Copiar vs. Mejorar
Posted by Rubén Turienzo on ene 16, 2009 in Blog | 0 commentsEn un negocio como es el de la gestión del conocimiento pasa a menudo. Alguien tiene una idea, crea un nuevo concepto o genera un nuevo proceso. Lo estudia, lo pone a prueba y si funciona, lo comparte (habitualmente en formato libro). A partir de ahí y en apenas unos meses, surgen otras personas que utilizan los mismos términos, en cuestión de un año, si el producto es bueno, surge la verdadera competencia, y en un relativo espacio corto de tiempo, la idea pierde fuerza, se desdibuja y pasa a un segundo plano. Por suerte, alguien en algún lugar del mundo tiene otra idea…
Siempre he sido un defensor de la generosidad y de compartir el conocimiento y las herramientas que cada persona tiene. Quizá por que creo que el creador de dicha idea siempre irá un paso por delante y por tanto, siempre contará con los mejores avances al respecto. No es cuestión de originalidad o no, si no simplemente de tener la versión más evolucionada.
Sin embargo, los receptores de una idea tienen dos opciones. Copiarla tal cual e intentar sacar provecho del trabajo de estudio de otros (lo cual habitualmente tiene poco recorrido) o intentar mejorar el concepto con una aportación propia dando lugar así a una nueva versión y habitualmente a un producto nuevo.
Es cierto que si nos pusiéramos puristas todo es una copia de alguna corriente filosófica de hace miles de años y lo único que hemos hecho ha sido ir mejorando las ideas y conceptos básicos, optimizando los procesos, y creando nuevas herramientas para su desarrollo.
Ese es el concepto fundamental de la estrategia personal. Escoger las variantes más eficaces para potenciar a una persona, eliminar los procesos lastre, optimizar con nuevas herramientas prácticas… en definitiva mejorar.
Si tú eres alguien que has pensado, o incluso me has transmitido, copiarme, déjame que te haga una recomendación. Puedes copiar literalmente lo que digo y lo que hago, quizá incluso puedas copiar mi esencia y mi forma de ser. No me importa, lo que tengo lo comparto contigo, aunque es legítimo al ser público creo que tu trayectoria no tendría demasiado recorrido.
¿Y si mejoras lo que yo hago? Estoy convencido de que puedes hacerlo. Piensa en lo que tú puedes aportar, tus experiencias, tus emociones, las raíces de lo que emocionalmente te mueve… Mejora lo que digo y cómo lo digo, seguro que el producto final tiende siempre a mejorar. Siempre a ser único. Ese es el secreto de tu permanencia en un sector. Tus aportaciones, tus mejoras…
Creo profundamente en la inteligencia de las personas y creo en que si se hace desde el cariño, con profesionalidad y con conocimiento, se puede llegar a crear un producto mucho mejor que el original. Hazlo tuyo, hazlo original de nuevo.
Muchas son las personas que se arriesgan en este proceso, muchas las que deciden atreverse con los clásicos y dar su aportación. Yo lo hice con el gran John Withmore y su modelo GROW para construir mi MEJORA. Los conceptos de Andrés Pérez Ortega para extraer la esencia de la Marca Personal. El discurso de Tom Petters y su marketing personal para generar mi Discurso Ilusionante (con la fabulosa ayuda de William Wallace) y las enseñanzas de Kotter, Nader o Drucker para crear la cadena de Kövard y la generación de oportunidades. Ahora todo lo he unido en el concepto “Estrategia Personal” y la acogida está siendo increíblemente buena. Muchas gracias por ello.
Lo han hecho lo más grandes y lo seguirán haciendo. Madonna versionando a ABBA, U2 a The Beatles, Michael Buble a Maroon 5… Siempre que sea con carácter constructivo y con fin de mejorar el producto final. Es simplemente evolución.
Ten en cuenta que si se hace bien, con respeto por los conceptos, con energía renovada y con aportaciones exitosas, incluso el creador de la idea primigenia suele mejorar y avanzar adaptando todo aquello que se haya venido sumando a su primera creación. Al menos los grandes en todos los sectores lo han hecho.
La guitarra eléctrica la inventó la marca Rickenbacker, sin embargo todo el mundo da por sentado que la evolución la ofrecieron Ibañez, Gibson o Fender. Y ni siquiera sus inventores se podían acercar al sonido que Hendrix, Knopfler o Clapton consiguen extraer de dicho instrumento. Un abanico de matices y de sonidos que cubren un espectro increíble, pero que se enriquece al estar acompañado por una buena batería y un buen bajo. Todo suma.
Pero sigamos con la música y si tienes alguna duda de lo que digo aun, y si la versión de Jackson 5 o de Bob Dylan no crees que hayan sido mejoradas por KT o por Guns and roses… Aquí tienes la prueba definitiva de que con una buena colaboración talentosa, el producto sólo puede tender a la excelencia. Será más divertido, será sin duda más eficaz.
En tu mano está. ¿Copias o mejoras?





