Tenemos que hablar

La sinceridad se define como la actitud congruente de una persona, es decir, sus actos y pensamientos están alineados.

¿Qué debemos hacer para ser sinceros?

Decir siempre la verdad. No solemos dar importancia a las “mentiras piadosas”, ya que creemos que no sólo no tienen importancia, si no que además, estamos haciendo un bien mayor, pero recuerda que de un grano de arena puede surgir una montaña, y si la otra persona lo descubre, entonces sí que cobrará importancia.

- Acompañar las palabras a la actitud. Ser sinceros es sin duda decir la verdad, pero también es requisito necesario actuar conforme a la verdad.

A veces faltamos a la sinceridad por descuido, tal vez por miedo a herir a una persona o porque no estamos seguros de si el acontecimiento es real o no.

¿Qué se requiere para ser sincero y no caer en la hostilidad?

- Para ser sincero hay que tener tacto en primer lugar.

- Debemos ser conscientes de que el propósito es ayudar y no herir. Debemos mostrar la buena intención en cada momento y tener en cuenta las necesidades del otro.

- Siempre hay que encontrar el momento y lugar oportunos para asegurarnos que la persona tiene una buena actitud para escuchar la verdad y asimilarla sin sentirse dañada.

Hay que tener claro que la persona sincera dice la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán ya que hay que reconocer que vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso, ¿o no?

Imagen de previsualización de YouTube

Sin embargo y teniendo eso claro…

Me encanta este corto por lo que yo he visto. Que seguramente no tiene nada que ver con lo que nos quieren transmitir, pero ¿te has fijado en el detalle de la cabeza del soldado? Esta es mi historia paralela:

“El chico escucha a la perfección todo lo que su pareja le está diciendo, seguramente algo negativo, muy negativo y la rabia, pena o tristeza mezclado todo con la sorpresa de la situación le hace romper la cabeza…” y a partir de ahí comienza el show:

Hacerse el loco como estrategia

En infinidad de ocasiones me ha pasado, y no quiero decir que siempre que me pase sea una estrategia, porque por desgracia, soy bastante despistado. 

Una reunión, una conversación o un encuentro y alguien te dice algo que te sorprende o te deja sin argumentos y con un simple “¿eh?” o un “perdona, es que no te he escuchado bien” de repente, has ganado el tiempo necesario para argumentar una respuesta digna mientras que la otra persona te responde.

También es lógico, como en el vídeo, que si una persona descarga sus emociones una vez y nosotros intentamos que lo repita, no lo hará con la misma intensidad, ya que es la primera la que lleva todos los componentes emocionales y la segunda una mera repetición lingüística.

Aviso: no utilices esta herramienta varias veces en una conversación o se notará demasiado y, o bien piensan que no te interesa, o bien que les estás tomando el pelo y en ambos casos la jugada se volverá en tu contra.

Hacerse el loco es sin duda una de las mejores técnicas que tenemos para esquivar el envite emocional en respuestas, frases o argumentarios que te sorprendan. No abuses y dale la vuelta para poder trabajar las emociones y sentimientos de dicha persona pero eliminando el plano de enfrentamiento que la primera intención tiene.

Feliz fin de semana

Compartelo
  • Twitter
  • Facebook
  • LinkedIn
  • RSS

Leave a Reply