebook
  • LinkedIn
  • RSS

Leave a Reply