Encerrado estás mejor
Posted by Rubén Turienzo on sep 21, 2009 in Blog | 0 comments
Hace treinta años los alienígenas contactaron por primera vez con el planeta Tierra.
La raza humana esperó un ataque hostil o un gran avance en la tecnología. No ocurrió ninguna de las dos cosas. Los alienígenas eran refugiados, los últimos sobrevivientes de su planeta de origen. Al tiempo que las naciones del mundo intentaban ponerse de acuerdo en lo que tenían que hacer con ellas, las criaturas fueron instaladas de forma temporal en el Distrito 9 de Sudáfrica.
Ahora, la paciencia en cuanto a la situación de los alienígenas se ha agotado. El control sobre los extraterrestres ha sido delegado en Multi-National United (MNU), una compañía privada que lo que le interesa no es el bienestar de los alienígenas sino las formidables ganancias que les podría reportar su impresionante armamento, en el caso de que pudieran hacerlo funcionar. Hasta el momento no lo han logrado; la activación de las armas requiere ADN alienígena.
La tensión entre los extraterrestres y los humanos llega a un punto crítico cuando un operario de campo, Wikus van der Merwe (Sharlto Copley), contrae un misterioso virus que empieza a transformar su ADN. Wikus de la noche a la mañana se convierte en el hombre más perseguido del mundo y, a la vez, el más valioso, poque es la clave para descubrir los secretos de la tecnología alienígena. Marginado y sin amigos, solo le queda un lugar en el que poder ocultarse: el Distrito 9.
Creo sinceramente que esta película va a ser una de las más opinadas en los próximos meses y si bien es cierto que la última media hora de película yo le hubiese dado otro enfoque completamente distinto, creo que el planteamiento sobre la gestión de lo desconocido es muy reseñable.
Porque en definitiva ¿Cómo actuamos con aquello que no conocemos? Otras razas, otras culturas, otros gustos… Si no piensas como la mayoría no eres normal y si no eres normal, debemos aislarte. Tu vida deja de ser tuya y comienza una época en la que otras personas mandan sobre tus decisiones.
Recuerdo las palabras del Reverendo Martin Niemöller en 1945 a propósito de los Nazis cuando salgo de la sala de ver esta película…
Primero vinieron a por los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista.
Después vinieron a por los judíos, y yo no hablé porque no era judío.
Después vinieron a por los católicos, y yo no hablé porque era protestante.
Después vinieron a por mí, y para entonces, ya no quedaba nadie que hablara por mí.
¿Cuántas veces han recurrido ya a ti y no has movido un dedo? ¿Cuántas veces has preferido encerrar un sentimiento, a una persona o una ideología? ¿Qué grado de demócrata eres? ¿Qué nivel de libertad?
Ya es hora de que te des cuenta: Tu silencio ayuda a la dictadura ideológica.
Pero claro, mientras sean extraterrestres…




